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Hay que fortalecer el sistema inmune

Fortalecer el sistema inmunológico es clave en estos días de emergencia sanitaria generada por el coronavirus. Una adecuada nutrición y una correcta hidratación son hábitos saludables que deben acompañar a los cuidados recomendados por las autoridades sanitarias.

bien, en lo que a alimentos se refiere, no existe fórmula mágica ni una receta única para
reducir los efectos del virus en el cuerpo humano, los especialistas coinciden en señalar que
una alimentación variada es fundamental para fortalecer la defensa natural del organismo
contra las infecciones causadas por las bacterias y los virus.

Pero, lamentablemente, la alimentación no saludable —que es uno de los principales factores
de riesgo de las enfermedades no transmisibles— es muy frecuente entre los argentinos.
En efecto, en los últimos años en todo el país se registró un preocupante incremento de
casos de niños, niñas y adolescentes con exceso de peso, y se cree que este fenómeno está
vinculado a la falta de una nutrición adecuada que, por supuesto, afecta en mayor medida a
los sectores más vulnerables de la población.

Una encuesta realizada por la Fundación Interamericana del Corazón entre personas
adultas con el objetivo de conocer el grado de apoyo al proyecto de Ley de Promoción de
la Alimentación Saludable reveló que ocho de cada diez encuestados se manifestaron de
acuerdo con la necesidad de restringir la venta de alimentos y bebidas no saludables en las
escuelas; mientras que el 73 por ciento se mostró a favor de restringir la publicidad de productos no saludables dirigida a niños, niñas y adolescentes.

Una alimentación saludable, recomendada por nutricionistas, es aquella que aporta una
amplia variedad de nutrientes. Está basada en el consumo de alimentos de origen vegetal,
como frutas, hortalizas, legumbres, cereales, frutos secos, aceite de oliva, semillas y en menor
medida, alimentos de origen animal, como carnes rojas, pescados, huevos, quesos y
otros productos lácteos.

Si bien las personas de edad avanzada son las que se ven afectadas en forma más grave por
el Covid-19, está demostrado que un alto riesgo lo corren también las personas que padecen
de obesidad, diabetes, hipertensión o enfermedades cardíacas. Todos estos males tienen en
común el hecho de que están, de un modo u otro, relacionados con la alimentación de las
personas.

Por eso se recomienda aumentar el consumo de frutas y verduras, que aportan al organismo
vitaminas A y C, minerales y antioxidantes que ayudan a fortalecer el sistema inmune.
Por otra parte, también se aconseja incorporar a la dieta vegetales de hoja verde, que aportan
fibra y vitaminas del complejo B.

Otra de las recomendaciones es aumentar la ingesta semanal de pescados ya que aportan
gran cantidad de ácidos grasos omega tres y consumir al menos tres porciones diarias de
lácteos, en lo posible que sean bajos en grasas o descremados. La hidratación también es
fundamental. Lo ideal es tomar ocho vasos de agua por día. Debe recordarse, por otra parte,
que los adultos mayores tienden a sufrir deshidratación porque tienen menor sensación de
sed.

Es importante, además, reducir el consumo de nutrientes críticos y favorecer la adopción
de hábitos alimenticios más saludables. Claro que la alimentación es producto de un conjunto

de factores sociales, económicos y culturales. Se sabe que los hábitos alimentarios de
una población se ven influidos en gran medida por la disponibilidad, el costo y la variedad
de alimentos, pero también por la costumbre, las creencias, la información que circula acerca
de los alimentos y los hábitos alimentarios, los estilos de vida y los grupos de pertenencia,
entre otros factores.

El desafío pasa también por asegurar que los sectores más vulnerables de la población
tengan acceso a una alimentación digna. A partir de ahí, se deben promover hábitos saludables

para que todas las personas puedan llevar a sus hogares los alimentos necesarios para
cubrir las necesidades nutricionales que necesita cada ser humano en las diferentes etapas
de la vida. Por último, es de esperar que no se demore la aprobación de la ley nacional de
etiquetado de alimentos que obligue a la colocación de sellos frontales en los envases que
adviertan sobre los excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas
totales y calorías para que los consumidores puedan contar con una información precisa y
más clara sobre esos productos.

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