Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
Los 53 años de NORTE

La senda abierta en 1968 permanece firme e intacta

El 1 de julio de 1968 el fuerte sonido de una sirena, elemento que hoy ya no existe, anunciaba a la sociedad el nacimiento de un nuevo mensajero.

Foto10.jpg
Como desde su primer día de vida, NORTE sigue sustentándose en el esfuerzo cotidiano de sus trabajadores.

Los memoriosos seguramente recordarán que este periódico nació en un mundo tan convulsionado, tan contradictorio y tan lleno de temblores como el presente. Aquel año, toneladas de bombas estadounidenses seguían lloviendo sobre Vietnam del Norte, mientras Rusia y los otros cuatro países integrantes del Pacto de Varsovia invadían la desobediente Checoslovaquia, por querer salirse de la manada. Una Remington 30 con mira telescópica terminaba con la vida del Premio Nobel de la Paz Martin Luther King, y casi de inmediato otro atentado volvió a desgarrar a la sociedad norteamericana. Fue cuando un pistolero jordano disparó ocho tiros contra Robert Kennedy, quien falleció tras varios días de agonía. 

Igualmente, en acontecimiento histórico para el mundo católico, el papa Paulo VI llegó a Colombia para presidir el 39° Congreso Eucarístico Internacional, y un golpe militar expulsó de la casa de gobierno al presidente peruano Fernando Belaúnde Terry. En otro plano, el mundo social se sacudió ante el enlace de la viuda de John Fitzgerald Kennedy con el magnate greco-argentino Aristóteles Onassis, y arriba, en el firmamento, tres astronautas norteamericanos llegaban a la Luna, la fotografiaban, dan diez vueltas a su alrededor y emprendían el regreso a su planeta.

La Argentina era también escenario de diversos acontecimientos, algunos de los cuales distaban mucho de ser un canto a la vida. Se descubrió un foco guerrillero en Taco Ralo (Tucumán) y cayeron muertos o heridos varios de sus militantes. Una avalancha causó la muerte de setenta personas en la cancha de River Plate, tras un partido con su archirrival, Boca Juniors. La buena noticia, a nivel deportivo, fue que Estudiantes de La Plata se consagró campeón mundial al empatar con el Manchester United. Nicolino Locche, a su vez, le trajo más alegría al deporte argentino, derrotando en memorable pelea a Paul Fuji, en Tokio, para apoderarse del título mundial de los mediomedianos juniors. 

En otro orden, los argentinos eran informados de un desfalco de más de mil millones de pesos en el Banco Municipal de Buenos Aires y, también, sobre tres petroleros de YPF que, convertidos en llamas, provocaron pánico entre los pobladores de Ensenada y Berisso. Los medios informativos porteños dedicaron además mucho aire y tinta al primer trasplante de páncreas que conocía la historia científica argentina, hazaña protagonizada por el prestigioso médico chaqueño Mario Chapo Bortagaray. Todo esto, y mucho más, ocurría en el mundo y en el país el año en que nacía este diario.

Foto6.jpg
En 1978 se concretó la venta del diario a la Editorial Chaco SA, presidida por el político y empresario correntino Raúl Rolando Romero Feris, en la foto junto al histórico director Miguel Ángel Fernández.

Ayer, igual que hoy

Cuando este periódico salió a la calle se encontró con una provincia cargada de problemas y con una sociedad que luchaba con tenacidad de inmigrante por salir adelante. A un informe publicado en la edición número dos, más de un despistado podría ahora confundirlo con la actualidad. En muchos aspectos, el Chaco de hoy sigue siendo igual que el de ayer. 

A dos días de su nacimiento, y bajo el título “Éxodo y desocupación”, NORTE denunciaba lo siguiente: “El abandono de las chacras, el languidecimiento del comercio del interior y una pérdida general de la vitalidad que caracteriza a nuestros ambientes rurales son certezas llenas de sentido. En la propia jurisdicción del departamento San Fernando asistimos al espectáculo de cuatro grandes establecimientos fabriles paralizados y uno en situación de trabajar por etapa. Estamos ante algo parecido a lo que ocurriera con los viejos pueblos chaqueños cuando se retiraban los obrajes o las fábricas: La Sabana, Colonia Baranda y tantos otros. ¿Veremos multiplicarse los pueblos muertos?”.

