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Desembarco de Normandía

Museo de las fuerzas aerotransportadas

En Sainte-Mère-Eglise, Normandía, miles de soldados se lanzaron en paracaídas la noche del 5 y la madrugada del 6 de junio de 1944, horas antes del desembarco aliado. Un museo refleja ese hecho, combinando historia con identidad local.

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Sala “Operación Neptuno”

A fines de 1943, EEUU, Francia y Gran Bretaña decidieron abrir un nuevo frente de batalla en Francia para luchar contra Alemania y apresurar el fin a la II Guerra Mundial. Le dieron el nombre de Operación Overlord, y convinieron realizarla en la primavera del año siguiente. 

Dio comienzo el 6 de junio de 1944, bajo el mando del general estadounidense Dwith Eisenhower. La operación, que se recordará posteriormente como ‘El Día D’, consistió en el desembarco de diez divisiones estadounidenses, británicas y canadienses compuestas por 250 mil soldados y unos 500 mil vehículos militares, apoyados por una flota de 6.939 buques y una fuerza aérea con 12 mil aviones.

Desembarcaron en cinco playas en la región de Normandía, ubicadas entre los ríos Orne y Veire, que recibieron los siguientes nombres: Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword. Las tropas eran fundamentalmente estadounidenses, británicas y canadienses, pero también participaron franceses, polacos, noruegos, holandeses, belgas, griegos, checos y españoles republicanos.

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Tanque Sherman exhibido en el parque.

 Alemania se había preparado para una posible ofensiva organizando una defensa costera conocida como ‘La muralla Atlántica’, al mando del mariscal Rommel, compuesta por líneas de bunkers, campos minados, baterías costeras, emplazamientos de artillería, fortificaciones, y más de 110 mil soldados veteranos y muy bien entrenados. 

A los aliados les demandó unas 14 horas hacerse del control de las playas a un costo de doce mil muertos, contra un total de seis mil alemanes y unos diez mil civiles franceses, habitantes de los pueblos costeros que sufrieron los incesantes bombardeos. Dos meses después, la cantidad de soldados aliados en Francia alcanzaba la cifra de 3,5 millones. 

Las operaciones aéreas

El rol jugado por la fuerza aérea aliada en la operación fue trascendente. Disponía de 6.000 bombarderos, 5.000 cazabombarderos, 1.600 aviones de transporte y unos 2.500 planeadores. La Luftwaffe, por su parte, tenía apenas unos 900 aviones. Las fuerzas de invasión realizaron unas 13.000 salidas contra 250 misiones del enemigo, y perdieron tan solo 100 aviones. Por otra parte, entre la noche del 5 y la madrugada del 6 de junio, 13.000 paracaidistas aliados se lanzaron desde 200 aviones y planeadores detrás de las líneas enemigas, abriendo un nuevo frente a las fuerzas alemanas.

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Planeador Waco. -

 Un papel decisivo en la zona lo jugaron la 82ª y la 101ª divisiones aerotransportadas de EEUU. La primera debió llevar a cabo varias misiones (Operación Neptuno, parte de la Operación Overlord), como capturar áreas al oeste de la zona de desembarco, el pueblo de Sainte-Mère-Eglise, y el puente de La Fière, y dejó en el campo 5.245 soldados muertos, heridos o desaparecidos. Su desempeño le valió gran reconocimiento y la condecoración de la Unidad Presidencial. La segunda, que complementaba el trabajo de la 82ª división, tenía sus propios objetivos como el pueblo de Sainte-Marie-du-Mont. En tres semanas de combate perdieron 1.500 soldados, entre muertos y capturados.   

Sainte-Mère-Eglise

La ciudad se ubica en la península de Cotentin, a unos 36 km al sur de Cherburgo, 85 km al noroeste de Caen y a 13 al oeste de Utah, una de las playas de desembarco. Era uno de los objetivos estratégicos donde debían aterrizar los paracaidistas de la 82ª aerotransportada. Por la poca visibilidad y las condiciones inestables, muchos lo hicieron dentro de la ciudad, luego de que fuera bombardeada e incendiada, y fueron muertos por los soldados alemanes. Después de cinco horas de enfrentamientos, las tropas aliadas lograron controlar la situación a las órdenes del teniente coronel Edward Krause y el pueblo se convirtió en el primero liberado en la operación. Dos días más continuaron los combates, pero las fuerzas alemanas no lograron reconquistarlo.  

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Campanario de la iglesia

 Sainte-Mère-Eglise podría haber pasado a la historia como cualquiera de los tantos pueblos de la región que sufrieron vicisitudes similares, pero un hecho fortuito lo hizo famoso: el paracaidista norteamericano John Steele no logró tocar tierra porque su paracaídas quedó enganchado en el campanario de la iglesia, y para sobrevivir debió hacerse el muerto durante dos horas. Luego de la guerra Steele visitó el pueblo en reiteradas oportunidades, se lo nombró ciudadano de honor, y se colocó en el campanario una escultura y un paracaídas que lo representa. Se hizo célebre a nivel mundial porque su hazaña fue representada en el film estadounidense ‘El día más largo’ –con escenas rodadas en el pueblo-, basado en la novela de Cornelius Ryan y protagonizada por John Wayne, Henry Fonda, Robert Mitchun, Sean Connery y Richard Burton. 

El pueblo se considera un museo a cielo abierto. Se diagramó un circuito de visitas con cartelería explicativa que incluye aquellos sitios que fueron testigos de esos días de junio de 1944. Pero además, y dada su ubicación, forma parte del itinerario turístico de Normandía, junto con las playas del desembarco, los búnkeres alemanes, las baterías de defensa, etc.

