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Marcelo López

columnista

Tucumán: un destino turístico para explorar con los cinco sentidos

La temporada invernal renueva la apuesta para conocer un lugar lleno de encanto, donde conviven legados centenarios y modernas propuestas armadas para vivir al máximo cada experiencia. 

El inicio del recorrido tuvo a San Miguel de Tucumán como el epicentro de las actividades. Se destaca el perfecto estado de conservación de la arquitectura y los hitos de los emprendimientos que forjaron el carácter productivo de la provincia a través de sus 456 años de vida. 

El Parque 9 de Julio, con sus casi cien hectáreas de extensión, es un verdadero bosque dentro de la ciudad. Tiene sendas, calles internas, una robusta arboleda, jardines y paseos, espacios destinados a la práctica de deportes al aire libre y al esparcimiento. Incluye un amplio rosedal con formato circular diseñado por el paisajista y arquitecto francés Carlos Thays. 

El Museo de la Industria Azucarera Casa Obispo Colombres es un punto clave para entender los inicios de la pujante industria ligada a la caña de azúcar. El edificio contiene piezas originales que retratan cómo fueron los primeros ensayos y la naciente explotación de las plantaciones, que dio como resultado la captación de mano de obra y una época dorada de prosperidad para el sector. 

El centro de la ciudad concentra la gran mayoría de los edificios que forman parte de la historia cultural y de la fe de los tucumanos. La Basílica Nuestra Señora de la Merced es el sitio donde mora la figura de la Patrona del Ejército Argentino, la virgen generala y donde se conserva el sable que el general Manuel Belgrano le ofrendó en agradecimiento a sus oraciones en favor de sus tropas durante la Batalla de Tucumán en 1812. 

La Catedral y el Museo de Arte Sacro son dos sitios con una profunda riqueza artística. Invitan a adentrarse por unos minutos en la época e imaginar aquellos años donde se daba forma a la organización social y cultural de la provincia. Reliquias, muebles, ropas y objetos rituales ornamentales evocan y explican los rasgos fundamentales de la liturgia ligada a la idiosincrasia de raíces europeas, de la fe cristiana católica en el lugar. 

Figura central de la recientemente remodelada Plaza Independencia.

La Plaza de la Independencia, recientemente remozada, logra una ágil concurrencia de transeúntes que dan vida a los espacios.

La moderna iluminación, la potente flora del lugar, y el marco inigualable de edificios con un sello estilístico que muestra casi una línea de tiempo de la evolución de Tucumán, desde sus inicios hasta nuestros días. 

Luego siguió el infaltable Museo Casa Histórica de la Independencia, con el plus de haber podido vivenciar el cambio de la guardia de los soldados pertenecientes al Regimiento de Infantería de Montaña 10 “Teniente General Racedo”.

A cada paso, cada bocanada de aire de las húmedas habitaciones, dan la sublime sensación de al menos por un instante caminar los lugares y habitar los salones donde se dio forma a la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas, un 9 de julio de 1816. 

El fam tur llevó a la comitiva de 11 periodistas de 5 provincias a conocer la oferta gastronómica y las posibilidades de la vida social nocturna capitalina. La gran urbe cobija a casi un millón y medio de habitantes, con el consiguiente crecimiento comercial y habitacional.

Recorrimos los barrios Sur y Norte, como parte de un traslado con destino hacia Yerba Buena que terminó con unos suculentos sándwiches de milanesa en el local “Chacho” y el descanso el confortable Hotel Bicentenario. 

El segundo día del programa nos llevó por los 110 kilómetros que separan a San Miguel de Tafí del Valle, por las rutas 83 (nacional) y 307 (provincial). Mención especial la habilidad de los choferes Carlos Fandiño y Omar Santillán para sortear cientos de curvas y contracurvas del terreno, a través de los 1583 metros en subida hasta el destino. 

La primera actividad del día bien valió el mareo del traslado. Se trató de una cabalgata recorriendo los alrededores de la villa turística. Tienen dos posibilidades, una para quienes realizan su primera experiencia cabalgando y otra para jinetes más duchos. Preciosos animales, de variado fenotipo, con un carácter propio bien marcado y aptitudes físicas diferentes. Sin dudas es una vivencia única, donde se desanda por espacio de media hora una relación particular entre el jinete y el animal. 

Raquel Soaje, gerente de la estancia "Los Cuartos", en Tafí del Valle.

La propuesta siguiente se puede definir como una verdadera experiencia sensorial. Se trata de la Estancia Los Cuartos, construcción de inconfundible estilo colonial, un lugar lleno de magia y encanto, que primitivamente perteneció a los jesuitas. Luego, los avatares de la historia llevaron a la familia Chenaut, precisamente a que Lidia Zavaleta de Chenaut construyera el lugar tal cual se aprecia en el corriente. 

Luego de la higienización de acuerdo a los protocolos, se provee al visitante de un celular y un auricular envolvente, para recorrer los cuartos de la casona mediante una alucinante interacción con personajes de antaño mediante la realidad aumentada (ver reel en Instagran mediante este enlace ). 

Estancia jesuítica "Las Carreras", en Tafí del Valle.

Otra de las estancias que prevé el recorrido turístico nos llevó a “Las Carreras”, con sus 9 mil hectáreas dedicadas a la cría de ganado para el tambo propio y el agrocultivo de la papa tipo semilla. Posee un casco remozado con habitaciones para los huéspedes, con inmejorable vista hacia el valle y las montañas. 