   Pero ni esas ni otras grandes dificultades de la época habían logrado tiempo atrás arrancar de la mente de un grupo de visionarios la convicción de que en la provincia hacía falta un nuevo diario. Que en materia de medios de comunicación el Chaco tenía un vacío que debía ser llenado a cualquier precio. En aquellos días, nadie imaginaba que alguna vez el éter provincial se vería superpoblado con prodigios tales como radios de frecuencia modulada, sistemas de tv por cable, portales o internet.

En materia de comunicación, el firmamento local se limitaba a muy pocos medios.

Estaba LT5 Radio Chaco, que intentaba realizar sus primeras transmisiones de partidos de fútbol, y un Canal 9 que todavía se bamboleaba como el niño de un año y medio que era entonces. “El Territorio”, tradicional medio escrito fundado en 1919, peso pesado de la época, era controlado por el gobierno.

En términos políticos, aquel año 1968 estaba en plena vigencia la denominada “Revolución Argentina”, y era representada en el Chaco por el coronel Miguel Ángel Basail, un entrerriano que había llegado un año antes como nuevo interventor militar. A este hombre le tocó en suerte poner en marcha, el 1° de julio de 1968, la gigantesca rotativa “Marinoni”, con la que en los primeros tiempos se imprimía este diario. Quienes estaban en la ceremonia inaugural escucharon estas proféticas palabras del primer director, doctor Ramón A. Castells: “Aquí empezamos, para no detenernos jamás”.

Nace una estrella

Foto9.jpg
Con los nuevos propietarios regresaron Miguel Ángel Fernández y Eduardo López, uno como director y el otro como jefe de Redacción.

   Aquella mañana del 1 de julio de 1968 se presentaba especialmente gris y fría. Un crudo invierno se abatía con singular crudeza sobre una ciudad poco habituada a los rigores de una temperatura tan baja como la que se padecía en esos días. Esa jornada tan fría y tan gris no podía ser, sin embargo, más auspiciosa para ciertas personas. Tras largos meses de febriles preparativos y de noches enteras sin conocer la pausa del descanso, patrones y trabajadores por fin escuchaban cómo los canillitas coreaban como grillos de la madrugada un nuevo nombre en el firmamento periodístico provincial: NORTE. 

La noche anterior, en el local alquilado de Yrigoyen 138, frente a la playa de estacionamiento de Lalcec, hoy sede del Banco del Chaco, se había realizado el acto inaugural. Representantes de los más diversos sectores de la sociedad colmaron las instalaciones, atiborradas de ofrendas florales. Acudieron periodistas de todo el noreste, incluyendo a don Luís D’Ambra, cuya “Voz del Chaco” todavía era recordada como una voz insobornable al servicio de los intereses del Territorio Nacional del Chaco. 

Estaban también todos los corajudos visionarios que habían comprometido hasta su patrimonio personal para escribir la incierta historia que significaba, también en esos tiempos de grandes dificultades, lanzar un nuevo producto periodístico.

Entre los fundadores, gente con más fe y entusiasmo que dinero, estaba el doctor Ramón A. Castells, abogado y hermano de un exgobernador del Chaco. A su lado se ubicaron sus socios Enrique Olzkan, el ingeniero José F. Soria y la señora Inés Zloting de Amavet, todos de firme trayectoria comercial en el medio. 

El acto contó igualmente con la presencia de estos otros fundadores: doctor Marcelino Castelán, veterano abogado y exinterventor federal del Chaco; el productor agropecuario y dirigente rural Fernando Leopoldo Martín; el dirigente del Partido Conservador Ginés Lubary; el empresario y figura del automovilismo Eduardo Orcola, y don Juan Aldo Moro, un símbolo de la imprenta chaqueña. Completaban la galería de fundadores presentes el contador Ramón Putallaz y el entonces procurador y corresponsal de “La Prensa” de Buenos Aires, Indalecio Sánchez.

Foto4.jpg
Aledo Luís Meloni, jefe de Corrección desde los comienzos de NORTE, llegó a ser una de las figuras clave del diario.

“Adelante, Chaco; adelante, Norte”

A la hora de los discursos, el presidente de la sociedad, Editorial del Norte S.A. Industrial y Comercial (EDINOR), doctor Ramón A. Castells, aseguró que el diario nacía bajo la consigna de ser un “diamante en la conducta y acero en la palabra”. 

El sacerdote Miguel Solonesky bendijo las instalaciones, afirmando que este diario venía “a dar testimonio de la verdad”. Luego, todos se desplazaron hacia el lugar donde estaba la gigantesca rotativa “Marinoni”, instrumento que durante los anteriores 37 años había servido a “El Pueblo”, de Buenos Aires. “Adelante, Chaco; adelante, diario Norte”, exclamó el gobernador Miguel Ángel Basail al encender la imponente impresora de nada menos que cuatro pisos de altura. 

