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SECUESTRO DE AUTOMÓVILES Y MULTAS EN MILES DE PESOS

Violación de normas sanitarias: la Policía recalca que impera la persuasión

Se lamentan la indiferencia ciudadana y subrayan que la primera acción no es formalizar la infracción sino marcar la falta de apego a las medidas de cuidado personal.

Cierto es que luego de muchas idas y venidas y acorralado por la situación sanitario el gobierno nacional decidió presionar el “botón rojo” que tantas veces amagó y gran parte del país tiene restricciones a la movilidad ciudadana.

En esto de la importancia que tiene cómo se denominan las medidas nadie dijo que representaba un retroceso a la fase 1 cuando la distancia entre la prohibición de circular y las flexibilizaciones y aperturas de actividades sociales y económicas se dividían por números, pero en la práctica la asimilación fue como que se retrocedía a abril o mayo de 2020.

Los controles a automovilistas se realizan mayoritariamente en puntos de acceso a la provincia o en rutas.

Pero, si a lo que se define se lo presenta de una forma suavizada y edulcorada se le agrega una comunicación con baches y, principalmente, la falta de compromiso colectivo pueden darse situaciones como la ocurrida hace días en una plaza capitalina cuando se procedió al secuestro de automóviles, cuyos conductores luego de ser advertidos que infringían lo establecido como medida sanitaria, se negaron a abandonar el lugar.

“Un escenario de este tipo es el último recurso, lo primero que se busca es persuadir, reiterar lo que es conocido por todos como la obligación de contar con el barbijo como elemento de protección pero también de docencia, no estamos ante una caza de brujas”, señalan autoridades policiales.

Prueba de ello que los controles son constantes pero no tienen el rigor de otrora y que la mirada es más preventiva que punitoria tiene que ver con que por ejemplo para reducir la circulación en automóviles por el micro y macrocentro no se colocaron las cientos de vallas que podían observarse ante un escenario epidemiológico similar el año pasado ni tampoco se observan en zonas urbanas retenes con la presencia policial que constate los motivos de la circulación.

“La Policía no deja de intervenir ante cuestiones que son de naturaleza diaria como los incidentes viales, casos de violencia de género y delitos contra la propiedad privada”, agregan desde las fuerzas de seguridad para marcar que el día a día tiene otras cuestiones que hacen que lo referido al control ciudadano preventivo represente solo una porción de la labor diaria y no lo más trascendente.

La intervención del fin de semana en alrededores de una plaza que generó la polémica.

En ese sentido, recordaron que la circulación está prohibida salvo un asunto de fuerza mayor o que la persona esté dentro de los grupos exceptuados de los que figuran dentro del pasaporte Covid, y que la movilización ciudadana en el horario de entre las 22 y las 6 solo está limitada a trabajadores esenciales mientras que fuera de ese rango horario la movilización puede efectuarse por lugares de cercanía al domicilio.

MULTAS

No es nuevo el incumplimiento a las normativas, el Gobierno debió avanzar en decretos con multas en importantes sumas de dinero para que lo que “no entré por la razón ingrese por el bolsillo” y ante cientos de casos de personas que organizaban reuniones sociales y acumulaban hasta siete advertencias o actas de infracción sin consecuencia alguna.

Las sanciones van de $ 236000 por convocar o concurrir a fiestas clandestinas, $472000 por ser el propietario del lugar donde se realice la actividad prohibida, $ 168 por circular sin permiso durante el horario de la alarma sanitaria y $ 5000 por no contar con barbijo o tapaboca.

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