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La ruta que abre nuevas esperanzas para El Impenetrable

Este mes comenzaron a intensificarse los trabajos de pavimentación del primer tramo de 33 kilómetros de la ruta de El Impenetrable, una obra históricamente anhelada que significará “un antes y un después” para esta postergada región geográfica del Chaco.

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La ruta que trae esperanzas a esta postergada región del Chaco. Más de 50.000 personas radicadas en distintas localidades y parajes esperan la llegada del asfalto que significará una verdadera transformación.

En estos caminos se vivieron infinidades de historias adversas a lo largo de varias décadas de gente varada en épocas de lluvias, de ambulancias atrapadas en medio de la nada con pacientes graves, de familias sin poder llegar a destino; y tristemente en estas rutas se perdieron vidas de personas que probablemente se hubieran salvado si llegaban a tiempo para recibir asistencia sanitaria.

Poblaciones aisladas durante meses por las sucesivas lluvias, cientos de kilómetros intransitables, pueblos desabastecidos de productos esenciales, docentes, policías y enfermeros sin poder llegar a sus lugares de trabajo; tantas historias que sólo pueden contarlas quienes las vivimos a lo largo de los años.

Es imposible pensar en el desarrollo productivo, turístico y comercial de la zona si no hay caminos para ingresar en cualquier época y no tener que estar dependiendo de factores climáticos; como así también es imposible pensar en una reparación profunda si no se garantizan las condiciones humanitarias mínimas a sus habitantes.

Los antiguos pobladores, en su mayoría criollos radicados en distintos rincones de El Impenetrable, solían transitar cientos de kilómetros por esos primeros caminos vecinales y picadas que conectaban con lejanas poblaciones hacia donde llevaban sus tropas de animales vacunos para venderlas; y a la vez abastecerse con mercadería para todo el año.

Luego comenzaron a construirse las primeras rutas, pero para lograr eso, fueron importante las gestiones de muchos pobladores antiguos y fundamentalmente de muchos maestros de escuelas rurales que se compenetraban con las necesidades de la gente y luchaban a la par de cada población para conseguir ayuda. Así pasaron décadas y lejos parecía el horizonte de pensar en una infraestructura que traiga transformaciones profundas para la región.

Cuando se anunció la obra del pavimento, un intendente de la zona la definió como “una necesidad humanitaria”, utilizando las palabras exactas para explicar lo que representará para las comunidades del Impenetrable.

Hoy, las esperanzas se abren al ver máquinas en plena acción. El sueño que se tornaba utópico, de a poco comienza a ser una realidad. Es que fueron muchas generaciones que escucharon promesas que quedaron en el olvido, porque nunca El Impenetrable fue una prioridad para los que llegaban al poder

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