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Florencia Martínez

columnista

Walter Carbonell: 25 años haciendo del teatro una herramienta para su vida

Walter Carbonell es un artista chaqueño, nacido en Villa Ángela, que cumple 25 años de trayectoria. Su pasión por el arte nació a través del  radioteatro, desde que subió al escenario por primera vez nunca más se imaginó haciendo otra cosa. Walter es un forjador de sueños, luchador y
está convencido de que el “arte es político”.

-¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser actor?

Supongo que todo comenzó cuando, en la cosecha de algodón, con mis abuelos, escuchábamos los radio teatro. Lo pasaban por AM 800, Radio Mocoví. Era un ritual hermoso. Era parar en medio de los líneos, sentarnos sobre las maletas, la radio en el medio, nosotros al rededor y a escuchar el capítulo del día. Y por la tarde, cuando volvíamos a nuestras casas, me ponía a interpretar lo que había escuchado.

Así que, supongo que ahí es donde todo comenzó. Pero en al año 96, en segundo año de la secundaria, la profesora de Lengua y Literatura Edi Toraza nos da dos opciones para realizar un trabajo práctico: o hacíamos una monografía o interpretábamos una obra de teatro. Y en ese último grupo me anoté.

Walter cumple 25 años de trayectoria. Según sus propias palabras, el teatro lo salvó.

Y para motivarnos, nos llevó a ver la inauguración del Primer Encuentro de Teatro Secundario, en la Peña Martín Fierro. Llegamos justo cuando estaba empezando, la obra era “El Día D”, y me dije, si esto es teatro, es a esto a lo que me quiero dedicar. Ese año, actué por primera vez, para todo el colegio ENS 59 del Barrio San Cayetano. Aprobé el práctico y nunca más dejé de hacer teatro.

-¿Te acordás de la primera obra de la que fuiste parte?

Sí, un sainete argentino “Cuidado con las bonitas” de Alejandro Beruti, en el colegio secundario. Con la que aprobé el práctico. La volvimos a hacer al año siguiente (97) y fuimos a participar al segundo Encuentro de Teatro Secundario, en el Guido Miranda. Y al año siguiente volvimos, y al año siguiente...

-¿Qué cambió en vos y en todo el contexto del teatro desde aquella primera obra a hoy?

¿Qué cambió en mí? Creo que el teatro me salvó. Imaginate esto, un pibe del interior de este país, que vivía con sus abuelos, tía y primos en una casita de 5 x 3. A veces cosechando, otras carpiendo, que había días que la única comida que teníamos era una taza de mate cocido y un pan duro. Entre mi niñez y adolescencia, trabajé cosechando, en un taller de bicicletas, vendí diarios, fui ayudante de cocina, ayudante pintor en un taller de chapa y pintura, vendí planes de ahorro… ¡Uf! Era un sobreviviente hasta que en el 96 descubro, gracias a una profesora de lengua y literatura, el teatro. Desde entonces comencé a vivir... El teatro me salvó.

-Todos sabemos lo difícil y competitivo que es el ambiente en el Chaco, ¿cómo lo transitaste vos?

Los encuentros de teatro nunca fueron competitivos. Nace como un espacio para compartir y enriquecerse como artistas teatrales. Esto no lo digo yo, lo dicen los referentes del teatro chaqueño como Carlos Canto, Gladis Gómez, entre otros. Que sea competitivo se lo debemos, en parte, también al INT, porque desde las fiestas provinciales donde deben elegirse una, dos o tres obras para representar la provincia, hicieron que los grupos participantes se centren y se cierren solo a sus producciones, intentando siempre que sea mejor que la de los demás.

Y muchas veces ocurre que “la mejor” o la más aceptada por el público, ni siquiera integra el podio de las seleccionadas. Y es ahí donde se abren un sin fin de hipótesis, dimes y diretes que lo único que genera, no siempre, pero algunas veces, es un poco de recelos y rispideces entre las y los participantes. Y esto suele durar hasta que cada grupo empiece nuevamente a trabajar otras propuestas para la siguiente fiesta. Tampoco todos los grupos producen espectáculos para las fiestas.

Por suerte. A mí, no sé por qué razón, pero nunca me afectó “perder” o no ganar nada. Un año gané como mejor actor, otro año fuimos seleccionados terceros, estuve nominado en dramaturgia varias veces dirección, pero están ahí, como parte de mi currículum y nada más. Para mí el teatro no es ganar un encuentro.

