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La falta de microchips amenaza lastrar la recuperación económica global postcovid

El boom de demanda causado por la reapertura de los grandes mercados del mundo generó una escasez que impacta en un amplio abanico de sectores.

Prácticamente todos los aparatos electrónicos llevan en su interior microchips.

Pocos días atrás, el presidente estadounidense, Joe Biden anunció que su gobierno invertiría 50.000 millones de dólares para construir semiconductores en ese país,  algo que pasó casi desapercibido entre la lluvia de medidas tomadas para impulsar la recuperación de la economía de la primera potencia mundial.

Sin embargo, ese anuncio resulta de vital importancia para superar el actual cuello de botella en la producción global de microchips, que amenaza con dar por tierra precisamente con los esfuerzos internacionales para encarar la postpandemia con crecimiento económico.

Y es que la producción mundial de microchips semiconductores está en crisis mundial, según asegura un estudio de Bain & Company, que evidencia que la escasez de esos elementos está afectando a gran parte de los fabricantes de vehículos y a los concesionarios europeos, entre muchas otras actividades que dependen de ellos para seguir adelante. 

De acuerdo con medios europeos que reflejaron los resultados del informe, la consultora estima que no solamente serán necesarios miles de millones de euros o dólares para superar esta crisis, sino que la actual situación no sería superada hasta bien entrado el 2022. 

Fabricantes de automóviles como Ford, General Motors, Volkswagen, Toyota y Daimler, ya están paralizando su actividad en muchas fábricas de Europa. Lo peor del panorama es que se estima que la actual crisis de semiconductores no será la última y que la industria automotriz tendrá que convivir con este problema por algún tiempo.

Aunque el sector de producción de automóviles sólo representa el 10% del mercado mundial de microchips, es uno de los más golpeados por la escasez. Pero no es el único, ya que prácticamente todos los aparatos electrónicos llevan en su interior microchips, incluyendo baterías de litio, inversores, reguladores, cargadores de baterías, sistemas de monitoreo, y las populares y muy vendidas en todo el mundo consolas de videojuegos.

Concentración

Esto por una razón muy simple. Los microchips se encargan de procesar las operaciones lógicas y aritméticas que hacen funcionar los aparatos. Y grandes productores y proveedores de todo el mundo como Samsung o Qualcomm ya anunciaron que son incapaces de producir y cumplir con las demandas y pedidos de chips de memoria, y no tienen suficientes ni siquiera para sus propios productos.

La semana pasada, se conoció que tanto Sony como Microsoft anunciaron que tienen enormes dificultades para mantenerse al día con la demanda de sus consolas PlayStation 5 (PS5) y Xbox Series X. De hecho, estiman que la escasez los afectará por 12 o 18 meses más. 

"Incluso si aseguramos muchos más dispositivos y producimos muchas más unidades de PlayStation 5 el próximo año, nuestro suministro no podría alcanzar la demanda", dijo el director financiero de Sony, Hiroki Totoki, en una sesión informativa privada con analistas. Es que, además de que la consola necesita chips de gama alta como las GPU o una tarjeta gráfica RTX 3080 —que están en falta—, la demanda por la PS5 es tan grande que aún con los chips suficientes no podrían abastecer a todos, según una nota publicada en BAE Negocios.

 Y esto tiene que ver fundamentalmente con la concentración de la producción y provisión de estos elementos por parte de muy pocos jugadores a nivel internacional: la firma taiwanesa TSMC es la responsable de alrededor del 80% de los chips microcontroladores que se consumen a nivel global. Además de que el resto de los players también están localizados en el Sudeste Asiático.

Matt Murphy, consejero delegado del fabricante de chips Marvell Technology, asegura que comenzó a preocuparse por la escasez en septiembre del pasado año. Su compañía estaba recibiendo una avalancha de pedidos de sus semiconductores, vendidos en el sector automotriz, inalámbrico y de centros de datos.

"Estaba muy preocupado por el 'efecto del papel higiénico', por el miedo a que la gente no recibiera suministro, y eso iba a crear una burbuja potencial en el mercado", recuerda Murphy. "Pude ver encenderse las alarmas, y esto no va en una buena dirección", asegura.

Movimientos

La escasez llevó además a relevantes adquisiciones. Por ejemplo el grupo japonés SoftBank anunció la venta, por unos 40.000 millones de dólares, de su filial británica Arm, gigante mundial de los microprocesadores, al estadounidense Nvidia, líder de las tarjetas gráficas. 

En este sentido, de acuerdo con Global X, la escasez de semiconductores tendrá un impacto palpable en múltiples industrias en 2021. Las tendencias actuales de la demanda de semiconductores son indicativas del rápido ritmo de la digitalización.

"A medida que los semiconductores adquieren mayor importancia en una economía digitalizada, los gobiernos y las empresas están reevaluando su dependencia de las cadenas de suministro que pasan por países extranjeros", indican estos expertos.

Según medios europeos, las empresas están cuestionando el modelo sin fábricas y su falta de integración vertical, mientras que los gobiernos buscan formas de incentivar los avances en la investigación, la innovación y la producción de semiconductores, tal y como lo muestra el anuncio de Biden citado al principio de esta nota.

Eso en vista de que la transición de las compañías, los gobiernos y las industrias hacia las tecnologías 5G, la inteligencia artificial y las soluciones basadas en la nube seguirán impulsando la demanda de microchips, estiman fuentes internacionales, que anticipan además que las ventas mundiales de chips pasarán de los 450.000 millones de dólares de 2019 hasta casi el billón de dólares en 2030.

Fuente: BAE Negocios. 

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