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El mercado de la nostalgia

La mayoría de los argentinos que residen en el exterior tienen en común la búsqueda de productos tradicionales de origen nacional en las góndolas de los países en los que residen. E

l fenómeno, que también es común a otras nacionalidades, forma parte del llamado “mercado de la nostalgia” que, según algunos especialistas, puede ser una oportunidad para pequeñas y medianas empresas locales.

El “consumo nostalgia”, como también se lo denomina, no es un concepto nuevo, tampoco una nueva forma de hacer negocios. Es, en todo caso, una modalidad que abre puertas, una forma de entrar a nuevos mercados en lo que una empresa no tiene porción alguna.

El denominado “Mercado de la Nostalgia” es aquel que abarca a todos los productos relacionados directamente al lugar de procedencia del cliente que, por lo general, despiertan emociones y sentimientos de pertenencia en éste.

Quienes tempranamente observaron este segmento del mercado, consideran que la mejor estrategia para dar respuesta a esta particular demanda es comprender que el producto debe ayudar al comprador a sentirse, al menos por un tiempo, como si estuviera en su casa, en su barrio o, si se quiere, en el país en el que nació, creció y vivió gran parte de su vida. Se cita con frecuencia, a modo de ejemplo para estos casos, el mercado que busca captar la atención de los argentinos que viven en Estados Unidos, especialmente en el estado de Florida y, más precisamente, en Miami, donde hay una gran comunidad argentina y latina en general.

En ese sentido, algunas estrategias comerciales apuntan a la comunidad hispana en general, de EEUU y Canadá, cuyo poder adquisitivo grupal -si se permite el concepto- sorprendería a más de uno en la Argentina: según un trabajo del experto mexicano Javier Cervantes Aldana, elaborado para la Universidad Nacional de México, la capacidad de compra del mercado hispano en América el Norte es superior a los 900 mil millones de dólares, de ahí el marcado interés de México por promover encuentros de negocios entre exportadores mexicanos y empresarios hispanos interesados en importar productos de los sectores de alimentos frescos y procesados, bebidas, regalos y artículos de decoración y textil.

¿Son estos mercados una oportunidad comercial para las pymes de nuestra región? La respuesta no es simple, pero de todas maneras, vale la pena indagar sobre las posibilidades de conquistar nuevos mercados.

De hecho, grandes marcas de yerba mate ya tienen un buen camino recorrido en este negocio y es por eso que en supermercados de Tampa o Miami, pueden encontrarse estos productos que, al parecer, ofrecen un mayor margen de ganancia al estar destinados a compradores con ingresos en dólares, es decir en una moneda más fuerte y estable que el peso argentino. Hay quienes aseguran, incluso, que el factor que inclina la balanza a la hora de la compra no es precisamente el precio del producto sino el componente emocional del cliente.

Otro de los productos tradicionales de nuestro país que son muy demandados en esos mercados son los alfajores, las tapas para empanadas, los vinos y, por supuesto, el dulce de leche, cuatro artículos que están en lo más alto del ranking del mercado de la nostalgia.

Según la Comisión Económica para América Latina, entre los productos nostalgia se pueden mencionar: “mercancías que integran bienes y servicios que forman parte de los hábitos de consumo, cultura y tradición de los diferentes pueblos y naciones” que consumen migrantes en su país de origen y en el extranjero; los productos “asociados a un país, pero que en el exterior los consumen tanto los nacionales como otros grupos de población”.

“Nostalgia, es justamente lo que experimenta un inmigrante al llegar a un país ajeno al suyo. Inmediatamente se siente en una tierra extraña, lejos de todos sus seres queridos, desarrollando la necesidad de buscar su propia identidad, tanto cultural, como religiosa e incluso gastronómica y comienzan a saborear en su mente, un rico plato tradicional”, señala Cervantes Aldana, en su trabajo titulado “El mercado de los productos nostalgia. Una oportunidad para las pymes”.

Es de esperar que, en la medida en que se recupere el tejido productivo, nuevos productos de nuestra región formen parte de una oferta exportable argentina que permita retomar la senda del crecimiento en un escenario mundial que, afortunadamente, comienza a mostrar señales de recuperación luego del duro golpe que asestó la pandemia a la economía global.

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