Avance desigual en la lucha contra el virus
La aparición y propagación de nuevas variantes del virus Sars Cov 2 obliga a los países a acelerar la vacunación de la población.
Pero no todos lo hacen a la misma velocidad. Mientras las naciones con más recursos disponen de dosis suficientes y sólo tropiezan con la resistencia de los antivacunas, en las regiones más pobres, especialmente de África, el avance es extremadamente lento.
Si se analiza la proporción de personas que recibieron al menos una dosis, se podría decir que América Latina se encuentra en la mitad del camino.
Los expertos advierten que en la medida en que en algunas regiones del planeta continúe muy lento el proceso de aplicación de vacunas, mayor será la probabilidad de que en esas zonas el virus tenga suficiente tiempo como para completar nuevas mutaciones y, de esa manera, se incremente la posibilidad de que surja una nueva variante.
Remarcan que la única manera de poner fin a la pandemia es logrando que una gran parte de la población del mundo sea inmune al virus. Y como la llamada inmunidad de rebaño natural tiene un costo muy alto en vidas humanas, la forma más segura de lograr la protección colectiva es con una vacuna.
Según el sitio web especializado “Nuestro mundo en datos”, sólo el 28,3 por ciento de la población mundial ha recibido al menos una dosis de la vacuna anti Covid-19 y apenas el 14,6 por ciento está completamente vacunado. Según la misma fuente, se han administrado 4,14 mil millones de dosis en todo el mundo y actualmente se administran 37,72 millones cada día. Pero la desigualdad se advierte en una cifra contundente: en los países de bajos ingresos, apenas el 1,1 por ciento de las personas han recibido al menos una dosis.
El mapa global elaborado por Ourworldindata.org muestra que Argentina tiene al 54,8 por ciento de su población vacunada con al menos una dosis lo que ubica a nuestro país en el grupo de naciones con un avance aceptable en materia de inoculación.
En los primeros lugares de esta especie de tabla de posiciones se ubican Israel, con el 90 por ciento vacunados con al menos una dosis; Canadá, con el 71,4 por ciento; seguido por el Reino Unido, con el 68,9 por ciento; España, con el 68,1 por ciento; Noruega con el 63,3 por ciento; Francia, con 61,3 por ciento; Alemania, con el 61,2 por ciento y Estados Unidos, con el 58 por ciento.
En el otro extremo, están Somalia (1 por ciento); Mozambique (1,2 por ciento); y la República Democrática del Congo (0,5 por ciento). En Sudamérica, en tanto, los países mejor posicionados son Uruguay (73,8 por ciento); Chile (72,2 por ciento); Argentina (54,8 por ciento); y Brasil (48,7 por ciento).
Las cifras confirman el fracaso de la iniciativa Covax que lanzó en abril del año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el apoyo de la fundación Gavi y la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI), con el objetivo de garantizar que las vacunas lleguen de manera equitativa a todas las naciones. Sobre este asunto, en junio pasado la revista científica The Lancet publicó un artículo en el que se sostiene que ese mecanismo para promover la solidaridad y la equidad entre todas las naciones, terminó dependiendo de la predisposición y buena voluntad de los países ricos para compartir sus dosis.
Pero la realidad, señala la revista británica, demostró que las naciones con más recursos desde un primer momento se lanzaron a acaparar dosis, y algunos países como Canadá, por ejemplo, llegaron a acumular suficientes vacunas como para inocular hasta cinco veces a toda su población.
En el caso de los países con suficientes dosis, el problema que enfrentan es que algunos sectores de la población no tienen voluntad de vacunarse.
En Alemania, por ejemplo, las autoridades señalaron esta semana que la vacuna se puso a disposición de todas las personas interesadas en sumarse en forma voluntaria a la campaña de inoculación, por lo que la disponibilidad de dosis es superior a la demanda.
Por ese motivo, el gobierno germano anunció que comenzará a donar vacunas contra el Covid-19 a través del mecanismo Covax de la OMS y también con acuerdos bilaterales con algunos países.
El desafío actual es lograr que las vacunas estén disponibles en todo el mundo. Será clave en la lucha contra la pandemia que las personas de todos los países, no solo de las naciones con más recursos, reciban la protección necesaria.










