El cilantro, de la cocina a los campos del centro chaqueño
La experiencia de Lucas Krasulak en un lote con cien años de agricultura.
SÁENZ PEÑA (Agencia) – Los campos en el centro chaqueño tienen décadas de agricultura, con historial de años consecutivos de monocultivo de algodón. Son chacras agotadas pero que encuentran en cultivos como el cilantro la posibilidad de recuperar la estructura de los suelos y mejorar la rentabilidad de los productores.

En el departamento O`Higgins, en el lote 11 de jurisdicción de La Tigra, al este de la ruta nacional 95, el joven productor Lucas Krasulak apostó a cambiar el historial de las tierras que cultivaron su bisabuelo, su abuelo, su padre y ahora él.
La apuesta es el cilantro, una hierba conocida por su utilización en las cocinas pero que tiene demanda industrial ya que se la emplea para producción de aceite esencial y en la fabricación de diversos productos es un agente saborizante, además de usarse para fragancia en cosméticos y jabones.
EL CAMPO DE LA FAMILIA
El campo que trabaja Lucas es el de su familia. Los lotes donde emergen en este otoño, casi invierno, las plantas de cilantro o coriandro (término de referencia de las semillas) fueron trabajados inicialmente hace cien años por su bisabuelo, Miguel Krasulak, un inmigrante ucraniano que sembraba algodón “y algo de maíz, para alimentar los caballos que ayudaban a tirar las herramientas para el laboreo de las tierras”.

En el siglo de historial agrícola, el algodón se repitió durante décadas y ahora la apuesta es a los cultivos de especialidades, conocidos como specialties.
“La idea es ir probando otras alternativas, no solamente que aporten a la recuperación del campo, sino también que ayuden a la economía del productor que con los cultivos tradicionales pierde rentabilidad por las retenciones”, dijo Lucas Krasulak en diálogo con NORTE RURAL.
CUANDO LO DIFERENTE HACE LA DIFERENCIA
“El cilantro tiene un buen mercado, es un cultivo de invierno y es una oportunidad a la que apostamos con la siembra de cincuenta hectáreas en los últimos días de mayo”, relató.
Al ser cultivos de especialidades y disponer en la zona de maquinaria para las siembras de productos convencionales, “se va probando la maquinaria adecuada”.
“Costó para regularla pero se implantó con placa para maíz y adelante con chorrillo para el fertilizador, porque fue siembra 26 centímetros”, detalló el productor que es asesorado por los ingenieros agrónomos Emanuel Gallegos de la empresa Prome y José María Kuzta de HG Agronegocios.
La aromática “tiene la ventaja de que no tiene retenciones y es una siembra de ciclo corto que será cosechado dentro de los cuatro meses, lo que implica que los gastos de mantenimiento del lote se reduzcan, en comparación con otros cultivos”.
APORTE AL SUELO
La chacra de la familia Krasulak, con cien años de agricultura, encontró en los cultivos alternativos también la posibilidad de restablecer los valores de un suelo que tiene en su haber décadas de monocultivo de algodón, “que hace varias campañas ya se dejó de hacer”.
En la previa al cilantro, en la campaña antecesora, los lotes fueron sembrados con poroto mung “que aporta nitrógeno, mientras que el cilantro deja mucha materia orgánica”. “El cilantro básicamente es un cultivo de servicio con rentabilidad y que permite reestructurar el suelo”, resumió Lucas Krasulak.