-¿Te imaginaste cumplir 25 años de trayectoria en el ambiente artístico?

No, sinceramente, no. Cuando descubrí el teatro, supe que me quería dedicar a esta profesión, pero nunca pensé que, de repente, pasarían 25 años.

-Son 25 años de carrera en donde hiciste de todo. Cantás, actuás, murgueás, enseñas, hacés humor, videos para redes, ¿con cuál te sentís mas cómodo?

¡Con todo! (risa). Mirá, para mí, el arte es político. Porque cuestiona, incomoda y transforma. Por eso creo que el teatro es una herramienta muy poderosa y ni bien tuve la oportunidad de compartir mis experiencias, lo hice desde ahí. Desde un arte político y transformador.

Fui tallerista por más de tres años en la cárcel, compuse y fui parte de obras de teatro sobre derechos humanos, soy narrador oral y los cuentos que elijo narrar son sobre géneros, oprimidos, entre otros. Me hice fanático de las murgas estilo uruguayo con Falta y Resto y Agarrate Catalina, me parecen un género político popular muy poderoso y después fui conociendo las demás y en el 2015, sin querer, me entero de que acá en el Chaco había una murga.

Les escribí y me sumé a ese colectivo hermoso que es Murga La Chicharra y estuve con ellos por cinco años. Estudié canto con muchas y muchos maestros y docentes, desde Nadecha Brizuela en mis comienzos, hasta hace pocos meses con la profe Lupe Garrido. Participé en cortos, series y películas. Como extra, como equipo de producción y dirección y hasta con un bolo en la serie Cromo. Y la verdad, me sentí cómo en todos los roles. Hasta haciendo videos para mis redes.

-¿Cómo te afectó esta situación de pandemia y el cese de actividades en tu vida laboral? ¿Como te reinventaste?

¿Cómo me afectó? Comencé este año con Covid. Dentro de todo, fue bastante leve, solo dos días fueron muy complicados, pero zafé. Mi hijo cumplió cinco años a los tres días de mi aislamiento. Lloré todo ese día. No pude abrazarlo ni decirle feliz cumpleaños. Pienso en ese día y se me hace un nudo en la garganta. En lo laboral, tuve que acostumbrarme a los ritmos de la virtualidad y la semipresencialidad. Encontrarme, de repente, completando formularios o terminando informes a las tres de la mañana. Hasta que uno comienza, nuevamente a planificar el día laboral, teniendo en cuenta la nueva forma de laburo y todo empieza, de a poco, a ser más llevadero.

-A lo largo de estos años trabajaste con muchos colegas. ¿Cómo es el trabajo en grupo acá? ¿Existen mucho egos?

Sí, tuve el privilegio de trabajar con muchos colegas y saber los tiempos, formas y estilos de trabajo de otros grupos. Eso a mi me enriqueció mucho artísticamente. Sí, claro que hay egos. Algunos lo tienen más domado que otros, pero sí. Incluso hay grupos que no han hecho trabajos con otras actrices o actores y tampoco permiten que sus actrices o actores actúen como invitados en otros grupos.

Hay grupos que te invitan y te hacen parte de todas las decisiones desde el principio y otros donde solo sos un actor invitado y las reglas son las que determina el grupo. Algunos se reparten en forma equitativa cualquier ganancia que genere el elenco y otros se dividen por puntos. Hay egos y también hay solidaridad en la comunidad teatral. Cuando hay que defender o conquistar algún derecho o beneficio, la comunidad teatral es una sola.

-¿Qué consejo le darías a quien recién está comenzando?

No sé si estoy a la altura de dar consejos, pero puedo sugerirles que, si a la hora de hablar de teatro, de estudiarlo, de representarlo sienten que no hay nada más importante en el mundo que lo que están haciendo en ese momento, que si sienten temores antes de subir a un escenario, si sienten adrenalina al bajarse de un escenario, si sienten que con ese pequeño aporte están transformando realidades, entonces, no se dediquen a otra cosa más que al teatro. -Una palabra que defina al teatro. Qué difícil definir en una sola palabra a un arte colectivo que transforma, conmueve, incomoda y entretiene, a veces, al mismo tiempo. Pero, respondiendo, te diría… herramienta.

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