Invadió el espacio un sonido tan fenomenal que se lo escuchó a varias cuadras de distancia. Era la legendaria sirena que después habría de acompañar al diario en muchas otras jornadas memorables. Pero esa noche en particular, su misión consistía en anunciar que un nuevo mensajero había nacido en el norte argentino.

Foto7.jpg
Los nuevos propietarios encararon ambiciosas inversiones en equipos, empezando por una titulera. En la imagen, Carmelo Santangelo en fotocomposición.

   La razón de su vida

El historiador Guido Miranda recordó, diez años después de aquel acontecimiento inaugural, que el nuevo instrumento periodístico había sido creado “para contribuir a la toma de conciencia de los problemas institucionales y económicos de la provincia”. 

El autor de “Tres ciclos chaqueños” evocó además que “se dio como nota común la tendencia popular del diario, y el afán de reflejar y contribuir a solucionar los problemas del interior chaqueño”. Lo dijo porque, efectivamente, la hoja recién nacida había comenzado de inmediato a cumplir su misión. Ya en su primer número denunció el cierre de fábricas, el alarmante empobrecimiento del campo y el éxodo de pobladores rurales hacia los centros industriales del país. 

Lanzando agudas críticas contra el gobierno militar, advertía: “Este régimen pretende vencer el analfabetismo con los maestros peor pagados del país, mientras policías con sueldos de miseria son obligados a cargar violentamente sobre estudiantes. Todavía no se admite que la solución al éxodo de cosecheros y de hacheros, a la progresiva extinción de aborígenes y a la falta de precios justos para el algodón no están en las fichas de los servicios de inteligencia”.

Bajo el lema “El puerto de Barranqueras está solo y espera”, también hizo campaña por la recuperación de tan importante estación. “Este puerto es una entelequia –aseguraba una y otra vez-; todos saben que existe, pero nadie lo ve”.

Los lectores seguían también con avidez la columna “La Mar en Coche”, incisiva creación del historiador y primer secretario de Redacción, Ramón de las Mercedes Tissera. Una de sus denuncias más resonantes tuvo que ver con una propuesta que había hecho el grupo norteamericano “Agrex”, el cual intentó con apoyo del gobierno militar colonizar un millón de hectáreas de la región de “El Impenetrable”.

NORTE, decididamente ubicado en la vereda contraria al oficialista “El Territorio”, formó opinión de tal manera y con tanta fuerza que el interventor militar Miguel Ángel Basail debió dar marcha atrás respecto del cuestionado proyecto. La caída de dicha intención extranjera de apoderarse de un millón de hectáreas de nuestros bosques pasó a la historia como un mérito incuestionable de la prédica de éste diario.

Foto1.jpg
NORTE nació en un mundo convulsionado y lleno de temblores, como reflejaban sus portadas de la época (5 de agosto de 1968).

  La crisis estudiantil de 1969, paso previo del “Cordobazo”, también fue tratada de tal manera que la circulación del diario alcanzó niveles no conocidos hasta entonces en la región. La popularidad de esta tribuna periodística iba consolidándose progresivamente con el tratamiento de resonantes episodios, como los sucesos que culminaron con la expropiación del Ingenio Azucarero de Las Palmas, las luchas de los empleados públicos por mejoras salariales, y los conflictos sociales del norte santafesino.

Una carta dirigida al diario por el entonces obispo de Sáenz Peña, Italo Di Stéfano, da clara idea de la importancia que se asignaba a su línea periodística. “En el singular accionar de la vida chaqueña, le ha cabido a NORTE una actuación más que destacada, decisiva y de un efecto tal que tanto el presente como la historia tendrán que valorar positivamente”, señalaba el “Obispo del Algodón”.

Luego de otras consideraciones no menos elogiosas, admitió: “Ustedes han demostrado en nuestra dimensión el valor de una voz libre, sobre todo en los momentos de vacío, como factor de crítica y defensa de los intereses de la comunidad”. Pero, sabedor también de los nubarrones económicos que se cernían sobre el diario, monseñor Di Stéfano alertaba: “Sería muy penoso y de lamentables consecuencias si NORTE tuviera que llamarse a silencio o cerrar sus puertas. Las voces libres son necesarias y decisivas frente a los abusos, a la venalidad y a la obsecuencia”.

