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La mesa contra el hambre y Tinelli

Mientras en la noche del lunes, los medios informaban de la decisión del gobierno nacional de suspender las exportaciones de carne vacuna por 30 días, para frenar el aumento de los precios de los cortes en el mercado interno, el señor Marcelo Tinelli, y por el 13, del Grupo Clarín, comenzaba su ciclo de distracción a la comunidad televisiva que prefiere “divertirse” con quien participaba de la Mesa del Hambre, que después de un año de haberse creado , quedó reducida a un equipo técnico.

Pero como dice la vieja frase: “Cambie de canal si no le gusta…” o “no tiene la culpa el chancho….”, es una cuestión en la que cada argentino y argentina resuelve que mirar a esa hora de la noche.

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Cualquiera sea la decisión, la televisión con programas como estos donde no existe el respeto por nada (ni por los niños que están a punto de no poder ir a la escuela a aprender por eventuales restricciones), intentan distraer con “circo” a lo que está pasando en la realidad argentina.

Como dice Bernardo Cané, “tendríamos que dejar de decir  que producimos alimentos para 400 millones de personas porque no es así.  Nosotros producimos alimentos para animales que alimentan en otros países a 400 millones de personas”.

En la tierra de la miel, de las frutas, del pescado que es tan caro, hay chicos con hambre  y lo doloroso es que una generación entera puede llegar a tener serios problemas. Así está nuestra Argentina, en la que el 57,7% de los chicos argentinos menores de 14 años son pobres. En la comparación interanual, desde antes de la pandemia, la pobreza de los más chicos tuvo un salto muy importante de 5,4 puntos porcentuales.

Cabe recordar que según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el INDEC, la pobreza afectó a 57,7% de los chicos menos de 14 años en el segundo semestre del año, de los cuales 15,7% son indigentes, es decir un salto de 2,1 puntos porcentuales si se lo compara con el mismo período de un año atrás.

Entonces, ¿a qué jugamos? ¿Por qué se empecinan desde sectores del gobierno a instrumentar medidas que no solo que no ayudan a mejorar estos registros, sino que por el contrario, los agrava?

La Argentina está viviendo momentos muy especiales, y los argentinos de buena voluntad no quieren que suceda lo de Colombia ni mucho menos ser el dolor regional como Venezuela.

No es momento para reírse de chistes que cuestan millones de pesos, es momento de ponerse a trabajar muy seriamente, para que Dios y la patria no nos demanden de haber sido inoperantes, insensibles y en algunos casos cómplices del sufrimiento de tantos argentinos.

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