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Mariana Alegre

columnista

Una analista en sistemas con el don de leer el cielo

Florencia es astróloga. Emana una energía tan intensa, de esa que te contagia alegría y paz. Esta analista en sistemas, de 36 años nació en Salta, estudió en Córdoba, vivió y trabajó en Buenos Aires. Cuando empezó su emprendimiento turístico en su tierra natal fue sorprendida por la pandemia que llegó cómo la última señal para escucharse y transformarse. 

Llegué a Florencia por una serie de eventos fortuitos, totalmente fuera de planificación, o quizás por energías. Cuando empecé a investigar para esta columna no esperaba este giro, pero aquí estamos. Así que, queridos lectores, como empiezan los cuentos “vamos a conocer a la protagonista de nuestra historia”.

-Nací en Salta, a los 17 años, cuando terminé el secundario me fui a estudiar a Córdoba, para analista en sistema. Luego me volví un año a Salta, que fue el último de mi papá, y de allí decidí especializarme profesionalmente. Sentía que Salta no me podía brindar esos saberes y me fui a Buenos Aires. Conseguí trabajo en muchos lugares: multinacionales, empresas, bancos, Gobierno Nacional, y organizaciones sociales. 

Parece que estamos hablando de otra persona. ¿Cuándo se produce ese quiebre, y aparece la Flor de hoy?

Desde la adolescencia, consumía mucha ciencia ficción y me preguntaba cuál era mi superpoder, siempre quise saber cuál era el mío. Traduciendo eso a un don, en ese tránsito, salir a la vida, encontrar una profesión, cuando yo estaba en Buenos Aires comencé a sentir algo que me decía que no estaba donde debía estar. No por el lugar, sino cómo estaba brindando mis conocimientos o saberes. Me era fácil hacer lo que hacía, sacaban lo mejor de mí, pero no llenaba mi esencia, mi alma, y me volvía llorando a casa.

¿Cuándo empieza el cambio?

Palabra que se ha repetido mucho en esta pandemia: cambio. Pero, ¿hasta qué punto estamos dispuestos o somos conscientes de que todo cambió y que nosotros también vamos a cambiar.

Florencia coincide conmigo en que los cambios siempre empiezan adentro de uno. “Empecé a preguntarme cosas, a hacer camino de introspección, un análisis para encontrar mi camino. Después, cuando tomé la decisión de sacarme la mochila de vivir más mi esencia, decidí volver a Salta. Parte de lo que me llamaba era la naturaleza”, asegura

Cuando llegó a Salta, se volcó a brindar sus conocimientos a pequeños productores, víctimas de violencia de género “agiornando” su profesión, y “en ese tránsito vino la pandemia”.

-Empecé a generar un emprendimiento de turismo. Quería la experiencia de armar algo propio, junto a una socia. Ya estaba comenzando a solidificarse todo y llegó la pandemia.

¿Ahí es cuando otra curva te cambia el destino, nuevamente?.

Si, ahí es cuando empecé a interpretar las señales. Me mandó a la casa y a decir: bueno ahora ponete a pensar qué queres. Yo venía consumiendo contenido de astrología, desarrollo. En enero 2020, comencé a conectarme con esa parte esotérica. Comencé a estudiar tarot predictivo. Mi madrina (es astróloga), además en los últimos años venía hablando conmigo. 

No éramos dueños del lugar, así que tuvimos que cerrar el local. El dueño me espero. Pero pandemia me mandó a la casa. 

Leer el cielo

Llegó a su vida José Millan, un astrologo español, que fue su maestro. “Se me abrió un universo de posibilidades y alternativas. No sabía que tenía ese don, y pude incluso canalizar mi aprendizaje”, me cuenta Flor

Venís de la ciencia dura y pura, hacía otra ciencia que está conectada con conceptos como la energía, adivinación. ¿Cómo la definirías?

La astrología es ciencia y un espacio esotérico. Porque siempre hay intuición y uno le da su toque con lo que interpreta. Pero es un análisis de las energías disponibles que tenemos para tomar decisiones en el día a día. 

No me gusta la astrología predictiva, sino la evolutiva-terapéutica. Porque siento que la predicción puede limitar las posibilidades de alternativas de resolución.

La astrología te permite conocerte, encontrarte y entenderte en 360°: tu mente, tu alma, tu cuerpo y tu salud emocional.

¿Cómo toma la gente esta idea de astrología terapéutica, ante la ansiedad que tenemos casi todos de saber qué nos espera?

La astrología parte siempre de una pregunta. Por eso, la gente consume mucho esto en momentos de incertidumbre, de no saber qué va a pasar. Como la parte lógica de la realidad no te da respuestas, busca estos espacios.

Las personas que se acercan a mí, saben que yo no hago predicciones, sino más bien situación de disponibilidad energética: esto significa esta es tu energía disponible y está en voz utilizarla de la mejor manera.

Me ha pasado de la pregunta: va a volver conmigo, voy a conseguir ese trabajo. Yo les digo: no vas a encontrar lo que queres escuchar, acá te vas a encontrar vos, y la respuesta la vas a tener en vos. Trato de bajar la ansiedad del futuro, porque es incierto. 

¿Nueva normalidad o evolución?

La otra frase de moda: nueva normalidad, choca constantemente con la necesidad de obtener una fecha del fin de la pandemia, y el cuándo vamos a volver a…

“La realidad de muchas personas cambió. En mi caso perdí mi trabajo, me quede encerrada en mi casa, por más que yo tenía las herramientas para buscar teletrabajo, sabía que tenía que encontrar otra cosa. A mí me gusta mucho estudiar, voy a ser aprendiz eternamente”, reafirma Florencia.

