Más confianza en las vacunas
A medida que avanza la lucha contra la pandemia en todo el mundo, el debate sobre la obligatoriedad o no de vacunarse contra el Sars Cov 2 crece en los países que comprobaron que la inmunidad de rebaño natural implica un alto costo en vidas humanas y que, por lo tanto, la mejor estrategia para proteger a la población es a través de las campañas de vacunación. En Argentina, por suerte, crece la confianza en las vacunas.
Desde que se detectó por primera vez en 2019 en la ciudad de Wuhan, China, el Sars Cov 2 mantuvo en vilo a gran parte de la comunidad científica internacional. La rápida propagación del patógeno por todo el planeta obligó a acortar los tiempos de investigación y ensayos de las vacunas. Según la OMS, todas las vacunas contra el Covid 19 que fueron aprobadas son efectivas y por eso las autoridades sanitarias de la mayoría de los países remarcan la importancia de la vacunación.
La aparición de nuevas cepas del virus encendió las alarmas de los sistemas sanitarios y los expertos no tardaron en advertir sobre la necesidad de redoblar los esfuerzos comunitarios para cortar las cadenas de transmisión con el fin de evitar que el virus siga replicándose. Según los especialistas, una propagación descontrolada del virus no hace otra cosa que aumentar las probabilidades de aparición de nuevas cepas, y aunque no necesariamente todas las que surjan serán más peligrosas, sí está comprobado que algunas predominantes pueden convertirse en más contagiosas, como es el caso de la variante Delta. Y en el peor de los casos, podrían ser más resistentes a las vacunas disponibles.
También está demostrado que la inmunidad natural, es decir, la idea de permitir que las personas se contagien libremente y generen anticuerpos que les aseguren protección frente al patógeno y de esa manera llegar al número necesario de inmunizados para que sea muy poco probable el contagio de persona a persona, tiene un costo extremadamente alto en vidas humanas. Basta observar lo que sucedió en Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump, cuando el mandatario siguió los consejos de su polémico asesor Scott Atlas, un férreo defensor de la exposición colectiva al virus, y los fallecimientos se dispararon en varios estados. La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca abrió las puertas a iniciativas más razonables y es por eso que la nueva administración norteamericana apostó por la vacunación masiva. Pero ahora, ante la propagación de la contagiosa variante Delta en ese país y el desinterés que muestran algunos sectores de la población por la inoculación, se anunció que las agencias gubernamentales comenzarán a exigir a sus empleados que se vacunen contra el Covid 19. Además, varias entidades que nuclean a profesionales de la medicina se mostraron a favor de esa iniciativa. En Francia, en tanto, el gobierno estableció la obligatoriedad de la vacuna a los trabajadores de la salud con el fin de evitar la propagación en los hospitales y para no tener que imponer nuevas restricciones. Pero esta obligación generó la reacción de un sector de trabajadores de la salud que no aceptan vacunarse, situación que reabrió el debate sobre libertad individual versus interés colectivo, una discusión que no es nueva pero que adquirió mayor relevancia a partir de la irrupción de la pandemia.
Aunque el caso no es exactamente el mismo, algunos recuerdan que en muchos países se exige a los padres que vacunen a sus niños como condición para el ingreso a la escuela. Sostienen que, en el actual escenario de emergencia sanitaria, se debería adoptar una medida similar poniendo como condición la inmunización para ingresar a los lugares de trabajo, universidades, restaurantes, gimnasios, etc. Esta propuesta se basa en la idea que sostiene que, en situaciones excepcionales como la que vive el mundo actualmente por la pandemia, el cuidado de la salud pública debe estar por encima del interés individual.
Los países que obligarán a vacunarse contra el Covid 19 a sus trabajadores de salud son Francia, Italia y Reino Unido (a partir de octubre) y Grecia (a partir de septiembre). En nuestro país la vacunación contra el Sars Cov 2 no es obligatoria. Distintas encuestas revelan que un gran porcentaje de la población está de acuerdo con la campaña de inmunización y que acepta participar en la misma en forma voluntaria.










