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Riqueza infinita escondida en la selva mesopotámica

La Ruta Natural no se queda en el clásico de las cataratas, sino en esos paisajes increíbles de tierra colorada y saltos de agua monumentales. 

Cuando se habla del turismo en Misiones, se piensa que son suficientes tres días para visitar las increíbles Cataratas del Iguazú, una de las siete maravillas del mundo. Adentrarse en esta provincia y recorrerla por completo, sin embargo, lleva un poco más de tiempo y de planificación, pero es una experiencia que vale la pena atravesar.

Trazar una hoja de ruta ayudará a ubicar en el mapa lugares por conocer. La propuesta incluye cascadas, saltos, grandes arroyos, miradores, actividades de trekking y acuáticas, ruinas, minas y, sobre todo, mucha selva. También requiere un poco de improvisación, perderse en pueblos y zonas rurales, conocer los mitos y leyendas guaraníes, charlar con locales, detenerse en ferias francas instaladas al borde de la ruta, probar comidas típicas, entender el crisol de culturas que se desprende de cada palabra, en cada costumbre, en cada región.

El equipaje debe ser liviano pero estratégico, se estará en contacto durante varios días con un clima subtropical un poco esquizofrénico y hay que estar preparado: piloto, un buen calzado útil para la lluvia, repelente de mosquitos, sombrero/gorra, lentes, protectores solares y un termo de agua que permita una constante hidratación. En verano casi no será necesario llevar abrigo. En invierno puede que toquen días y noches frescas pero también muchísimo calor.

Hacia los Saltos del Moconá

Bordeando el río Uruguay se encuentra la RP2 conocida como la ruta costera que se extiende 290 kilómetros y une Azara (sur de la provincia) con el Parque Provincial Saltos de Moconá. Curva y contracurva, se recomienda recorrerla sin prisa, ya que tiene pendientes pronunciadas y poco espacio para sobrepaso de los autos. Cada tanto un mirador (especialmente construido o natural) invita a detenerse a apreciar el paisaje. Capas y capas de selva infinita, el sinuoso Uruguay abriéndose lugar al monte, pájaros sobrevolando la selva.

El pueblo El Soberbio se encuentra a 70 kilómetros antes de llegar a Moconá, cuyo límite con Brasil lo determina el Río Uruguay. La mayoría de los habitantes hablan portuñol, una característica propia de las ciudades fronterizas. Incluso muchos rasgos de la cultura están influenciados por Brasil: camisetas de fútbol verdeamarela, carteles que invitan a entrar a churrasquerías y panaderías que ofrecen pão de queijo. La zona presenta una propuesta amplia en alojamientos de lodge eco-friendly.

El final de esta ruta desemboca en los saltos del Moconá, un conjunto de saltos que desbordan lateralmente a lo largo de 3 kilómetros que oscilan entre 5 y 10 metros de altura. Una falla geológica origina esta caída de agua que corre paralela a la costa, como si fuera un tajo a lo largo del Río Uruguay.

Si se registran lluvias los días anteriores, el agua llega a cubrir este accidente geográfico y no se podrán ver los saltos por lo que se recomienda llamar al parque un día antes de llegar. Se accede a ellos (desde el lado argentino) contratando el paseo en lancha que ofrece el Parque Provincial y dura unos veinte minutos. Suficiente para sentir la adrenalina corriendo por el cuerpo empapado, la cantidad inimaginable de agua cayendo con fuerza y las olas rompiendo sobre las piedras de la costa.

Oberá, campos de té y yerba mate

Volviendo por la RP2, tomando la RP103, se llega a Oberá ubicada al centro de la provincia. Es una de las ciudades más importantes de Misiones, en la que cada mes de septiembre celebra su Fiesta Nacional del Inmigrante, con casas de colectividades correspondientes a inmigraciones de Ucrania, Polonia, Suecia, Alemania, Suiza, Italia, Francia, España, Checoslovaquia, Portugal, Brasil, Paraguay y Países Árabes.

La zona está rodeada de cultivos de té y yerba mate, grandes motores de la economía provincial y, resulta fácil distinguir las distintas plantaciones por el color y la forma. Las de té son más compactas y prolijas y se dividen en surcos (donde pasan las ruedas de las cosechadoras mecánicas). Las plantas de yerba, en cambio, forman arbustos más rústicos separados entre sí, con hojas grandes y uniformes moldeadas por las manos de quienes la recolectan.

Por momentos aparecen mezcladas entre sí o combinadas con otras variedades autóctonas, propias de la selva. En esta zona se encuentra La Ruta del Té, un emprendimiento que tiene de protagonista a esta infusión ancestral y realiza actividades relacionadas al cultivo, cosecha de la planta y degustaciones.

Camino a San Ignacio Miní 

Desde Oberá por ruta 103 se llega a Santa Ana y se puede visitar el Parque Temático de la Cruz, un imponente edificio construido en la cima del cerro Santa Ana con miradores desde las alas de la cruz, senderos cortos ATP en la selva, un restaurante con vista panorámica, un vivero y un mariposario repleto de coloridas especies autóctonas.

Es el circuito de ruinas jesuíticas, declaradas por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad. Las más conservadas (e imponentes) se encuentran en San Ignacio (sobre ruta 12), un pintoresco pueblo ubicado al margen derecho del río Paraná. Además de las ruinas el pueblo ofrece otros atractivos, como la Casa Museo del escritor Horacio Quiroga, artífice de relatos que retratan como ningún otro las luces y las sombras de la vida en la selva.

Para los más aventureros se recomienda visitar el Parque Provincial y Peñón del Teyú Cuaré: una reserva natural de casi 80 hectáreas a orillas del Río Paraná (se extiende desde el arroyo Yabebirí), con una vista indescriptible: miradores con mezclas de verdes y agua y fauna local.

La ruta 12

La Ruta Nacional 12 pasa por la  ciudad de  Posadas dirigiéndose al  Norte  hacia la ciudad de  Iguazú, al encuentro con las  Cataratas. La capital de Misiones ha tenido un crecimiento incesante en los últimos años y se ha transformado en una ciudad moderna y pujante, sobre todo debido a la construcción de la nueva costanera que hoy le da la bienvenida al maravilloso Río Paraná.

En este trayecto, con un poco de improvisación, se recomienda adentrarse en pueblos y colonias que pintan el paisaje con rasgos culturales y sociales propios de cada lugar. En el departamento de San Martín, por ejemplo, está Ruiz de Montoya una pequeña localidad con inmigración suiza y una economía basada en la agricultura biodinámica o Capioví, hoy llamada ciudad de "cuento de hadas" por sus decoraciones navideñas construidas con materiales reutilizables.

Esta ruta también pasa por El Dorado, centro de inmigración suiza-alemana, en donde se puede visitar, entre otros atractivos, el proceso de obtención de distintos productos comestibles elaborados a partir de la madera del árbol de Yacaratia. Llegando al departamento de Puerto Iguazú, visitar las minas de Wanda es casi una parada obligada. Se trata de un yacimiento de piedras semipreciosas descubierto de manera accidental, otra sorpresa de la riqueza infinita que esconde esta selva.

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