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Real historia de indios

El Paralelo 28, las discusiones parlamentarias, los yanquis haciendo tanino

“No menos beneficiada resultará la provincia de Santa Fe por el simple hecho de la colonización, pues es evidente que los nuevos pueblos crearán una barrera insuperable contra las depredaciones de los indígenas, que serán alejados cada vez más de los centros de población y progreso”.

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Locomotora de la Argentine Quebracho Company.

Este informe de la comisión exploradora Arturo Seelstrang de 1875 apela a la urgente intervención de la Nación “civilizada” sobre este territorio y, una vez planteadas las características del lugar, concluye que la única intervención posible es la fuerza armada. 

La Cámara de Diputados de Santa Fe, en sesión Ordinaria (SO) 178 del año 1915, dijo que el paralelo 28 marcó una frontera entre la provincia de Santa Fe y el Territorio Nacional del Chaco (TNCH), una divisoria entre civilización y barbarie. Una provincia (Santa Fe) que pretende y con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización en este país. Y por el otro, el TNCH, ese gran desierto inhóspito y habitado por tribus refractarias a la civilización. El Chaco, región casi deshabitada, y no tan solo deshabitada sino, peor aún, poblada por elementos retrógrados como el indio, enemigos de todo avance civilizador y progresista. 

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Estación ferroviaria de Tartagal.

 Informe de la Comisión Investigadora de La Forestal, Cámara de Diputados, junio 5 de 1915. “Nadie puede desconocer que dichos ferrocarriles han poblado el Chaco y que su implantación significó un verdadero sacrificio, porque se realizó en una época en que aquella región estaba convertida en una plácida morada de los salvajes de la zona, y en momentos en que todo el país no tenía otro concepto de ese territorio que el de una selva impenetrable, donde no podía radicarse ningún ser humano con miras de trabajo” (SO177 año 1915).

Diputado Saccone: “Los peones de los obrajes, en su gran mayoría correntinos y paraguayos, hombres hijos del rigor, de modo que sobrellevan sus pesadas tareas como si hubieran nacido para ese sistema de vida, no tienen nociones de economía y derrochan todo cuanto ganan y se arruinan materialmente. Se está formando en grupo étnico con algunas anomalías físicas y morales que no se deben dejar desarrollar. El criollo del Norte no tiene el concepto del ahorro y muchos de ellos no tienen concepto de familia y de hogar” (SO 166/1915). 

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Imponente quebracho que subsiste.

“El obrero criollo no tiene hábito de alimentación racional, es carnívoro en exceso y completamente desarreglado” (SO172/1915). “Arribamos a la siguiente conclusión: afortunadamente para "los hijos del rigor", para esos hombres tan desacreditados, existió La Forestal. Para concluir, la provincia de Santa Fe debe felicitarse de que en su territorio haya podido desarrollarse una obra de iniciativa privada que transforma una vasta zona improductiva, despoblada y gravosa para el erario por su inseguridad, en una región floreciente. (SO173). 

Fábrica de Tanino Argentine Quebracho Company

El tendido del ferrocarril Santa Fe generó mano de obra y la venida de obreros de distintas provincias que hacían pueblo. Así lo hicieron en 1902, al construirse el Ramal de Intiyaco al Este, que terminaba en Villa Guillermina. El pueblo se llamó primero “El 22”, luego “Tartagal” por las plantas de tártagos, y la estación “Tajamar”. 

En 1904 se construyó allí la fábrica de tanino Argentine Quebracho Company, propiedad de una empresa con sede en Nueva York. Tenía además, adjudicadas 278.487 hectáreas de monte en Santa Fe. 

Al igual que otros pueblos vinculados con empresas de capitales europeos para la explotación intensiva del quebracho colorado, Tartagal vivió épocas de gran dinamismo, pero así también el ocaso, la desolación y el abandono cuando se cerró la fábrica por la falta de materia prima. En 1950 se clausuró el servicio ferroviario y se produjo el éxodo masivo de habitantes (A fines de la década del 50 residí en Intiyaco, cursé allí 3er y 4to grados de la primaria y conocí el remanente de ese ferrocarril, toda esa región y su gente).

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Escudo de la comisaria actual de Tartagal.

 Si bien la taninera fue construida y explotada por los norteamericanos los primeros años, en 1913 pasó a ser propiedad de los ingleses. Algunos autores dicen que el traspaso habría sido como una compensación forzosa. Compraron tiempo después La Forestal a los ingleses, las fábricas de Puerto Tirol del Chaco y de Pehuajó de Corrientes, ferrocarriles, la Compañía Argentina de Lanchas y varias estancias. 

En algún tiempo La Forestal compraba fábricas para ser inmediatamente cerradas, como la de Villa Ocampo, ocurriendo ambas cosas en el año 1939. La fábrica de Mocoví fue adquirida en 1908 y cerrada en 1911. La de Calchaquí, bajo su propiedad de 1906 a 1912. La de Santa Felicia, de 1915 a 1934, y la de Reconquista de 1922/1935. Las fábricas de Tartagal, Villa Guillermina, Villa Ana y La Gallareta funcionaron por más de 50 años.

Además de las fábricas de tanino y las tierras para la extracción del quebracho, La Forestal de los ingleses era propietaria de todo el transporte de sus productos, puertos, flota de lanchas y ferrocarriles. Estos últimos llegaron a tener en Santa Fe 400 km de extensión. El ferrocarril era de tipo Decauville, trocha angosta de 75 cm, fácilmente desmontable, lo que facilitaba el transporte desde nuevas zonas del bosque hacia las playas de acopio.

Tenían tres puertos sobre el Río Paraná para embarque de su producción y por donde ingresaba todo lo necesario: maquinarias, insumos, alimentos, etc. El puerto Piracuá (“cueva del pescado”) a la altura de Florencia, en un principio servía a la producción de Villa Guillermina. A la altura de El Rabón se construyó el Puerto Piracuacito para la misma producción de Guillermina, pero más profundo para barcos de gran calado. A la altura de Villa Ocampo, el puerto Ocampo, por donde se sacaba la producción de la fábrica de Villa Ana. 

La Forestal tenía también la propiedad de las estancias Las Gamas y Santa Lucia, en el departamento Ver; La Aurora, en Basail, Chaco; entre otras. En ellas se producían ganado vacuno y bueyes para usar como fuerza de tiro y sacar los rollizos del quebracho. Cuando los bueyes eran viejos se los ponía a engordar, para faena y aprovechar su carne y cuero. 

Cuando estalló la guerra, el tanino se convirtió en un material estratégico para la fabricación de millones de botas para los soldados, y para la confección de arreos y monturas para una caballería todavía importante en los combates y el transporte, tapizados de cuero de la incipiente industria automotriz, para la producción de ropa y uniformes militares de cuero. 

Dada la gran utilidad que el tanino ofrecía a la industria de la curtiembre a partir del extracto de quebracho colorado, no resultó extraño que las potencias occidentales se beneficiaran con vastas extensiones de tierras en el Chaco argentino. Terminado el conflicto, Alemania pagó parte de las indemnizaciones de guerra con acciones de La Forestal, hasta entonces nacionalidad mayoritaria en la empresa. Pasaron estas principalmente a manos de accionistas ingleses. (Gastón Gori 1999).

*Abogado, especialista en evaluaciones ambientales, escritor, historiador del Chaco y sus ancestros.

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