Cuando Sergio Víctor Palma dejó sus enseñanzas de campeón en Las Breñas
‘El Tigre‘ de La Tigra, como a él le gustaba que lo llamaran, Sergio Víctor Palma, el 15 de mayo de 2009 en su visita a Las Breñas en una charla singular en el salón de la ex Escuela Alemana de la Sociedad Germánica, dejó sus enseñanzas a los boxeadores de la ciudad y zona en momentos en que se había recuperado la práctica del box en la Capital del Inmigrante.
El ex campeón mundial de la categoría súper gallo recientemente fallecido, llegó con los auspicios de la Subsecretaría de Deportes de la provincia, la Federación Chaqueña de Box, la Subcomisión de Box del Club Huracán y de la Subsecretaría Municipal de Deportes y Recreación de Las Breñas y las gestiones e intermediación de Oscar Andreatta, amigo personal de Palma y el mayor conocedor de boxeo en el Chaco autor de los libros afines ‘El Deporte de los Puños‘ 2006 y ‘85 Años sin bajar la guardia‘ 2013.

En la oportunidad lo acompañó con el doctor José Oscar Gómez y el subsecretario de Deportes del Chaco, Raúl Bittel. Fue recibido en la municipalidad por el intendente Víctor Omar Machuca el que le hizo entrega de una plaqueta recordatoria como visitante ilustre de Las Breñas.
Después de agradecer emocionado, Sergio Víctor Palma ofreció a los medios una conferencia de prensa en la que bastaron tres preguntas para desencadenar de su parte una verdadera clase de vida recorriendo desde sus orígenes, la práctica del box, la conquista de su corona mundial ante Leo Randolph como su pérdida ante Leo Cruz en Miami.
Orgullosamente chaqueño nacido en La Tigra, compartió la apreciación del fenotipo del hombre chaqueño dotado por el crisol de razas, de condiciones excepcionales para cualquier actividad desde las intelectuales hasta los deportes y el trabajo. Emocionó a todos hasta las lágrimas cuando relató cómo había nacido en un ranchito y sobre una bolsa al igual que nació Nuestro Señor en un pesebre, de lo que se siente orgulloso. Habló de su dura vida y el trabajo para alcanzar el título de campeón mundial.
Definió al boxeo de forma magistral y por sobre todo tuvo un claro mensaje para los formadores en cualquier deporte basado en el respeto, la dignidad y los más altos valores que contribuyen a que un deportista, un campeón, antes de serlo sea una muy buena persona lo que es legado indelegable de los formadores.
En la charla dedicada al boxeo, Sergio Víctor Palma se dirigió a los púgiles, aprendices, técnicos y dirigentes, dejando sus enseñanzas sobre lo que significa practicar boxeo, su preparación física y psíquica como mentalización.
Mediante cuatro preguntas: ¿para qué sirven el puching, la bolsa, la cuerda y la sombra?, fue recorriendo un itinerario del significado del boxeo completándolo con los siete golpes básicos: jab, directo, juc, uppercut; cross, swing y hub, para comprender como trabaja el cuerpo en un combate y de qué sirven los elementos mencionados: fortalecer los músculos deltoides, practicar golpes y desarrollar potencia; fortalecer tríceps femorales e imaginar los movimientos que puede hacer el contrincante.
Dejó consejos prácticos tanto para los púgiles, como para los noveles que tiran guantes, trayendo a colación anécdotas de vivencias con Mano de Piedra Duran, Cassius Clay y otros campeones del mundo con los que tuvo oportunidad de compartir. Hasta le dedicó un tiempo a Carina Romero, la boxeadora breñense. Fueron dos horas de charla que podrían haber sido tres o cuatro, manteniendo la atención del público en ese tiempo como pocos lo pueden hacer.
En horas de la tarde, en mi domicilio tuvimos una larga charla no sobre boxeo, sino hablamos de Nuestro Señor Jesucristo, el tema religioso y el ecumenismo, la poesía y la literatura contemporánea, manifestándose como un profundo conocedor de la espiritualidad. Víctor Sergio Palma conoció en carne propia los elixires de la victoria, pero también la hiel del sufrimiento, pero esta última pelea no la perdió con la vida solo que se mantuvo en su rincón sin salir a combatir porque no solo buscó el cinturón de campeón sino la corona que no se marchita, esa a la que hace mención San Pablo en su carta a los Corintios.










