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Un trabajo que comienza a dar sus frutos en Sáenz Peña

El compromiso por la defensa de los animales

SAENZ PEÑA (Agencia) - Los hechos de violencia contra los animales, de compañía o de la fauna salvaje, son constantes tanto en Presidencia Roque Sáenz Peña como en otras localidades. Dar muerte a un perro, maltratar un caballo o a cazar un animal autóctono está penado por ley “y los antecedentes dicen, que son personas no humanas con derechos”.

“La jurisprudencia argentina considera a los animales no humanos porque no son cosas, sino que son seres sintientes que, como los hombres y mujeres, tienen emociones y sienten calor, frío, dolor, tristeza, alegría. No son cosas que carecen de vida y es de ese razonamiento desde donde se debe partir”, señaló a NORTE la abogada Lorena Pérez. La profesional, desde Presidencia Roque Sáenz Peña, integra la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (Afada) y fue quien llevó adelante la causa en la que se secuestraron nueve tigres de bengala a un circo, entre otros casos.

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Mora, un equino secuestrado en Tres Isletas, en pésimo estado corporal.

Hoy en Argentina se celebra el día del animal, en conmemoración del fallecimiento de Ignacio Lucas Albarracín, un abogado que fue el gran pionero en el país en la lucha por los derechos de los animales. En este contexto, la doctora Pérez, mencionó que “se repiten casos, en la ciudad y en otras localidades, en los que los derechos de los animales son violentados y el vecino debe denunciarlos, porque es un delito de carácter penal”. “Estos delitos, casi siempre, son la antesala de hechos más graves”, advirtió.

Compromiso ciudadano

“El que toma conocimiento sobre un caso de maltrato hacia un animal doméstico o salvaje, lo primero que tiene que hacer es acercarse a una comisaría y denunciar. Además de la denuncia, es importante ir hasta el final, llegar a un juicio condenatorio en el que sea sancionada la persona que lo cometió”, requirió la profesional del derecho.

La única ley vigente en el país, que hace mención al delito de violencia hacia el animal, es la número 14.346, que establece una pena que va desde los seis meses a los dos años de prisión. “Las leyes necesitan ser modificadas urgente porque las sanciones son livianas y es contradictorio, porque por ejemplo, existen también normativas de protección hacia la fauna autóctona, pero las penas que debe cumplir el que delinquió son mínimas”, refirió Lorena Pérez.

Accionar judicial

La referente en Sáenz Peña de Afada, dice que “ojalá nuestra justicia, los fiscales, actúen como corresponde ante un hecho que daña a un animal doméstico o salvaje”. “En nuestra provincia podemos observar que el Poder Judicial no actúa de igual manera por tratarse de un animal no humano, acciona con mucha demora y en ese tiempo se pierden elementos probatorios”, expuso.

En la intervención judicial, se encuentran ejemplos de funcionarios que han ejecutado la legislación vigente, tratando al animal como un ser sintiente, “pero también hay jueces, incluidos los de faltas municipales y provinciales, y fiscales que siguen dando el tratamiento de cosas a los animales”.

“Las autoridades judiciales deben hacer una interpretación de las leyes con razonamiento, no siendo taxativos con la letra. Razonando las resoluciones judiciales van a cambiar”, consideró la doctora Pérez.

En las actuaciones, entiende que “las contradicciones se manifiestan en leyes que protegen a la fauna autóctona por ejemplo, y jueces que tratan al animal como cosa. Tenemos leyes que protegen y tenemos jueces que no aplican estas leyes”.

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Los “zacas” fueron rescatados “piel y hueso”, uno de los tantos de casos que se cuentan diariamente en el rescate de animales.

El duro y gratificante trabajo del rescate

SAENZ PEÑA (Agencia) - Los animales, en cada pueblo o ciudad, movilizan a aquellas personas que intentan que, a los que son domésticos, se los considere parte de las familia y se valorice y respete a los que son salvajes y forman parte de nuestra fauna.

En Presidencia Roque Sáenz Peña, desde hace 9 años el grupo Amo los Perros, trabaja con el objetivo de que la sociedad tome conciencia de la tenencia responsable de animales. Más allá de la agrupación, también en cada barrio siempre existen los vecinos “mascoteros”, que están socorriendo a los perros o gatos que no tienen hogar.

El trabajo de los “bicheros” no se limita a dar de comer o castrar a los animales que deambulan por calles y veredas, buscando alimentarse. “Desde hace cinco años, no solamente los animales domiciliarios son auxiliados, también debimos involucrarnos en el salvataje de equinos que estaban siendo maltratados y en muy malas condiciones corporales”, mencionó Marcela Iznardo, como parte del grupo Amo los Perros.

La agrupación además viene realizando desde hace varios años presentaciones al Concejo Deliberante de esta ciudad, para que se “prohíba el uso y comercialización de pirotecnia sonora”. “A nivel provincial estamos intentando tratar con diputados un proyecto de ley por la problemática de la tracción a sangre, para lo cual nos abocamos en recolectar antecedentes de casos de siniestros viales fatales, menores conduciendo carros tirados por caballos y maltrato animal”, agregó Iznardo.

Cambiar una vida

La labor de los rescatistas es ardua, porque se encuentran con historias que también tienen a vecinos de la ciudad como protagonistas. La parte mala, es el accionar inescrupuloso de ciudadanos que tiene malos tratos hacia los animales, llegándoles a provocar daños graves y hasta la muerte.

La parte buena de la historia, son los vecinos que se deciden a cambiarle la realidad a esa vida y adoptan o aportan para el rescate de un animal. Las historias son muchas y cuentan sobre perros esqueléticos, encontrados en las calles o, en el peor de los casos, teniendo un hogar en el que los tenían atados y sin proveerles la mínima atención. Animales que, si tuvieron la suerte de encontrar un hogar, hoy están “viviendo buena vida de perros, cuidados y queridos como un miembro de la familia”.

Los relatos también cuentan sobre caballos abandonados, dejados por sus propietarios para que se mueran “porque ya no les servían para el trabajo rudo”. También se cuentan equinos rescatados de los “carreros” que los hacían tirar de carros con cargas que por el peso provocaron el desvanecimiento del animal. Son varios caballos, burros y mulas que con la intervención de Amo los Perros y la colaboración del juzgado de faltas municipal o la justicia provincial, hoy están recuperados y disfrutando de la libertad en campos de ciudadanos a los que se les dio la custodia de los equinos.

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