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Los pastizales secos por las heladas favorecen potenciales incendios rurales

El período invernal sin registro de precipitaciones y con temperaturas bajo cero genera material combustible para el fuego.

Sáenz Peña (Agencia) - El fin de semana último expuso las consecuencias de las heladas que dejaron pastizales secos, que son material disponible para que una chispa inicie un incendio de grandes proporciones.

Las banquinas de las rutas quedaron carbonizadas y el fuego en algunos casos avanzó y dañó propiedades rurales. Se añade el peligro de la disminución de la visibilidad, lo que genera riesgo para el tránsito vehicular.

Sobre la ruta nacional 95, entre Sáenz Peña y La Tigra, las banquinas exponen las consecuencias de los incendios.

El ambiente seco y las heladas inciden en la propagación de incendios rurales, observándose a la vera de las rutas las consecuencias que está dejando el fuego cuando avanza sobre alambrados e ingresa desde las banquinas hacia los campos.

Si bien en el Chaco los focos ígneos se multiplican entre octubre y marzo, el período invernal sin registro de precipitaciones y con los pastizales secos por las temperaturas bajo cero generan material combustible para el fuego.

En el corto recorrido entre Presidencia Roque Sáenz Peña y La Tigra son visibles las consecuencias que dejaron los incendios en las zonas lindantes con la ruta nacional 95. La seca vegetación de las banquinas fue arrasada por el fuego que avanzó sobre campos, quemando postes y alambrados. En algunos casos se observa que el fuego llegó muy cerca de algunas viviendas, lo que denota el riesgo que implica un foco ígneo sin control.

JULIO DEMANDANTE

El cuartel de bomberos voluntarios de Sáenz Peña refleja las consecuencias de las heladas. En el informe facilitado a NORTE indicaron que ‘en el inicio de la temporada invernal, los llamados eran básicamente por quema de basura o pastizales, casi todos provocados y generalmente eran dentro de la zona urbanizada‘.

En la previa a los consecutivos días de registros de temperaturas bajo cero, las llamadas recibidas en el cuartel ‘no eran más de dos‘.

‘Con las primeras heladas, durante mediados del mes de junio y prácticamente todo julio, las llamadas y salidas a siniestros ascendieron en un promedio de 4 por día y, a diferencia del periodo anterior, estas son en su mayoría en zonas rurales‘, detallaron.

En el invierno seco el fuego encuentra material de fácil combustión en los pastizales helados.

FUEGO SIMULTÁNEO

La división bomberos de la Policía del Chaco también incrementó la cantidad de salidas, ‘posteriores a las heladas‘.

Los pedidos de asistencia por avance del fuego promedian los cuatro diarios, ocurriendo focos ígneos simultáneos en distintas zonas del departamento, lo que obliga a un trabajo coordinado con el cuerpo de voluntarios, debido al exceso de demandas en horas determinadas.

La asistencia de los camiones hidrantes se realiza ‘tanto en baldíos de la ciudad como en el área rural‘. ‘Fuera de la zona urbana, generalmente el fuego tiene inicio a la vera de la ruta pero rápidamente se extiende y se debieron realizar intervenciones dentro de los campos por el avance del frente de fuego‘, coincidieron en señalar los trabajadores de las unidades de bomberos.

VIENTOS TRAICIONEROS

El 95 por ciento de los incendios que ocurren son intencionales, es decir, provocados por el hombre que tan sólo con tirar una colilla de cigarrillo puede ser el iniciador del fuego. ‘Si vuelve a soplar viento norte, el peligro se potencia‘, mencionó un productor de La Tigra que, en el inicio del invierno, tuvo a las llamas en la tranquera de su campo.

Es sabido que en el período invernal del Chaco, el viento sur y el frío se alternan con ráfagas del norte y calor, lo que permite acelerar la combustión de la materia seca disponible.

Se añade que, en algunos casos, las chacras ganaderas siguen utilizando las viejas prácticas de añadir el fuego como herramienta de limpieza.

La rotación de los vientos, en ocasiones, provoca que el fuego que pretendía ser controlado se descontrole y termine generando un incendio de grandes proporciones.

En este sentido, desde hace un tiempo se insiste en dejar de lado esa práctica, ‘no sólo por una cuestión de seguridad por el tema de incendios, sino también porque se perjudica al suelo‘.