Para Flor la astrología se manipuló y tergiversó, y además estaba sesgada a un planeta que es el signo solar, pero hay 11 energías disponibles. “Vos sos las otras energías por eso somos seres complejos y únicos. En el momento de nacimiento se genera una foto, un spoiler de nuestras habilidades, debilidades, y empezamos a comprender el viaje hacia adentro. ¿Cuántas veces nos permitimos el viaje al universo interno?”, responde.

“Nos olvidamos que venimos a la tierra a experimentar el tiempo de la tierra. Que es la conciencia que tenemos cada día que abrimos los ojos a la mañana. Aquellas personas que se permiten esas preguntas, es donde empiezan esa parte de entender que somos seres de energía”, agrega.

¿Cómo es para vos devolver esa lectura, cómo lo toma la gente?

La mayoría es como que se empieza a relajar. No le genera ansiedad. Siento que empiezan en una frecuencia intensa y después se van relajando, porque empiezan a tener como un relato, una historia, un sentido y una orientación para ir hacia un mañana. Porque la pregunta siempre es qué hay mañana. 

Para lograr estas metas, lo que se te pide es que te permitas ese viaje de introspección, sacar los apegos, o patrones sociales que tenemos en el inconsciente colectivo que no nos sirven en le ahora. Más ahora, que es un punto de inflexión evolutivo no solo personal, sino social. 

La humanidad ya no volverá a lo de antes. Yo digo diciembre 2019 y luego es otra vida. Porque los hechos fueron muy complejos, se rompieron muchas estructuras psíquicas, familiares, todo el mundo está transitando una transformación enorme, y no es fácil. 

¿Crees que la gente se permitirá en esta pandemia ver que no vamos a volver a lo que era?

Estamos en un hecho histórico que es un hito, como en la Revolución Francesa; estamos en un punto de inflexión donde la sociedad no volverá a lo que era en el 2019. Pero ahora estamos en medio de la espuma, estamos en el medio de la transformación, de la rotura.

Los procesos que estamos viviendo quedarán en el inconsciente colectivo, no hay forma de volver atrás porque si no estaríamos involucionando. Cuando un sistema, por ejemplo el cuerpo, evoluciona tiene una batalla entre células que quieren crear para lo nuevo, mutan y otras que no quieren evolucionar, y es donde se genera el conflicto, la evolución es inevitable, pero nos olvidamos que estamos en un sistema: la tierra.

La tierra está evolucionando y ya no vuelve atrás. Es imposible volver atrás. Ya no podemos vivir de la misma forma, sin hacer el proceso de introspección personal.

¿En tu caso, cuando encontraste esto se paró este proceso?

Me sentí equilibrada: mente alma cuerpo, que encontré mi equilibro entre lo que sentía, pensaba y actuaba.  

Han crecido mucho las terapias alternativas, ¿por qué crees que la gente se volcó a esto?

Si están en este proceso acudan a todo, la única forma es buscar respuestas, pero saber que mucha gente busca la respuesta en el otro, y ahí entra la predicción, pero no es lo mismo. Yo elijo mi respuesta a mi pregunta, el foco no debe estar en el otro.

¿Por qué nos cuesta tanto mirarnos como espejo. Es algo como que choca mucho. Vernos en los otros, tanto en lo malo como lo bueno?

La gente que nosotros tenemos a nuestro alrededor es la energía que emanamos, lo que comunicamos verbalmente o con el cuerpo. Por eso es importante trabajarse uno para cambiar el reflejo, tu frecuencia. Nosotros somos seres de energía. Hay seres a mi alrededor que chocan con mi frecuencia y otros que los atraigo. Ese es mi reflejo

¿Cómo manejas la Florencia de antes y la de ahora?

La fusiono. Me especialice en mejoras del proceso de negocio, y ahora lo hago con emprendedores, en particular emprendimientos productivos. Para ser un mejor profesional tenes que conocerte, encontrar tu verdadera esencia y un verdadero equilibrio. 

A veces pensamos que los cambios son drásticos, pero no es necesario ir a un extremo

No, hay posibilidades. Siempre algo queda, somos maestros, y aprendices de nuestro propio camino, las experiencias nos hacen ser quienes somos. Siempre digo hay que aceptar lo que vivimos, perdonar lo que nos dolió, sobre todo a nosotros. Aceptar todo el camino.  Tenemos que aprender a vivir en grises: que es una mezcla entre la luz y la sombra. El ying y el yang. La aceptación es aceptar todos nuestros procesos, de luces y de sombra.

¿Qué mensaje podrías dejarle a la gente, sobre todo aquellos que se enfrentan a un cambio por primera vez?

Más allá del conflicto externo que es la pandemia, que es un caos, un conflicto muy duro, en la salud, educación, economía, medioambiente, tenemos que aprender a vivir en el camino, porque el resultado es incierto. Las habilidades las tenemos, pero vivimos tanto en el afuera, que nos olvidamos de  vernos. Salir de la zona de confort, que es donde genera el conflicto. Es ahí donde se evoluciona.  En el conflicto somos más creativos para evolucionar y ser más resilientes, es el instinto de supervivencia.

Tenemos que aprender a ser flexibles, a soltar. Soltar algo que no nos sirve, porque lo que si sirve es aprendizaje y se queda, pero lo que no hay que soltar para dejar un hueco para lo que viene. Son procesos de apego emocional que hay que soltar, y aprender eso es la base para no estructurarnos y ser permeables para lo que viene y no querer controlar el futuro. 

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