Saldar la deuda con la infancia
En la última década el problema de la pobreza, lejos de retroceder, ha ido en aumento en todo el país. La depreciación del valor de la moneda y sus efectos directos en la inflación y en la caída del poder adquisitivo de las familias con ingresos fijos golpeó a la gran mayoría de la población, pero tuvo mayor incidencia en el segmento más vulnerable de los argentinos, al que cada vez le cuesta más salir de la trampa de la pobreza. Y dentro de este grupo, los niños, niñas y adolescentes son los que llevan la peor parte.
La pandemia golpeó con extrema dureza a una economía nacional que ya venía con serios problemas y, por lo tanto, incrementó los niveles de pobreza de la población hasta alcanzar cifras que, en el caso de la infancia, llegan a superar al 50 por ciento de los niños entre las edades de cero a 12 años. Esto significa que casi seis de cada diez niños se encuentran en situación de pobreza en el país, según los datos aportados por Unicef Argentina.
El panorama, es por cierto, desalentador. Se estima que para el segundo semestre de este año los niveles de pobreza infantil seguirán la curva de aumento hasta llegar al 62,3 por ciento de la población. Algunas proyecciones estiman que, si todo va bien, este indicador podría comenzar a caer en el segundo semestre de 2022 pero solo unos cuantos puntos porcentuales por debajo.
La crisis sanitaria ha afectado a todos, sin dudas, pero está claro que los más necesitados se ven siempre más aturdidos por dichas situaciones. Y es por ello que la representante de Unicef Argentina, Luisa Brumana, destacó que en el contexto actual que se vive, la decisión de aumentar el Ingreso Familiar de Emergencia y otorgar tarjetas alimentarias son instrumentos de lucha contra la pobreza que han ayudado a poner un freno en el deterioro de la calidad de vida de niños y niñas.
Señaló también que la continuidad de los programas de protección social “son clave para evitar que más hogares caigan en la pobreza”. Debe señalarse, por otra parte, que la actual gestión nacional logró bajar de un 28 por ciento a un 26 por ciento la cantidad de hogares que no accedían a la canasta básica de alimentos.
Identificar y atacar las múltiples causas que producen la pobreza es uno de los requisitos indispensables para avanzar en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Pero se debe reconocer que se trata de un problema que combina una gran complejidad con necesidades que no pueden esperar, lo que exige un compromiso no solo de todos los estamentos del Estado, sino también de toda la comunidad. Dada la seriedad de la situación, los organismos del Estado con competencia en la temática deben actuar sin demoras y, a la vez, asegurar que se disponga de información actualizada y detallada sobre estos temas, ya que es una condición necesaria, aunque no suficiente, para el diseño y la implementación de políticas públicas eficientes que generen un mayor bienestar en la infancia y en sus familias. Se debe asegurar que los beneficios de la protección social lleguen a toda la niñez garantizando la universalidad. En forma simultánea, además, se debe trabajar a conciencia para erradicar todas las formas de violencias en los hogares, garantizando políticas de primera infancia que se enfoquen en el desarrollo infantil así como en todas las necesidades de cuidado, y lograr que todos los adolescentes estén incluidos en el sistema educativo y que puedan acceder a los servicios de salud. La tarea es enorme y no hay que perder tiempo porque los chicos necesitan respuestas inmediatas de un sistema de protección social que debe ser sensible a los problemas de la infancia.
En la medida en que se dispongan de recursos, será necesario apuntalar las políticas que prioricen la inversión pública en educación, salud, agua, saneamiento, vivienda e infraestructura básica para los sectores más vulnerables de la población. Se trata de un desafío enorme que, como se dijo, demanda el compromiso de toda la sociedad. Es de esperar que se logre poner de pie a la economía, reactivar la cadena productiva y promover el trabajo genuino. Ojalá que pronto se comience a saldar la deuda que toda la sociedad tiene con las niñas, los niños y adolescentes.










