Ventilar bien es la clave
La transmisión del virus Sars Cov 2, que causa la enfermedad Covid 19, se produce a través de pequeñas gotas que normalmente una persona libera al respirar, hablar, estornudar o toser, y que permanecen flotando más tiempo en los ambientes cerrados.
A medida que aumenta la concentración de estas gotas en un espacio con poca ventilación también aumentan las posibilidades de contagio. De ahí la importancia de asegurar que el aire circule en forma permanente para evitar que se acumulen estos aerosoles que facilitan la propagación del patógeno.
Distintas investigaciones científicas que se realizaron para estudiar la calidad del aire revelaron que al ventilar correctamente un ambiente los aerosoles se disuelven y de esa manera se reduce el riesgo de contagio.
Dicho de otro modo, la ventilación de aulas, oficinas, locales y todo espacio que comparten varias personas durante varias horas es clave para evitar nuevos contagios, especialmente en estos momentos en que existe preocupación por la presencia de la cepa Delta del virus, una variante cuya principal característica es la gran velocidad con la que se transmite de una persona a otra. Según los expertos, mientras la cepa original necesitaba varios minutos para contagiar, unos pocos segundos son suficientes para que la variante Delta haga su trabajo, es decir, pasar de un organismo humano a otro.
El caso del viajero procedente de Perú que llegó al país y se trasladó a la provincia de Córdoba sin cumplir la cuarentena obligatoria confirma la peligrosidad de la nueva cepa: en pocas horas contagió a 14 personas y obligó a cerrar dos escuelas, poner en marcha operativos de rastreo en varios barrios de la capital de la provincia mediterránea y seguir de cerca el estado de salud de otras 160 que estuvieron en contacto con el “paciente cero” y el primer grupo que contrajo el virus.
Aunque muchas personas no están de acuerdo con la idea de poner límites a las reuniones sociales que impliquen la concentración de muchos asistentes que comparten ambientes cerrados durante largas horas, está claro que un escenario de ese tipo —en el actual contexto de pandemia— representa un riesgo para la salud pública, es decir, para la salud de toda la población. Además, debe tenerse en cuenta que hay personas asintomáticas que se sienten bien y no saben que tienen el virus.
Es obvio que nadie, sin tomar las medidas de prevención básica, se sentaría tranquilo a tomar un café con alguien que ofrezca señales de tener mucha fiebre y permanezca sentado tosiendo constantemente. Por eso es importante que, además de cumplir con las recomendaciones de las autoridades sanitarias, también se tome conciencia que ventilar los espacios y ambientes es esencial para cortar la cadena de contagios.
¿Se cumple en todos lados esta última recomendación? Un estudio que llevó a cabo la Universidad Nacional de Rosario y el Conicet para indagar sobre la calidad del aire en más de 80 espacios de esa ciudad santafesina, por ejemplo, reveló que las salas de espera de los consultorios y los pequeños locales tienen una ventilación deficiente que aumenta el riesgo de contagios.
¿Qué resultados arrojaría un estudio similar si se lleva a cabo en el Gran Resistencia? No se puede saber a ciencia cierta, pero si se recorren las distintas localidades del área metropolitana se puede observar que no todos los locales y espacios de atención al público están bien ventilados.
El Ministerio de Salud de la Nación recuerda que abrir puertas y ventanas de manera continua genera un flujo de aire permanente, lo que permite que no se acumulen aerosoles, por lo que resulta mejor esa estrategia de cuidado que una apertura intermitente como sería, por ejemplo, abrir cinco minutos cada hora. Pero hay que dejar algo en claro: el riesgo de transmisión cero no existe.
Todas las medidas de prevención reducen el riesgo, pero no lo eliminan completamente. Es fundamental que siempre se complementen con el uso correcto del tapabocas o barbijo, el distanciamiento social y una frecuente higiene de las manos.
No se debe ignorar que en los días de temperaturas muy bajas es lógico que se mantengan los ambientes cerrados durante más tiempo, pero por eso es importante tener en cuenta las recomendaciones respecto de la correcta ventilación para que cada uno analice en qué momento es más conveniente abrir las puertas y ventanas para permitir que se renueve el aire.










