La saludable capacidad de jugar en la infancia
La capacidad de jugar actuó como un “escudo protector” de la salud mental de niños, niñas y adolescentes durante la segunda ola de Covid 19. A esa conclusión llegó un estudio realizado por Unicef Argentina para conocer el impacto de la emergencia sanitaria en la salud mental de este grupo de la población.
Las niñas y los niños de entre 3 y 12 años desplegaron una gran capacidad lúdica y creativa. Los diversos juegos les posibilitaron construir escenas, situaciones y encontrar formas de expresión y de comunicación que les permitieron hacer frente al distanciamiento físico de sus vínculos afectivos. De esta manera, más allá de las desigualdades multidimensionales, la capacidad de jugar les permitió elaborar y simbolizar lo incierto y potencialmente traumático de la pandemia, como formas de protección de la salud mental. Así lo señala el resumen ejecutivo del informe “Salud mental en tiempos de coronavirus”, difundido ayer a través de las redes sociales por la oficina local de Unicef. Cabe recordar que la agencia de la ONU llevó a cabo tres estudios entre los meses de septiembre 2020 y febrero 2021, con encuestas realizadas en todo el país. En ese sentido, el organismo observa que los resultados de estos informes deben interpelar a distintos actores de la sociedad —organismos públicos, organizaciones comunitarias, medios de comunicación, y también las familias— a realizar acciones concretas para atender el cuidado psicoemocional de chicas y chicos en un contexto tan excepcional como el que atraviesan el país y el mundo.
El último sondeo, al que aquí se hace referencia, se basó en la recolección de información y producción de datos generados a partir de la consulta a 780 niños, niñas y adolescentes de distintas localidades del país. La encuesta estuvo acompañada de propuestas lúdicas que, tal como lo explican los autores, constituyeron, en sí mismas, actividades y prácticas que permitieron elaborar la realidad y el contexto que estaban viviendo durante la pandemia.
La investigación se realizó con el objetivo de generar información que permita conocer los efectos que la pandemia por Covid-19 producen sobre el estado de salud mental y cambios en el comportamiento de niñas, niños y adolescentes, y presentar recomendaciones que orienten las acciones de diferentes actores relevantes, para evitar el sufrimiento y proteger la salud mental de este sector de la población.
El informe explica que el nuevo escenario generado por la pandemia planteó un reordenamiento y organización del tiempo – espacio y una alteración de las rutinas, además de las transformaciones que introdujo en las relaciones que se establecen a partir de la convivencia. “Todo esto impacta sobre el cotidiano de las y los niños y adolescentes, sus lazos sociales, las posibilidades de esparcimiento, su desarrollo y su progresiva conquista de autonomía. De este modo, resulta esencial que se contemple la salud mental y los cuidados que niñas, niños y adolescentes necesitan”, sostiene el documento de Unicef que, además, observa que en este contexto tan particular, garantizar el derecho a la salud y en especial a la salud mental de niñas, niños y adolescentes, exige generar evidencia científica que permita describir y comprender los modos como ellas y ellos perciben, significan y transitan este momento, qué emociones experimentaron, cómo imaginan el futuro, cómo fueron las experiencias y vivencias de niñas, niños y adolescentes en el transcurso de la pandemia.
Es —dice Unicef— a partir del reconocimiento y la visibilidad de la situación de la salud mental de niñas, niños, y en especial adolescentes, que podrán formularse recomendaciones y medidas que orienten políticas públicas que contemplen los efectos de la pandemia y aseguren y protejan sus derechos.
En la infancia, el juego es una herramienta valiosa que sirve para establecer relaciones, comunicarse y resolver problemas. Los especialistas explican, además, que es el primer intento del niño para regular sus respuestas ante conflictos reales, mientras que en la etapa adulta el juego sigue siendo útil para manejar las situaciones conflictivas que se presentan a lo largo de la vida.
Es importante que docentes, padres y quienes tienen la responsabilidad de diseñar políticas públicas para la infancia tengan en cuenta la importancia del rol clave que tiene el juego en el desarrollo infantil, para imaginar nuevas propuestas que, en el actual contexto de restricciones, permitan a los chicos y las chicas desplegar su capacidad lúdica y creativa.










