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Ernest Hemingway: el viejo y el mar

Periodista y escritor, ganó el Pulitzer y el Nobel como escritor de obras fundamentales y memorables, muchas llevadas al cine. 

Como periodista -cronista de guerra- apoyó la revolución cubana (encabezada por Fidel Castro y el Che Guevara) y el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. Por su manera de escribir, cambió la forma de contar las cosas, la realidad, más humana y a la vez apasionada. El gran escritor Ernest Miller Hemingway, distinguido con el Premio Nobel de Literatura en 1954, fue ciudadano del mundo, eterno viajero, enamoradizo, apasionado. 

Vivió en China, Reino Unido, África, Italia, Canadá, Cuba y España. El 2 de julio de 1961, sesenta años atrás, se suicidó en Ketchum, Idaho, EEUU, cuando se encontraba a días de cumplir 62 años. Nacido el 21 de julio de 1899 en Oak Park, Illinois, en los mismos EEUU, a lo largo de su vida dejó diez libros de cuentos, también diez novelas y tres obras de otras temáticas.

Entre los cuentos se cuentan “La colección de historias de Ernesto Hemingway”, “El ganador no se lleva nada”, “Las nieves del Kilimanjaro” y “La quinta columna y cuatro historias de la guerra civil española”. Son muy conocidas sus novelas “Por quién doblan las campanas”, “Fiesta”, “Adiós a las armas”, “El viejo y el mar” y “El jardín del Edén”. Las otras tres obras son “Muerte en la tarde”, “París era una fiesta” y “El verano peligroso”.

Escribió la mayor parte de su obra a lo largo de las tres décadas transcurridas entre mediados de los años 1920 y mediados de los 1950. En 1953 recibió el Premio Pulitzer por “El viejo y el mar” y en 1954 el Premio Nobel por la totalidad de la obra publicada hasta entonces. Hasta ese momento se habían editado siete novelas, seis recopilaciones de cuentos y dos ensayos. El resto de sus trabajos salió a la luz en forma póstuma. Todo ello lo convirtió en un clásico de la literatura estadounidense y uno de los más grandes escritores del Siglo XX.

Apenas concluida su enseñanza secundaria comenzó su carrera en el mundo de las letras como periodista en el “Kansas City Star” y luego marchó a la Gran Guerra como conductor de ambulancias en el frente italiano, donde fue herido en 1918. Así conoció a Agnes y se hizo amigo de Henry Serrano Villard, diplomático y también escritor estadounidense. En 1921 se casó con Hadley y se fue a vivir a París, donde trabajó como corresponsal extranjero y asimiló las influencias modernistas. Así, en 1926 escribió “Fiesta”, su primera novela.

Durante la década de los años ´30 se instaló en Cayo Hueso, Florida, en los EEUU, y a lo largo de las de 1940 y 1950 vivió en Cuba. En 1959 compró la casa en Ketchum donde se suicidó. En esos años ´50 también, luego de publicar “El viejo y el mar”, realizó un safari por África donde sufrió dos accidentes aéreos de los que, si bien salvó su vida, quedó con problemas físicos hasta el momento de su muerte. También cargaba desde muy joven con el disgusto que le causaba llamarse Ernest, nombre al que ligaba con la obra de teatro de Oscar Wilde, “La importancia de llamarse Ernesto”.

Si bien de adolescente se resistió a las enseñanzas musicales de su madre Grace Hall, con el tiempo llegó a admitir que sus prácticas de violoncelo le habían sido de utilidad cuando escribiera “Por quién doblan las campanas”. Durante esa adolescencia también practicó varios deportes como atletismo, boxeo, fútbol americano y waterpolo y participó, al igual que su hermana Marcelline, en la orquesta de la escuela secundaria Oak Park and River Forest High School.

También en ese establecimiento, que editaba el periódico “The Trapeze”, estudió periodismo y así fue que escribió un primer artículo sobre la actuación local de la Orquesta Sinfónica de Chicago, el que le fuera allí publicado en enero de 1916. Algo que siguió haciendo posteriormente como otros famosos escritores, entre ellos Mark Twain y Sinclair Lewis, que se iniciaron en el periodismo.

