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La costilla y los embutidos son los productos más caros

“Estamos perdiendo el asado de los domingos”

Referentes de la faena y comercialización de vacunos a precios populares también advierten cambios en el consumo por la pérdida del poder adquisitivo.  

carnicería La Esperanza. Foto: Miguel A. Romero

Dos carnicerías populares con abastecimiento de frigoríficos chaqueños describen qué prefieren sus clientes, qué cambios advierten en el consumo y cómo perciben la tendencia alcista de los precios.  

“El corte que más pide la gente es el más barato”, sintetiza Santiago Augusto, de carnicería

Santiago Augusto, de carnicería La Esperanza. Foto: Miguel A. Romero

La Esperanza. Entre las opciones más pedidas está la carne molida, que da más alternativas para una comida y en ese lugar vale $280 el kilo (hace un mes estaba a $250).

Menudencias como el mondongo o el hígado también compiten entre lo que más sale junto a una variedad de cortes de novillo. “Con $200 a $400 se llevan cualquier tipo de corte”, agrega.

La mayoría de los clientes de la carnicería de avenida Hernandarias 995 elige novillo y muy poco, prácticamente nada de ternera.

La diferencia se podría explicar por el precio. Por un corte similar la ternera vale 300 pesos más y en algunos casos casi duplica al de novillo.  

Luis Sotelo, de cooperativa Unidos. Foto: Miguel A. Romero

Desde la cooperativa Unidos, su presidente, Luis Alberto Sotelo sostiene que el precio es un factor importante aunque no se puede negar que hace 30 años la tendencia se inclina hacia la carne de ternera de feedlot. Incluso cuando el dinero es limitado. “Ya no es una cuestión de mayor poder adquisitivo, hoy hay gente que pide ternera y paga con la tarjeta Alimentar. Lo vemos acá y en una carnicería de pueblo de Puerto Tirol”, describe.

Sin embargo al responder sobre la demanda va de menor a mayor: “Lo que menos se vende es la costilla y algunos embutidos como chorizos y morcillas. Pasa que estamos perdiendo el asado de los domingos; y no solo los chaqueños, sino todos los argentinos”, sincera.

En la carnicería de ruta nacional 16, Kilómetro 18, la costilla de ternera de feedlot cuesta $500; “es una oferta, porque el precio regular es un poco más”, aclara. Aun así como es un corte que tiene hueso y gordura, los clientes se inclinan por la carne molida y por otros cortes con algo más de carne: aguja o costeleta.

Otra suba 

Después de que el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina estimó una suba del 7% en marzo y del 3,4% en abril, para mayo prevé otra del 10%.

Sotelo explica que la ternera de engorde subió tres veces más que la vaca y el novillo criados a campo porque los insumos clave para producirla son los que más aumentaron: maíz y combustibles.

Cortes que“rinden más” 

 “Si bien la carne de novillo es un poco menos tierna (que la de ternera) también es más sabrosa”, repara Luis Sotelo. En la carnicería de cooperativa Unidos se venden ambos y las menudencias tienen salida porque es la temporada. “Por el frío se cocina locro y otras comidas con los mismos ingredientes como los nudos, o rabo para sopas”, describe.

Como el local se ubica a mitad de camino entre Resistencia y Puerto Tirol, durante la pandemia fueron menos clientes. “La gente sale menos, no se arriesga a venir hasta acá. Antes llegaba para comprar un kilo de pulpa y un kilo de costeletas; ahora ya no, prefieren comprar cerca de la casa”, contrasta Luis. Sin embargo la venta no decae porque llegaron revendedores de carnicerías de barrios de Fontana, Tirol y Resistencia.

Compra por monto fijo y por kilo

En el local de La Esperanza hay un afiche con cinco ofertas y el logo de Precios Acordados. Santiago Augusto aclara que las tenían antes del acuerdo con el gobierno. “No es que hayamos recibido algún incentivo, llevamos nuestros cortes a esos precios en busca de que venga más gente”, aclara.

Con la costilla de ternera a $650 y la de novillo a $450, sostiene que no cree que nadie tenga precios mejores que ellos.

El kilo de costeleta vale $380, de falda $335, de pulpa $450 y de molida $280.

La carnicería es abastecida por el frigorífico Pete, una firma familiar con 20 años en el rubro.

carnicería La Esperanza. Foto: Miguel A. Romero

En cuanto a los clientes que llegan al lugar agrega que hay una diversidad muy amplia de ocupaciones, edades, hombres, mujeres. Por no ser una típica carnicería de barrio y estar en una zona muy concurrida (por avenida Hernandarias a 150 metros de avenida Alvear) buena parte de la clientela anda en moto y suele hacer una compra de paso, con frecuencia para resolver la comida del día.   

En cuanto a la forma en que se delimita la compra sostiene que depende del dinero disponible y puede ocurrir que alguien diga tengo mil nomás para gastar. Si tuviera que definir una proporción, considera que las personas que piden por un monto fijo y las que compran por kilo se reparten 50% y 50%.