Paro y freno a exportaciones: en diez días puede faltar carne
Productores y carnicerías anticipan que “el precio de los cortes no va a bajar” y que la decisión nacional “no implica beneficios”.
El gobierno nacional suspendió el lunes por 30 días las exportaciones de carne vacuna, una medida orientada a contener la presión sobre los precios que se viene registrando en los últimos meses.

La decisión fue comunicada por el presidente Alberto Fernández a representantes del sector nucleados en el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, a quienes aclaró que la misma podría levantarse antes si se observan ‘resultados positivos‘ por la aplicación de esas y otras medidas que se dispondrán.

En diálogo con NORTE, Martín Spada, director en el Consejo Directivo de Federación Agraria Argentina, sostuvo que “por esta decisión ya se han suspendido más de cien remates en todo el país. Había animales incluso acá encerrados que iban a ir a remate en Quitilipi que se suspendieron por la incertidumbre. Estos anuncios de ayer para hoy por 30 días generan que la vaca de lo que se vendía en el mercado de Liniers a $125 se venda a $100. No se va a generar mayor oferta interna, porque Argentina consume 80% de lo que produce. Se exporta 20% de lo que se produce. El valor de góndola de la carne está regido por impuestos”.
En este sentido, comentó: “Yo no creo que haya un desabastecimiento muy marcado. Sí habrá falta de normalidad en la provisión de carne, y sólo en carne vacuna. Estos ocho días de paro no generarán desabastecimiento marcado, sí puede haber faltante y demora en reponerse, por toda la suspensión del circuito y por ello de acá a diez días puede faltar carne”.
“El precio de la carne no va a bajar. Y no es la medida correcta restringir el mercado internacional, porque 80% es mercado interno. El cierre de exportación llevará de acá a un año a disminución de rodeo, menor cantidad de vacunos (parición, engordamiento) y, por lo tanto, a menor cantidad de oferta en mostradores; y de allí derivará en un aumento de precio”, agregó.

“El gobierno nacional se debe un análisis de política tributaria con el objetivo de bajar precios. La producción implica procesos biológicos. Si se restringe comercialización, habrá desinversión. La carne no es cara, la gente tiene poco poder adquisitivo”, concluyó.













