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El algodón, en manos de una mujer

LOS FRENTONES . Entre ella y el cultivo del algodón hay una relación que viene desde niña. Pero nunca pensó que tuviera que hacerse cargo de casi toda la campaña por esas cosas de la vida que nadie tiene previstas.

Gladys Mikuskiewicz siempre trabajó a la par de su marido, el productor Nicolas Uzelak, en la zona de Los Frentones. Ella hacía sus lotes propios, pero ahora tuvo que hacerse cargo de la cosecha de más de 1.700 hectáreas de algodón, ya que su esposo tuvo que hacer reposo y aislamiento por haber contraído Coronavirus, enfermedad de la cual afortunadamente se está recuperando satisfactoriamente.

En el tramo final de la cosecha, se procede a la carga en un equipo de transporte de los rollos de algodón.

RULY, LA NIÑA DE LOS RULOS DORADOS

Sus amigos y familiares le dicen Ruly, desde muy chiquita, casi desde los 12 años que fue cuando empezó a trabajar en las tareas rurales junto a su padre en la zona norte de Quitilipi.

Cuando cumplió 18 años, tuvo que irse a la ciudad a buscar trabajo porque en el campo se fundieron, por la sequía, luego las inundaciones y por las deudas contraídas.

EMPEZAR DE NUEVO,  Y ENDEUDADOS

A poco de cumplir 31 años conoció a su actual pareja, Nicolás Uzelak, y no dudaron en hacerse “socios de trabajo” y partieron a alquilar campos en la zona de Los Frentones.

“Empezamos con muchas deudas y plenamente conscientes de que había que trabajar duro para pagar las deudas, sembrando y cosechando”, recuerda esta mujer que en las tareas del campo recibe el apoyo de su hija Nicole, que habla en los términos del campo, de lo que significa la semilla, la fibra, los negocios.

MUJER VALIENTE

“Ruly” es una mujer valiente que anda en las rutas y caminos del departamento Almirante Brown, en camioneta y a veces en cosechadoras. “Pasamos momentos de dolor, de angustias, pero gracias a Dios llenos de optimismo, pensando en que siempre pueden venir tiempos mejores”, dice a NORTE Rural.

Ruly Mikuskiewicz, a plena tarea: “Fue una campaña con mucha sequía, pero igual agradecemos a Dios aunque los rindes hayan sido bajos”, le dice a NORTE RURAL.

 “Llevamos en el alma el algodón. Por eso con mi compañero de vida (en alusión a su pareja) insistimos cada año con el algodón. Y nos va mal, pero asimismo tenemos que decir que nos va bien”, dice siempre con una sonrisa en su rostro.

UNA CAMPAÑA GOLPEADA POR LA SEQUIA

 La presente campaña algodonera fue duramente castigada por la sequía en el departamento Almirante Brown.

Los lotes sufrieron el embate de la falta de humedad en pleno proceso de formación de los bochas.

Por esta razón los rindes oscilaron entre los 1.200 y 1.300 kilos por hectárea.

“Ya sabemos que es así, y Nico (por Nicola, su esposo) siempre dice que el Chaco es para valientes y arriesgados, pero también para ganadores, porque de los más sereno y prometedor que aparece, luego se viene una seca como esta que nos hace caer los rindes, pero hay también buenas compañas donde hay muy lindos rindes”, dice.

Ruly también se hizo cargo de la trilla de soja en los lotes, donde se cosecharon rindes muy bajos comparados con años anteriores. “Hay lotes que dieron 800 kilos por hectárea y otros un poquito más, cerca de 1.500 pero el gran problema fue la falta de humedad”, dice a NORTE RURAL mientras observa como cargan los rollos de algodón en un camión con destino a una desmotadora.

TERMINAMOS CON LLUVIA

Curiosamente, el último día de cosecha de algodón termina con lluvias en la zona de Los Frentones. “Con rindes bajos, pero siempre agradeciendo a Dios por los cuidados que tiene de nosotros, por la tierra, por el sol, porque nos permite que sigamos trabajando en nuestro oficio de agricultor”, comenta esta mujer que cumplirá pronto 51 años de vida, de los cuales gran parte de ellos los pasó trabajando en el campo.

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