Cicatrices de la pandemia
La pandemia de Covid-19 ha tenido un efecto devastador en la vida humana y las economías. Además, exacerbó la desigualdad global, deshaciendo años de logros en la reducción de la pobreza.
Los países de bajos ingresos se encuentran en una situación particularmente difícil. No solo se enfrentan a un aumento de los niveles de pobreza, sino también a un aumento de la carga de la deuda y a un escaso margen de actuación.
Estas son algunas de las definiciones que brindó la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet L. Yellen, en el seminario “Soñando con un mejor reinicio” que organizó el Vaticano, y en el que participó también el ministro de Economía, Martín Guzmán.
Yellen, de 74 años, es la primera mujer en la historia de Estados Unidos que llega a la oficina más importante del Departamento del Tesoro, un cargo que en nuestro país sería equivalente al de ministra de Economía. El dato no es menor: muestra, de alguna manera, los cambios en la nueva administración de una de las naciones más influyentes del mundo.
La participación de Yellen en el seminario organizado por el Vaticano y lo que dijo en ese encuentro en el que coincidieron la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva; el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz y el ministro Martín Guzmán, entre otras personalidades, puede dar una pista sobre el nuevo carril que puede tomar la discusión por la deuda argentina.
Es que, en rigor, uno de los temas centrales del seminario en Roma fue precisamente el preocupante aumento de la carga de la deuda sobre los países de ingresos bajos y medios y, como dijo la propia Yellen, el escaso margen de maniobra que tienen las naciones más afectadas por estos compromisos, como la Argentina.
En el caso de nuestro país, como es sabido, lleva sobre sus espaldas el peso de un préstamo sin precedentes en la historia del FMI que tomó el gobierno de Juntos por el Cambio en 2018 y que dejó atados de pies y manos a la nueva gestión.
Fue un crédito que contó con el aval del entonces presidente, Donald Trump, quien en una movida geopolítica utilizó la fuerte influencia de EEUU en el FMI para sostener al gobierno de Macri, pese a la resistencia de países europeos y de los propios funcionarios del organismo de crédito (que habían comprobado el fracaso económico de la administración macrista y la fuga de capitales que sobrevino tras el fabuloso endeudamiento).
Así lo reconoció en julio del año pasado Mauricio Claver Carone, el representante de los Estados Unidos en el FMI durante la era Trump, en una videoconferencia con integrantes del Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales.
Pero Trump ya no está en la Casa Blanca. En su lugar, Joe Biden, eligió un camino distinto al de su predecesor: anunció el lanzamiento de un plan de asistencia alimentaria para que “ningún niño pase hambre en EEUU”, y otras medidas inimaginables hasta ahora en el corazón del capitalismo. Biden es el primer presidente católico de EEUU desde Kennedy y no oculta su admiración por el Papa Francisco.
Tras vencer en las urnas dijo “éste es el momento de cerrar las heridas en Estados Unidos”. En el seminario organizado en el Vaticano, las palabras de Janet Yellen estuvieron en sintonía con el pensamiento de Biden cuando habló del daño provocado por la pandemia.
“Nuestro objetivo es limitar las heridas económicas y darles a todos una oportunidad, no solo de sobrevivir, sino de prosperar”, dijo en referencia a la situación de los países agobiados por la deuda. ¿Hay un hilo conductor entre el pensamiento del Papa Francisco, que propone una economía “con rostro más humano” para la pospandemia; las decisiones en favor de los que menos tienen adoptadas por el presidente del país más influyente del mundo y las reflexiones que brindó la secretaria del Tesoro de EEUU en Roma? ¿Comienza a configurarse un nuevo escenario global con líderes que abogan por sociedades más justas y con menos desigualdades?
En la gira europea el presidente Alberto Fernández logró el apoyo de Portugal, España, Francia e Italia para renegociar la deuda. ¿Podrá nuestro país cicatrizar más rápido las heridas de la pandemia si el FMI anuncia un alivio para el peso que lleva la Argentina sobre sus espaldas? Hay razones para ser optimistas. Tantas que hasta subieron las acciones argentinas en Wall Street y bajó el riesgo país.s










