Nuevas señales del cambio climático
Fenómenos climáticos extremos en distintas regiones del mundo, como la ola de calor que azotó el noroeste de Estados Unidos y el oeste de Canadá, donde históricamente predominaron las bajas temperaturas; y las recientes inundaciones que dejaron un saldo de más de centenar de muertos en Alemania y otros países de Europa, volvieron a encender las alarmas por el cambio climático.
Si bien algunos científicos europeos consideran que todavía es prematuro asociar las graves inundaciones, sin precedentes en los últimos 50 años, que en los últimos días provocaron grandes daños, muertos y heridos en regiones de Alemania, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, con el cambio climático; hay quienes no dudan que existe una estrecha relación entre el calentamiento global y estas lluvias torrenciales que en pocas horas provocaron inundaciones en zonas urbanizadas de estos países. La ministra alemana de Medio Ambiente, Svenja Schulze, por ejemplo, atribuyó las intensas precipitaciones en regiones de su país a cambios sin precedentes en el clima que hicieron que una masa de aire cálido y muy húmedo se trasladara desde el Mediterráneo hacia Alemania provocando fuertes precipitaciones. En ese sentido, distintos medios de ese país aportaron un dato que no debe pasar por alto: desde los primeros registros de lluvias y temperaturas en Alemania realizados en 1881, no se habían reportado precipitaciones tan intensas, en lapsos breves de tiempo, como las de los últimos días. Sobre este tema, investigadores del clima observan que si bien las inundaciones y las lluvias en la región alemana afectada no son inusuales en esta época del año, lo que sí es una novedad es la gran cantidad de agua que cayó en muy pocas horas.
En abril pasado, en un mensaje por el Día de la Tierra, el Papa Francisco instó a la comunidad internacional a actuar sin demoras contra el cambio climático. “El tiempo nos apremia, estamos en el límite”, dijo el jefe de la Iglesia Católica, para señalar más tarde que si el mundo no toma conciencia de la situación y avanza en la destrucción de la naturaleza, llegará un punto en que será muy difícil detener el deterioro.
En septiembre del año pasado en el hemisferio norte se registró el otoño más cálido en los últimos 130 años, desde que se tienen datos de mediciones confiables de la temperatura, según informó el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, gestionado por el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos de la Comisión Europea. A esto debe sumarse los deshielos que se observan en zonas árticas que, según los expertos en clima, no registran antecedentes similares en los últimos cien años.
Pero no son solo las organizaciones ambientalistas las que advierten sobre el problema. El Foro Económico Mundial también recomendó una urgente reducción en la emisión de CO2 sobre todo en las grandes metrópolis donde la contaminación es cada vez más preocupante.
Por su parte, el Consejo Nacional de Inteligencia del Gobierno de Estados Unidos, la agencia gubernamental que en 2017 predijo que una pandemia de coronavirus podía afectar a todo el planeta (aunque no precisó en qué año se produciría), reiteró en su último informe de 144 páginas sobre tendencias globales -publicado en marzo pasado- que el cambio climático es una de las más serias amenazas que enfrenta la humanidad.
Ningún país pudo evitar la pandemia. Algo similar está ocurriendo con los fenómenos extremos relacionados con los cambios que experimenta el clima, que no dejan región del planeta sin afectar. Hay quienes afirman que las prolongadas sequías que golpean a distintas regiones de Brasil (y que afectan el nivel del agua del río Paraná en nuestra zona) tienen estrecha relación con la creciente deforestación en el vecino país y a los cambios en el clima.
Según un reciente informe del Instituto Nacional del Agua (INA), por el río Paraná actualmente está ingresando al territorio argentino solo el 40 por ciento del promedio de los últimos 25 años del caudal de agua. Por otra parte, el último Informe de Evaluación Global sobre la Reducción del Riesgo de Desastres de la ONU advierte que, en la actualidad, al menos 70 países se ven afectados de forma periódica por las sequías, que están aumentando debido al cambio climático y otros factores impulsados por las actividades humanas.
Son innumerables las señales de los efectos del cambio climático que se observan en distintas regiones del planeta, por eso es necesario generar conciencia sobre la necesidad de adoptar medidas para detener el calentamiento global, antes que se llegue a un punto de no retorno.











