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Reconocer el suelo como el componente fundamental y vivo del ambiente

SAENZ PEÑA  (Agencia). Un breve análisis de la importancia del suelo para la producción agropecuaria y forestal, y su rol en el cambio climático y los servicios ambientales, fue hecho por Roberto Olivares, docente de la Licenciatura en Administración Rural de la Facultad Regional Resistencia – UTN.

Las partes fundamentales de cualquier estrategia para enfrentar estos temas incluyen reconocer el suelo como el componente fundamental y vivo del ambiente, ya que suele recibir menos atención en comparación con los componentes encima de la superficie, que son más fácilmente percibidos, dice el especialista.

Es posible conocer el crecimiento y el desarrollo de la parte aérea de las plantas observándolas y midiéndolas, sin embargo, suele conocerse menos sobre lo que ocurre debajo de la superficie.

La fertilidad –añade el ex director de Suelos de la provincia del Chaco-- es la capacidad inherente de un suelo para proporcionar nutrientes en cantidades y proporciones adecuadas, mientras que la productividad del suelo es un término más amplio, que se refiere a la capacidad del mismo para el desarrollo vegetal.

Los suelos bajo manejo adecuado desempeñan un papel importante en la mitigación del cambio climático al almacenar el carbono, dijo el licenciado Roberto Olivares.

La conservación de este recurso natural, adquiere relevancia por la manifestación de los procesos de degradación de suelos (pérdida de fertilidad, salinización y erosión entre otros), que conspiran contra los rendimientos de la producción primaria, la rentabilidad de la actividad y la estabilidad ambiental, consideró Olivares.

PRINCIPALES FACTORES DE LA PRODUCTIVIDAD

Los principales factores de la productividad del suelo son la materia orgánica, incluyendo la biomasa microbiana, la textura, la estructura, la profundidad efectiva para desarrollo radicular, el contenido de nutrientes, la capacidad de infiltración y almacenamiento de agua, por lo que una breve descripción podría indicar que la productividad del suelo depende de características físicas, hídricas, químicas y biológicas y de sus interacciones.

Con las oscilaciones climáticas es común y lógico que ocurra estrés hídrico en los cultivos y pastos, en estas condiciones ocurre una interacción entre el agua del suelo y los nutrientes, lo que significa que el agua del suelo puede influenciar la disponibilidad de nutrientes y la resistencia de las plantas a la sequía, explicó.

La mayor parte de los productos primarios en el país están originados por la producción de secano (cultivos agrícolas, pasturas y bosques naturales e implantados), siendo ésta dependiente de las lluvias, por lo que los rendimientos están relacionados no sólo por la cantidad total de agua precipitada en el período adecuado, sino también por la frecuencia, la duración y la severidad del estrés hídrico sobre las plantas en distintas etapas de su crecimiento.

El clima –indicó Olivares--se caracteriza por la variabilidad climática, siendo esta variabilidad más marcada en nuestra región y que el calentamiento global provocado por el incremento de emisiones de gases de efecto invernadero, potencian estas características provocando situaciones de emergencias o desastres agropecuarios, ya sea por déficit o excesos hídricos.

El suelo en la Argentina es soporte de 54.000.000 de hectáreas de bosques nativos, 1.300.000 hectáreas de bosque implantado, 37.500.000 hectáreas de cultivos agrícolas y el 70 % del territorio nacional, o sea 19.000.000.000 de hectáreas, se encuentran cubiertas por pastizales bajo uso ganadero bovino, caprino y ovino mayoritariamente.

SUELOS CON MANEJO ADECUADO

Los suelos bajo manejo adecuado desempeñan un papel importante en la mitigación del cambio climático al almacenar el carbono (captación de carbono) y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, situación que se produce por la conservación y/o formación de materia orgánica, que es el carbono del suelo.

Además, las capacidades del suelo con manejo conservacionista, poseen porosidad adecuada, permitiendo la entrada de agua, el movimiento de esa agua libremente en el perfil del suelo y el almacenamiento para disponibilidad de las raíces de las plantas en todo su ciclo.

Lo expuesto se resume en los servicios ambientales que prestan los suelos, siendo el más conocido por ser soporte y suministro de nutrientes a las plantas, también constituye el medio donde se realiza una parte importante de los ciclos biogeoquímicos necesarios para el reciclaje de los compuestos orgánicos y también la captación del agua que permite la recarga de los acuíferos, lo que influye en la calidad de la misma, filtrando, amortiguando y neutralizando ciertos contaminantes, impidiéndoles llegar a las reservas de agua, así como contribuir indirectamente a moderar la temperatura y humedad ambiental, lo cual mejora la calidad del aire.

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