 La lucha por sobrevivir

Su condición de tribuna abierta a los más altos intereses de la provincia le traía al diario toda suerte de sufrimientos económicos, acompañados de privaciones técnicas. Prácticamente desde la cuna esta hoja debió encarar una heroica lucha por sobrevivir. “Si el 1° de julio del año pasado teníamos la voluntad de existir, hoy tenemos la resolución de seguir existiendo”, declaraba un manifiesto que se publicó al cumplirse el primer aniversario, documento donde también se avisaba a propios y extraños que el diario no bajaría los brazos ante el atropello de las dificultades. A poca distancia, “El Territorio” nadaba en la abundancia mientras su inexperto competidor parecía que se hundía. 

Al jefe de Corrección, Aledo Luís Meloni, se le llegaron a adeudar trece meses de sueldo y otros tantos aguinaldos. Los demás trabajadores padecían igual infortunio. Algunos recibieron acciones ante la imposibilidad de abonarles sus salarios. Sobrevivían gracias a los vales provenientes de las no menos flacas bolsas del distribuidor del diario, Jorge Maidana.

Uno de los históricos empleados, José Cendra, recordaba lo gracioso y esperanzador que era ver a Maidana llegando cada mediodía con un delantal de cocinero colmado de dinero en bollitos, fruto de la recaudación de cada jornada. Un porcentaje de esa cotidiana recaudación era repartido, en porciones iguales, entre los más necesitados. 

Más de una vez se tuvo que pedir plata prestada a don Yoshío Terada, dueño del Bar “La Estrella”. “Una tardecita del año 1968 vino a verme su director, Guido Miranda –me dijo don Yoshío en 1999- porque frente al diario había un camión con papel que no podían bajar por falta de plata para pagar. Me pidió no recuerdo ahora cuántos pesos, que le di, y el diario siguió saliendo. Otras veces le presté plata para pagar adelantos de sueldo a la gente de NORTE, a quienes también les fiaba, porque no cobraban nunca”.

La grave situación hizo crisis a mediados de 1970, y los trabajadores tomaron el diario. De inmediato fueron sitiados por efectivos de Gendarmería Nacional y de la Policía Provincial. Tal vez algunos todavía recuerden ciertas situaciones tragicómicas que entonces se produjeron. 

Por ejemplo, una noche, no habiendo ya plomo para alimentar los linotipos, varios voluntarios escaparon eludiendo el cerco de las fuerzas de seguridad, y volvieron cargados con bolsas de cabezas de sifones de soda conseguidos en una chacarita. El metal, ya derretido en la marmita, no alcanzaba la pureza necesaria, por lo que de nuevo el “grupo comando” se escabulló por los fondos que daban a la CGT. 

En esa segunda misión, trajeron bananas. Mientras la apetitosa fruta era devorada por los sitiados, la cáscara era arrojada a la marmita para ayudar a purificar el plomo derretido. A la mañana siguiente, otro grupo ascendió a los altos techos del local para arrojar a la calle la edición tan precariamente obtenida. Hicieron sonar la sirena del diario y el lugar se llenó de personas sobre las cuales caían ejemplares desde las alturas. 

En la calle se desató una batahola entre los que deseaban ayudar comprando los ejemplares denominados “NORTE en Lucha”, y los gendarmes y policías que querían secuestrarlos. Fueron realmente días de tensión y de lucha, tanto que algunos espíritus agoreros o interesados apostaban a que las horas de la fuente de trabajo ya estaban contadas. 

Periodistas, gráficos y administrativos finalmente fueron expulsados del edificio, pero se reagruparon y se hicieron fuertes en el Sindicato de Artes Gráficas, donde siguieron imprimiendo hojas mimeografiadas con el nombre de “NORTE en Lucha”. Todos salían a venderlas, especialmente en los barrios. Es que la situación ofrecía a cada trabajador únicamente dos alternativas: luchar o quedarse en la calle.

Aquellos fueron tiempos de ollas populares generosamente nutridas por la población solidaria (especialmente docentes) que presenciaba con simpatía tan heroica batalla por sobrevivir. Años después, una noche de 1979, durante una pausa en nuestras tareas en corrección (sección donde yo comencé a trabajar), el inmenso poeta Aledo Luís Meloni me dijo: “Si en aquellas horas difíciles hubiésemos bajado la guardia, hoy NORTE no existiría”.

 

Foto3.jpg
"La tendencia popular del diario reflejaba y contribuía a solucionar los problemas del interior chaqueño".

 El golpe de 1976

La época de vacas flacas pareció terminar a fines de 1973, cuando los fundadores transfirieron el fondo de comercio de la empresa al locutor Juan Carlos Rousselot. 