Hotel boutique que funciona en las instalaciones de la estancia jesuítica "Las Carreras", en Tafí del Valle.

Se pueden degustar los quesos de propia producción, con leche ordeñada a vacas del lugar y un restaurant que incluye entre sus platos materia prima local. También, hay un museo con la historia de la familia que por nueve generaciones lleva adelante la explotación agrícola, actualmente dirigida por Inés Frías Silva.

El corolario del día dos nos llevó hasta el pie del Cerro de La Cruz, con un deleite visual del valle. Se vislumbra toda la pintura de una verdadera postal, donde se aprecia el Dique La Angostura, la bella Tafí del Valle y la creciente localidad de El Mollar.

La cena, el descanso y una buena guitarreada fue posible en el Hotel Colonial, excelente mixtura que conserva las tradiciones en convivencia con todas las comodidades y necesidades modernas. 

Luego de un prominente desayuno, donde no faltaron las populares tortillas tucumanas nos dirigimos unos 54 kilómetros siguiendo el serpenteo de la ruta provincial 307, hasta llegar a Amaicha del Valle. El primer sitio combinó el rito de ofrendas y cantos por la celebración de la Pachamama con un emprendimiento de pueblos originarios conocido como Bodega Comunitaria Los Amaicha. El nombre del sitio hace referencia a una “puerta al desierto” o “puerta al arenal”. 

Las dos etiquetas producidas por la bodega Los Amaicha, "Sumak kawsay", que significa "buen vivir" en lengua aborigen.

Capítulo aparte el emprendimiento de un grupo de comuneros que mediante un crédito nacional construyó la bodega de piedra, compuesta básicamente por tres semicírculos, recreando la antigua forma de las viviendas de los amaicha. Se trata de la única bodega en Sudamérica administrada por comunidad originaria y la tercera de su tipo en el mundo. 

Bodega comunitaria "Los Amaicha", gestionada y administrada por pueblos originarios.

La empresa es gestionada operativamente por cuatro personas y acopia las cosechas de los viñedos de productores aborígenes de la zona del Valle Calchaquí. Tienen dos etiquetas, ambas llevan el nombre “Sumak Kasay”, que significa “buen vivir” en lengua amaicha. El establecimiento tiene una capacidad de producción de 54 mil litros anuales, de los cuales están entregando 15 mil debido a la poca actividad producto de la pandemia. 

Mirador norte de la Ciudad Sagrada de los Quilmes, en Amaicha del Valle.

Un punto de incalculable valor arqueológico y cultural es la Ciudad Sagrada de los Quilmes, que conserva las ruinas del mayor asiento precolombino, descubierto en 1897 y asentado al pie del cerro Alto del Rey con sus 2300 metros sobre el nivel del mar. 

Se puede ingresar donde antaño funcionaban los pucarás o refugios fortificados, que aún tiene las gruesas paredes de pircas (piedras sin tallar utilizadas para ese tipo de construcción). Además, se puede recorrer los angostos caminos para observar el valle desde dos miradores, ubicados estratégicamente al norte y sur. 

El camino del tercer día nos llevó a visitar el Museo de la Pachamama… Sublime edificación, cuidados detalles e imponente arte presente en cada milímetro. Es la esencia de los Valles Calchaquíes y retrata de forma impecable la cosmovisión de los pueblos ancestrales que habitaron la zona. Son 10 mil metros cuadrados diseñados por el pintor y escultor autodidacta Héctor Cruz. 

Tiene 4 salas en las que se plasma con un realismo asombroso facetas de la geología, etnología. Hay maquetas, armas, instrumentos, herramientas de trabajo, vestimenta y utensilios de las culturas precolombinas de la región que habitaron los valles entre los años 2000 y 600 A.C. 

11 reporteros de 5 provincias formaron parte del fam tour organizado en conjunto entre el Ente Autárquico Tucumán Turismo y el Gobierno de Tucumán.

El colofón de un viaje de ensueño terminó con el producto del amor puesto en la materia prima del lugar, lo que es igual que hablar de la Ruta del Artesano. Con su profunda dedicación, su tono pausado y la precisión de cada confección dos artesanos enseñaron y relataron los procesos de selección del material, lavado, hilado, tintura, tejido y composición de piezas únicas. 

Alejandra Zalazar, y su emprendimiento “Enlazando Hilos por Generaciones”, en Amaicha del Valle.

Siguiendo por la ruta 307, en el kilómetro 114, todavía dentro de Amaicha del Valle tiene su finca familiar Alejandra Zalazar, quien lleva adelante “Enlazando Hilos por Generaciones”…. “Acá producimos tejidos, cocemos pan, tenemos producción avícola y de hortalizas. Proyectamos terminar un mirador con restobar pensado para que el visitante pueda tener un momento de descanso y disfrute de algo rico durante su pasaje por aquí”, asegura la mujer que trabaja junto a sus siete hijos en el emprendimiento familiar. 

Hugo Astorga trabajando en el telar, en Ampimpa.

Por último, conocimos a Hugo Astorga. Es artesano y su casa/taller donde confecciona tejidos en telar se ubica en el kilómetro 111,5 de la ruta provincial 307, en Ampimpa. El hombre trabaja junto a su mujer en la confección de verdaderas joyas elaboradas con estridentes colores, que recrean escenas de la vida en los valles, su gente y la naturaleza. 

Especial agradecimiento al Ente Autárquico Tucumán Turismo y al Gobierno de Tucumán por la excelente atención y la deferencia de brindarnos todo lo que necesitó este medio durante el fam tour

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