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Sala 88: la función va a continuar

En 1985, el Instituto del Teatro cerraba sus puertas y uno de sus integrantes, Coco Barreda, no quería dejar la actividad. Por eso convocó a Hugo Blotta y a Elsa Sucatzki para emprender un nuevo proyecto.

Fue así que el 20 de julio de 1985 nació lo que hoy es la Cooperativa. Desde su fundación ocupó cinco locales alquilados: el primero en Sáenz Peña 163; luego 9 de Julio 950; después Avenida Wilde 262, y por último Avenida San Martín 262 (para quienes no conocen Resistencia, todos estos locales están a diez cuadras de la plaza central de la ciudad). 

Fueron cuatro locales alquilados a lo largo de la historia de Sala 88, con una inversión de $ 108.000 (valor 1 a 1) en alquileres. Hasta que finalmente, en 1995, la Municipalidad de Resistencia le cedió en comodato un terreno en French 845. Allí se levanta hoy el actual y definitivo local propio. 

Este martes 20 de julio, Sala 88 Cooperativa de Teatro festejará sus 36 años de vida, más de tres décadas dedicadas a actividades culturales y particularmente al teatro. En este tiempo, Sala 88 se planteó como objetivo principal la concreción de su sala propia. En French 845 de la Ciudad de las Esculturas se yergue, modesto e impresionante a la vez, lo que parece un sueño hecho realidad: el local propio de Sala 88.

Hugo Blotta, conductor del grupo cooperativo desde su fundación, decía: “Cada ladrillo de esta sala tiene nombre y apellido, el de quienes nos ayudaron para llegar hasta acá: El Instituto Nacional de Teatro, Obras Públicas de la provincia, la Municipalidad, pero fundamentalmente la gente común, el público que nos permitió durante doce años alquilar y pagar siempre hasta el último peso con dinero genuino del teatro los gastos que demandaba, y en esa década de nómadas hicimos un nombre para que los entes gubernamentales confíen en nosotros. También estas paredes fueron levantadas gracias al aporte de los actores que pasaron por la sala (y se fueron) y los que perduraron en el intento; no sé cuántos fueron, pero cuando cumplimos diez años hicimos un afiche con el nombre de todos y ¡eran más de setenta! Muchos de ellos eran unos pibes cuando entraron, le pusieron su adolescencia al proyecto”, concluía Blotta.

El nombre de la cooperativa surgió como homenaje al personaje que interpretara José Podestá, en su circo criollo Pepino el 88. "En la figura de Podestá homenajeamos a un espíritu de lucha, a una razón del ser actor". Hoy, con la obra terminada, encontramos un espacio cultural que aporta a nuestra Resistencia una de las patas del arte, que es el teatro.

Y llego el día menos esperado. El 3 de febrero de 2020 será recordado como uno de los más negros del teatro chaqueño. Es que alrededor de las 15, un incendio generado en un taller mecánico avanzó hacia el teatro Sala 88. Los materiales altamente inflamables del lugar avivaron más las llamas, lo que provocó gravísimos daños materiales, la destrucción fue casi total. Pasado un año del incendio, el grupo, con Hugo Blotta a la cabeza, logró recuperar y poner en condiciones ese espacio, con aportes económicos nacionales, provinciales y el acompañamiento de diversos sectores sociales.

Hugo Blotta 

Nació el 10 de marzo de 1957 en Resistencia. Dramaturgo, director de teatro y actor, terminó el secundario en la Escuela Normal Mixta Sarmiento.

¿Qué te impulsó a seguir esta actividad? “Fueron varias cosas. Mi padre era maestro rural y utilizaba el teatro como medio para convocar a la gente a colaborar con la escuela; eso me impactaba. Cuando vinimos a vivir a Resistencia, junto con mi madre formaron el teatro de títeres Trapilandia, que sirvió como medio de ayuda económica. En 1966 se incorporó al grupo de teatro independiente El tablado, muy importante por aquella época. Ese grupo ensayaba en el patio de mi casa y allí comencé a tener contacto con el teatro. Luego, con el paso del tiempo, mis padres siempre me llevaban a ver obras teatrales. Cuando adolescente era un gusto que tenía incorporado. Ni bien terminé la secundaria, comencé mi actividad teatral”. 

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de esta profesión? “La mayor desventaja es la inestabilidad laboral, no existe el trabajo para siempre, son pocos los actores o directores que logran jubilarse dignamente en esta profesión. La mayor parte del tiempo uno la pasa sin trabajo, por eso cuando uno tiene éxito, debe disfrutarlo y saber guardar pensando en el futuro. Dinero: poco, casi nada (aunque debo decir que vivo dignamente). La mayor ventaja es que me hace feliz, no todos tienen la posibilidad de que su trabajo lo haga feliz; a mí no me cuesta trabajo ir al trabajo. Además, si logramos éxito, nos da trascendencia pública”.

¿Cómo apareció el teatro en tu vida? “Justo terminada la secundaria tuve que elegir carrera; a mí me daba lo mismo ingeniería nuclear o maestro jardinero, en serio, les juro que lo pensé, pero justo en ese momento se abrió el taller de teatro de la Subsecretaría de Cultura. Fue muy gracioso cuando hicimos la primera reunión de egresados de la escuela Normal y todos contaban lo que estudiaban: abogado, médico, ingeniero, etc, y yo así como si nada decía “teatro”. ¿Teatro? preguntaba todos… Lo más gracioso de mi estudio de teatro es que repetí primer año; sí, como lo escuchan. Hecho que sirvió para que yo no siguiera mis estudios y me dejara llevar por mi intuición; y creo que no me fue tan mal”.

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