En 1918 se enroló en la Cruz Roja y fue enviado a París y luego a Milán. Apenas llegado a esa ciudad italiana fue enviado a rescatar restos de obreras en una fábrica de municiones que había explotado. De allí surgió el libro “Muerte en la tarde”. El 8 de julio fue herido por un mortero cuando regresaba del frente. A pesar de ello rescató un soldado italiano por lo que el gobierno italiano le otorgó la “Medalla de Plata al Valor Militar”. Algo sobre lo que recordó: “Cuando uno se va a la guerra como joven, tiene una gran ilusión de inmortalidad. Son las otras personas las que mueren, no te ocurre a ti… Entonces, al estar gravemente herido por primera vez, uno pierde esta ilusión y sabe que le puede pasar a uno mismo”. Poco después fue ametrallado en ambas piernas y tras ser operado en un hospital de campaña fue destinado a la Cruz Roja de Milán, donde labró su relación con algunos futuros amigos de la vida y se enamoró de Agnes.

Después de regresar a los EEUU se fue a trabajar a Toronto, donde se relacionó con grandes escritores como Ezra Pound y James Joyce. En su etapa de gran producción literaria fue complicado cuando en noviembre de 1930 se rompió un brazo cuya recuperación demandó un año. Época en la que nació su tercer hijo, al tiempo que recibió como obsequio una casa en Cayo Hueso por el tío de Pauline. Allí se dedicó a la pesca y siguió viajando a Cuba y Europa. Y en 1933 se fue de safari a África, lo que le facilitó escribir varias obras, entre ellas “Las nieves del Kilimanjaro”. En 1934 compró un barco y se dedicó a navegar por el Caribe.

En 1937 se fue a trabajar como corresponsal en la Guerra Civil Española. Allí se relacionó con la periodista Martha Gellhorn, a la que había conocido poco antes en Cayo Hueso. En esa época, estando con ella en Madrid escribió “La quinta columna”. Regresó a los EEUU y volvió a España, hasta que en 1939 se fue a vivir a La Habana. Allí se separó de Pauline, que se fue con los hijos. Con Martha se radicó en una finca de 61.000 m2 a 24 km de La Habana y pronto se casaron. Inspirado por Martha escribió “Por quién doblan las campanas”.

Ella en 1941 fue enviada por una revista a China y él la acompañó, también escribió notas desde allí. Regresaron a Cuba, y en mayo de 1944 fue a Londres, donde conoció a Mary, corresponsal de la revista “Time”. Martha llegó a Londres algo después, con motivos para estar enojada con él, que se encontraba internado por un accidente automovilístico. La vio en marzo de 1945 por última vez y pronto propuso matrimonio a Mary.

En esos finales de la II Guerra Mundial, desde el desembarco de Normandía, estuvo presente en varios sucesos importantes e incluso lideró un grupo de guerrilleros de la resistencia francesa, lo que luego le ocasionó una breve detención por haber violentado la Convención de Ginebra, aunque en 1947 fue galardonado con una “Estrella de Bronce” por su valentía. 

Vuelto a Cuba, continuó escribiendo. Pero en 1948 viajó a Venecia con Mary, donde se enamoró a Adriana Ivancich, una joven de 19 años. Un amor que inspiró la novela “Al otro lado del río y entre los árboles”, que escribió en Cuba en medio de conflictos con Mary. Después publicó “El viejo y el mar”, la que consideró su mejor obra. Siguió viajando por Europa y África y sufrió nuevos accidentes, con consecuencias para él y para Mary. En 1953 y 1954 recibió los premios mencionados.

A partir de 1955 tuvo graves problemas de salud, incluyendo hepáticos, pese a lo cual no dejó de beber. Siguió viajando, y de su paso por Francia escribió “París era una fiesta”. En 1960 se fue definitivamente de Cuba, a pesar de sus buenas relaciones con el gobierno de Fidel Alejandro Castro, de quien dijo en el “New York Times” que estaba “encantado” con el derrocamiento de Fulgencio Batista. 

Posteriormente volvió a España, donde se publicó que estaba al borde la muerte. Regresó a Nueva York, ya muy enfermo, y hasta paranoico, siendo cuidado por Mary, que se encontraba desesperada. Él estaba obsesionado por sus recursos económicos y su seguridad personal, ya que se consideraba vigilado por el FBI. Fue llevado a la Clínica Mayo, en Minnesota, donde fue registrado con el apellido Saviers, el de su médico George Saviers.

Ya en esa última etapa, hasta que se quitara la vida, se comportó en forma similar a la de su padre previa al suicidio. Algo no casual, ya que su hermana Úrsula y su hermano Leicester también se suicidaron.

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