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Sin accesibilidad no hay inclusión

En la mayoría de las ciudades existen barreras urbanísticas, arquitectónicas y en el transporte que impiden que todas las personas puedan desplazarse con autonomía, comodidad y seguridad por los espacios públicos. Por eso es importante que se piense en términos de diseño universal a la hora de adoptar medidas que ayuden a la construcción de espacios más inclusivos.

Cada año surgen nuevas ofertas de formación con posgrados en accesibilidad y diseño en universidades del país y del resto del mundo, lo que revela el creciente interés por una capacitación profesional que contribuye al cambio cultural que necesitan experimentar las sociedades para ser cada vez más inclusivas. Y esto implica trabajar todos los días para generar conciencia sobre la necesidad de eliminar aquellas barreras que dificultan la inclusión. Si bien, a nivel local, en algunos lugares, se ha avanzado con la construcción de veredas y de acceso a edificios que facilitan el desplazamiento de las personas, con o sin discapacidad, todavía falta mucho por hacer para lograr un verdadero entorno con condiciones de accesibilidad. Claro que siempre estarán las limitaciones presupuestarias, pero lo importante es que se reconozca la necesidad de eliminar las barreras para, a partir de ahí, realizar acciones que ayuden a resolver los problemas.

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada en el año 2006, destaca la importancia de promover medidas que permitan que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y, además, participar plenamente en todas las actividades que se llevan a cabo en sus comunidades. Dos años después de aprobada la Convención, en 2008, nuestro país adhirió a ella a través de la ley nacional 26.378 y en diciembre de 2014, el Congreso de la Nación otorgó rango Constitucional a la norma. Cabe acotar que la Convención pide a los Estados que adhirieron a ella que adopten medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertas al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales. Estas medidas deben incluir la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso que se deberán aplicar a edificios, transporte público, escuelas, viviendas, centros de atención de la salud y lugares de trabajo, entre otros espacios.

Al principio de este texto se señalaba la importancia de trabajar con la perspectiva del diseño universal, un concepto que abarca a todas aquellas pautas de diseño enfocadas al desarrollo de productos y a la creación de entornos de fácil acceso para el mayor número de personas. Es un concepto relativamente nuevo que surge del diseño sin barreras y del diseño accesible. Los investigadores coinciden en señalar que para que exista el diseño universal se tiene que cumplir con siete principios como son la igualdad de uso, que sea simple, fácil y entendible. El objetivo del diseño universal, agregan los especialistas en la materia, es construir una sociedad en la que todas las personas puedan participar y que tenga como base la inclusión social. En otras palabras, que los objetos y los espacios se adapten a las necesidades concretas de las personas y no al revés, como bien señala el arquitecto José Luis Gutiérrez Brezmes, de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, en su libro “Accesibilidad: personas con discapacidad y diseño arquitectónico”. En esa misma obra, el autor recomienda, entre otras cosas, pensar en los espacios pero nunca olvidar los recorridos, recordando que en términos de accesibilidad, los recorridos son fundamentales. Y cita como ejemplo el caso de un bar que tenía bien adecuados los baños para las personas con discapacidad, pero el único recorrido posible para llegar a ellos implicaba subir cuatro escalones.

Garantizar entornos accesibles para todas las personas es un desafío que debe comprometer el esfuerzo de todos los sectores de la sociedad. En ese sentido, es fundamental que se tome conciencia de la importancia de valorar la diversidad y de trabajar para garantizar los derechos de todos los integrantes de la comunidad.