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Virtualidad y nuevas formas de aprender

Aunque las plataformas de aprendizaje remotos ya existían desde hace mucho tiempo, la emergencia sanitaria obligó a explorar nuevas formas de enseñar y aprender. Si bien la educación formal continúa desempeñando un papel clave en la formación de las personas, la amplia oferta de libros en línea, tutoriales y videos con contenidos educativos que se encuentran en las más diversas plataformas.

la era de la transformación digital no debe sorprender a nadie que se multiplique el número de personas que acceden a una formación por fuera del sistema educativo tradicional. Si se piensa en términos de la relación entre la educación y el trabajo, por ejemplo, debe mencionarse el caso de las empresas que demandan nuevos perfiles de profesionales que hace poco no existían y que por ese motivo ofrecen a los aspirantes a incorporarse a sus filas una formación intensiva adaptada a las necesidades del mercado laboral actual. En estos casos se trata de empresas del sector digital que apelan a los llamados “campos de entrenamiento” (bootcamps, en inglés) que brindan cursos de pocos meses de duración pero muy intensivos y que están enfocados en temáticas específicas para que el alumno adquiera las destrezas y conocimientos que requiere el puesto a cubrir. Uno de los más comunes es la formación de profesionales especializados en desarrollo de aplicaciones de software para dispositivos móviles como teléfonos inteligentes o tablets. Por lo general, estos cursos están orientados a personas que, pese a no tener conocimientos previos, tienen interés en aprender a programar aplicaciones para celulares y dedicarse en forma profesional a esa actividad.

Pero en esta especie de experimento educativo que se generó a partir de la necesidad de estar más tiempo en los hogares (en todo el mundo el lema fue “Quedate en casa”) también surgieron otras ofertas educativas en línea que van desde diseño y construcción de muebles, pasando por carpintería profesional, fotografía, video y jardinería, entre otros oficios que, según los responsables de estas plataformas, están entre los más demandados por los usuarios.

Por su parte, muchas universidades incrementaron el uso de plataformas en línea adaptadas a las necesidades de profesores y estudiantes de carreras tradicionales para continuar con el dictado de clases en medio de la pandemia. Sobre este tema, algunos especialistas observan que en este nuevo escenario el acceso a diversas fuentes de información en línea que ofrece internet no solo cambió la forma en que los alumnos disponen ahora de recursos educativos sino que, además, multiplicó en forma exponencial las fuentes de conocimientos, aunque esto —claro— requiere que el estudiante aprenda también a identificar a cuáles son aquellas fuentes en las que se puede confiar. Y es aquí donde se aprecia el valor que tiene la tarea docente al momento de acompañar a los estudiantes para evitar que un contenido con datos que no se pueden constatar en forma fehaciente pueda derivar en un aprendizaje erróneo.

Por otra parte, cabe una observación. Si bien la ley nacional de Educación ya había previsto, mucho antes de la emergencia sanitaria, el trabajo con la modalidad a distancia aplicable para los distintos niveles del sistema educativo en el sistema formal y no formal, pero solo a partir de los 18 años de edad; la realidad demuestra que, en rigor, todos los chicos que van a la escuela están más que familiarizados con las nuevas tecnologías y es por eso mismo que se los denomina nativos digitales.

Hay que decir también que estas formidables herramientas tecnológicas ayudan a acortar las distancias geográficas y temporales entre los que enseñan y los que aprenden, ofreciendo como nunca antes nuevas oportunidades para aprender.

Es por eso que es cada vez mayor el número de personas, de diferentes edades, que se sienten motivadas para buscar nuevos conocimientos y utilizar las más diversas plataformas de aprendizaje a distancia que, en estos días de pandemia, se presentan como nuevas oportunidades para seguir aprendiendo desde el hogar y también como una invitación a reflexionar sobre las ventajas y desventajas de la virtualidad y el futuro de la educación.