El diario ya estaba en Pirovano (hoy Don Bosco) 359, en una propiedad del doctor Marcelino Castelán. 

Sobrevino una nueva etapa que incluyó el cambio de la impresora original, la vieja “Marinoni”, por una rotoplana, y la contratación de un periodista de experiencia para la Dirección, Miguel Ángel Fernández. Rousselot, jefe de Prensa del entonces todopoderoso ministro de Bienestar Social de la Nación, José López Rega, tenía proyectos espectaculares que hasta incluían un helicóptero propio. 

Sin embargo, en poco tiempo más de nuevo el diario volvió a quedar al borde del colapso. Y otra vez aparecieron los humillantes atrasos salariales, los conflictos internos, y las ollas populares. Se llegó a un punto en que la única forma de evitar la muerte del diario era formar una cooperativa para recibir dinero a través del Ministerio de Bienestar Social de la Nación. 

Se confió la presidencia de la cooperativa al jefe de la sección Corrección, Aledo Luis Meloni, quien para entonces ya era una de las figuras clave del diario. Encima, como ladrón en la noche, sobrevino el golpe militar. NORTE no salió el 24 de marzo de 1976. Una semana después, el 1° de julio (justo el día de su cumpleaños) fue clausurado por decreto del nuevo interventor militar de la provincia, general Antonio Facundo Serrano. La clausura obedeció, entre otras razones alegadas por el gobierno militar, a la publicación de un aviso en la sección Fúnebres relacionada con el aniversario de la muerte de Perón. 

En 1977 se produjo la intervención judicial del diario. Asumió como director un sujeto cuyo único mérito era ser miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIDE). Los periodistas, que habían sido transformados en virtuales empleados públicos, operaban bajo un control gubernamental que era tan sofocante como humillante.

Una nueva etapa

Foto2.jpg
El doctor Ramón Castells fue el director de NORTE en los primeros años.

   En círculos gubernamentales se analizó la posibilidad del cierre del diario y el traspaso al ámbito estatal de todos los trabajadores, idea pergeñada por el ministro de Gobierno, coronel José Oscar Zucconi. Eso, felizmente, no se concretó. Lo que sí se concretó fue la venta del diario, el 15 de septiembre de 1978, por parte de Juan Carlos Rousselot, a la Editorial Chaco SA, presidida por el político y empresario correntino Raúl Rolando Romero Feris.

El diario seguía con sus antiguas linotipos, se lo componía “en caliente”, y se lo imprimía en offset en una editora correntina. Continuaba, en suma, operando con grandes limitaciones en el edificio de Pirovano 359, al que se le agregó un galpón.

En determinado momento, los nuevos propietarios decidieron encarar ambiciosas inversiones en equipos de fotocomposición, empezando por una titulera. Con ello sobrevino un inevitable proceso de cambio en el taller, y muchos veteranos operarios se alejaron al no lograr adaptarse a la moderna tecnología incorporada.

La compra de un inmueble en remate sobre la calle Pellegrini al 744 fue otro paso gigantesco. El arquitecto Ernesto Galeano –excomisionado municipal de Resistencia- proyectó y dirigió la construcción del actual edificio de la empresa.

Poco a poco se fueron incorporando periodistas capaces y de probada identificación con la provincia, además de rescatarse a otros que ya habían estado en la casa.

Así fue como regresaron Miguel Ángel Fernández y Eduardo López, uno como director y el otro como jefe de Redacción. Se contrataron valiosos servicios exclusivos y se continuó equipando al diario con notables tecnologías gráficas, incluida una moderna rotativa traída de los EEUU. Capacitación, adaptación a los nuevos tiempos y constante renovación tecnológica: sobre tales columnas el periódico fue reconstruyendo su destino de pulso y voz del noreste argentino. 

Un destino que fue posible porque el diario nunca traicionó sus históricos postulados. En tal sentido, ni siquiera la actual pandemia que mantiene de rodillas a vastos sectores los ha cambiado. Como desde su primer día de vida, NORTE sigue sustentándose en el esfuerzo cotidiano de sus trabajadores y se mantiene solamente subordinado al veredicto de sus lectores. 

Ha habido, obviamente, inevitables cambios tecnológicos, pero en materia de compromisos nada ha cambiado. Todo es como era entonces. Como hace 53 años, sigue identificándose con los grandes problemas de la provincia y de la región. La senda que un grupo de visionarios abrió el 1° de julio de 1968 permanece firme e intacta. 

Te puede interesar