En 1947 se trazó el llamado Camino de la Libertad, que conmemora la victoria de los aliados y la liberación de Francia, Bélgica y Luxemburgo, donde se demarcaron los hitos fundamentales que unen la historia con el turismo. Se inicia en Sainte-Mère-Eglise –punto 0- y culmina en Bastogne –Bélgica- en el km 1.147. Todos los años se realizan en el pueblo conmemoraciones con recreación de los hechos, saltos en paracaídas, conciertos, desfiles, etc. 

La historia del museo

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Sala C47.

   Finalizada la guerra, y luego de la construcción de los cementerios definitivos para albergar los cuerpos de los combatientes caídos, comenzó a tomar forma la idea de crear un museo que atesorara la memoria colectiva de lo sucedido en junio de 1944. Bajo la conducción del alcalde de Sainte-Mère-Eglise, Alexandre Renaud, se logró disponer de un terreno muy bien ubicado, en el centro del pueblo y a pocos metros de la iglesia, para la construcción de un museo.

Las gestiones se formalizaron entre 1956 y 1958 ante autoridades francesas y estadounidenses, con el objetivo de recaudar fondos. La 82ª aerotransportada se interesó en el proyecto y prometió su colaboración con la donación y búsqueda de objetos representativos y trascendentes para recrear la historia. A principios de la década de 1960 se localizó un planeador Waco que fue restaurado, y el 6 de junio de 1963 se colocó la piedra fundamental para la construcción de la institución. Exactamente un año más tarde, se inauguró un edificio con forma de paracaídas para albergar el planeador.

Al promediar la década siguiente se consiguió en donación un avión de transporte de los que participaron en las operaciones del día D: un Skytrain Douglas C-47. Para ello se dispuso la construcción de un segundo edificio con forma de ala Delta, que se inauguró en 1983.

Las mejoras y los trabajos continuaron. En 2014 se habilitó un tercer edificio con forma de ala de avión que se denominó ‘Operación Neptuno’, y un cuarto en 2016 para sala de muestras temporarias y de conferencias al que se llamó ‘Ronald Reagan’. Se agregaron un área de recepción y de reserva de colecciones.  

Las salas de exposición

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Edificio Waco.

   El circuito de visita no está demarcado, pero lo conveniente es iniciarlo por el edificio Waco, donde se expone el planeador y se cuenta su uso durante el desembarco. La sala presenta un excelente montaje: en el centro se emplaza la pieza principal mencionada, que puede verse desde una rampa montada en altura para mejor visualización, y luego ingresar y ver su interior con la disposición de los soldados representados con esculturas en tamaño real y todo su equipamiento. La cartelería explicativa es correcta y la luz natural permite muy buena iluminación sin comprometer las exposiciones.

La segunda sala a visitar es el edificio C47, en forma de ala Delta, y alberga un avión Skytrain Douglas C-47, el ‘Argonia’, como pieza fundamental alrededor del cual se montó la exposición. Un sistema de rampas permite al público observarlo desde arriba. Además se representa con esculturas en tamaño real la visita del general Dwight Eisenhower a Normandía, y se exponen fotografías, mapas, armamentos y pertrechos de guerra que se transportaban en estos aviones.

El edificio Operación Neptuno es muy particular. Su ingreso simula la puerta de un C47, y el público experimenta –mientras recorre el fuselaje- el movimiento y ruidos de un avión volando en zona de combate. Luego se accede a una plataforma en altura que exhibe una maqueta interactiva del pueblo, con imágenes y sonido, en el momento de los bombardeos, lanzamiento de paracaídas y la acción de las defensas antiaéreas.

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Avión C47 -

   La experiencia es realmente impactante, dando al público una idea cabal de los momentos vividos allí la noche del 5 y madrugada del 6 de junio de 1944. El recorrido continúa exhibiendo otros momentos y espacios naturales –con escenografía montada en tamaño real-, de las acciones que llevaron a cabo las tropas aliadas en el terreno y durante la noche, lo que se logra con impecable iluminación artificial. La muestra se complementa con uniformes, pertrechos, equipamientos, armamento y vehículos militares. A la salida, un amplio espacio exhibe un pequeño Piper Cub de reconocimiento suspendido desde el techo, una ambulancia, y una colección de uniformes militares de distintas divisiones. En el predio del parque se exponen un tanque de guerra estadounidense Sherman y un vehículo de transporte General Motors.

El Centro de Conferencias ‘Ronald Reagan’ es un salón de usos múltiples que sirve para muestras temporarias y exposiciones relacionadas con la guerra en general, y como espacio de cine y conferencias de 110 m2 con 120 butacas. 

 La gestión del museo

El Museo de las Fuerzas Aerotransportadas de Sainte-Mère-Eglise surgió de la necesidad de su gente de preservar su pasado y reafirmar su identidad. La voluntad de los habitantes del pueblo y de sus autoridades hicieron posible construir tres salas de exposiciones y atesorar un valioso acervo que se exhibe en forma impecable y permite con gran creatividad y didáctica acercar al público a una etapa histórica trascendente para la humanidad. Fue construido en distintas etapas, lo que demuestra el esfuerzo que demandó y la constancia de las autoridades locales. 

Las exposiciones son impecables en todo sentido, con objetos reales y substitutos, montaje escenográfico destacable, iluminación perfecta, cartelería correcta, videos y pantallas táctiles de búsqueda de información. Existen por otra parte, proyectos de extensión que estimulan la participación de niños y estudiantes.

No es uno más de los tantos museos que exhiben la gesta bélica más importante de la historia de la humanidad. Es un museo particular que recrea el heroísmo, y que coloca a un pequeño pueblo de Francia en el mapa turístico cultural del país en esta temática. 

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