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Máquinas y herramientas necesarias se pueden trasladar

Proponen fabricar ladrillos con botellas PET en barrios de Resistencia

Tres jóvenes recibieron su título de ingeniero con la formulación de la idea. El PET es un tipo de plástico puede reutilizarse en la construcción de manera sencilla. 

La fabricación no necesita mano de obra especializada. Foto: Facultad de Ingeniería - UNNE

Un módulo de trabajo compuesto por una máquina trituradora, una hormigonera y una bloquera, son el centro de la idea para fabricar ladrillos con botellas de Tereftalato de Polietileno (PET). 

Dante Castro, Sebastián Palacio y Pablo Conci desarrollaron el proyecto de impacto social, ambiental y de gran utilidad. 

El proceso comienza con la reducción de envases a pequeñas hojuelas; después se combinan con cemento, agua y aditivos, para finalmente verter la mezcla en una moldeadora y compactadora de ladrillos. En el último paso es necesaria una máquina adaptada especialmente. 

El sistema ofrece la ventaja de que el conjunto de máquinas puede trasladarse hasta el lugar donde ya hay acopio de material para una construcción, lo que permitiría organizar mejor el trabajo y ahorrar el transporte de botellas. 

Como es un proyecto pensado para Resistencia, se considera la opción de que cada barrio reúna botellas en contenedores especiales, para que al alcanzar cierto volumen el módulo acuda a un predio, centro vecinal o club para fabricar los ladrillos.

Otra de las ventajas de la idea es que la fabricación no necesita mano de obra especializada; pueden llevarla a cabo vecinos, personal contratado o voluntarios. Y los ladrillos pueden usarse para obras comunitarias, ampliaciones, muros perimetrales, mejoras, entre otros ejemplos.

“Cerramos un círculo de una manera simple, rápida, ecológica y económica, podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente dentro de su comunidad”, expresaron los autores del proyecto.

En función del número de habitantes del Gran Resistencia este año se generaron unos 8.600 kilogramos de material PET para reciclar, y en el año 2030 esa cifra se incrementaría a unos 9.200 kg. 

“Las botellas PET representan un volumen importante en los desechos sólidos y no vimos que hubiera una estrategia a mediano y largo plazo para este problema”, comentó Sebastián Palacio.

Además “son materia prima de múltiples procesos de reciclado”, agregó Pablo Conci. 

“Con la reducción masiva del volumen de estos plásticos también logramos devolver un producto con valor agregado, útil para la sociedad, de bajo costo y que es un gran avance tecnológico en la construcción ecológica”, destacó Dante Castro.

Dante Castro es el primer graduado de la comunidad qom en Ingeniería Electromecánica en la UNNE. Foto: UNNE

Primer qom 

Al graduarse Dante Castro se convirtió en el primer ingeniero de la comunidad qom en Ingeniería Electromecánica en la UNNE.  

El joven oriundo de Juan José Castelli, comenzó a estudiar para contador en 2011, el mismo año en que se implementó el programa Pueblos Indígenas (PPI) al que se incorporó como becario. 

Un año después eligió cambiarse a Ingeniería Electromecánica, con un muy buen rendimiento académico.

Ventajas del material  

“El ladrillo PET es un elemento constructivo prefabricado del tipo liviano para la utilización de envolventes, exteriores e interiores, no portantes. Soporta su propio peso y necesitan de una estructura independiente para soportar esfuerzos gravitatorios, sísmicos y de viento”, expresa el informe. 

Las medidas son convencionales y para mejorar la adherencia una cara tiene estrías longitudinales y otra, círculos rehundidos.Foto: Facultad de Ingeniería - UNNE

Cada ladrillo presenta medidas convencionales (5,5 cm x 12,5 cm x 26,2 cm) y para mejorar la adherencia las caras mayores son de dos tipos: una con estrías longitudinales y otra con círculos rehundidos.

Al final de la fabricación se los dejan en reposo durante un día en la pista de moldeo y luego se los moviliza hasta una pileta de curado con agua, donde permanecen siete días como mínimo. Después de ese tiempo, se los retira y pueden ser almacenados en pilas a cubierto, o bien llevados a obra para su uso.