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Mitología, arte y patrimonio cultural

Acrópolis de Atenas

Con el Partenón y el Erecteion como emblemas, es un patrimonio cultural tangible sustentado en la intangibilidad de la mitología y en la cultura que sentó las bases de una civilización.

Origen mitológico

El poeta Homero sostuvo que Atenea era hija de Zeus, pero no hizo mención a quién sería su madre. El escritor Hesíodo, por su parte, afirmó que su progenitora fue Metis, la primera esposa de Zeus. Sin embargo, varias versiones dan cuenta de que la hija preferida del principal dios del Olimpo nació de su propia cabeza. Así, el poeta lírico Píndaro escribió que Hefesto partió su cráneo con un hacha de doble hoja, emergiendo de la misma Atenea, ya adulta. También hay versiones que sostienen que Prometeo, Hermes y Palemón colaboraron en el nacimiento. 

Fue una divinidad célibe, nunca tuvo esposo ni amantes, llamada Atenea Partheno -Atenea la virgen-, de cuyo nombre deriva el templo: el Partenón de la Acrópolis de Atenas. Se la considera protectora de la agricultura, creadora del olivo, el arado, los números, el carro, la navegación… Fue quién instruyó a los hombres sobre la cría de caballos y a las mujeres en el hilado y el tejido. También es la diosa del conocimiento y del arte, y se dice que inventó la flauta y la trompeta. 

Para ser protectora de la ciudad de Atenas –que aún no tenía nombre-, compitió con Poseidón. Éste clavó su tridente en la tierra, de donde brotó agua salada. Junto con cuatro caballos se los ofreció al pueblo. Atenea plantó un olivo como símbolo de paz y sabiduría. En reñida votación, en la que las mujeres votaron por Atenea y los hombres por Poseidón, la victoria fue de ella, convirtiéndose en guardiana de la polis y dándole su nombre. Sería su protectora, cuidando la ciudad en época de guerras y bendiciendo a héroes como Perseo, Aquiles y Odiseo.

Historia de Atenas

La Acrópolis se encuentra en una meseta de piedra caliza de 85 metros de altura, de 270 metros de longitud, y a 156 metros sobre el nivel del mar, en pleno centro de la actual Atenas. Hay vestigios de que fue ocupada ya entre el 4000 y el 3500 a.C. y hacia el siglo XIII a.C. una muralla que la rodeaba. Para el siglo VIII a.C. ya constituía un centro sagrado, con el culto a Atenea Poliados. Doscientos años después, durante el reinado del tirano Peisístratos adquirió gran importancia: se establecieron los juegos en honor a la diosa y se construyeron templos y edificios. En el 480 a.C. los persas invadieron Atenas y saquearon la ciudad, destruyendo e incendiando la Acrópolis. Por ello, posteriormente fue fortificada con una nueva muralla por Temístocles y Kimon. 

A mediados del siglo V a.C., durante el gobierno de Pericles, se dio inicio a un gran proyecto de construcción de los edificios cuyos vestigios pueden verse hoy en día: el Partenón, Propileos, Erecteión y el templo de Atenea Nike: la diosa sería adorada con todos los atributos relacionados a la ciudad: protectora, diosa de la guerra, del trabajo manual y la victoria. En los siglos siguientes no se construyeron importantes obras, hasta que en el 27 a.C. se erigió un pequeño templo dedicado al emperador Augusto y a la ciudad de Roma. 

Durante el dominio romano, y mientras en otros templos griegos se produjeron saqueos y destrucciones, la Acrópolis mantuvo su antigua gloria. Sus últimas construcciones, muros para reforzar las fortificaciones, son del siglo III d.C.

En  los siglos siguientes los edificios sufrieron daños, tanto por causas naturales como por la acción del hombre. Con el cristianismo se reconvirtieron –siglo VI d.C.: el Partenón fue dedicado a la Virgen María, el Erecteión al Salvador, el de Atenea Nike fue una iglesia y los Propileos la residencia episcopal.

Posteriormente, durante la ocupación de los francos (1204-1456) y la de los turcos (1456-1833) fue la fortaleza de la ciudad en la cual se asentaron guarniciones militares. Por esta razón la atacaron durante la Guerra Veneciano-Turca en 1687 y una bomba explotó en el Partenón convertido en polvorín. Luego, entre 1801 y 1802 se saquearon los frisos del edificio y esculturas de los templos. En 1822, Atenas y la Acrópolis volvieron a estar bajo el dominio griego. 

El sitio arqueológico

Las excavaciones en el lugar se iniciaron entre 1835 y 1837, pero las más importantes fueron entre 1885 y 1890, con grandes restauraciones a principios del siglo XX, que continúan hasta la actualidad.   

Ingresando en la Acrópolis y por debajo de la colina, el visitante encuentra restos arqueológicos de importancia y galerías expositivas techadas de objetos obtenidos de las excavaciones. Entre ellos cabe mencionar el Santuario y el teatro de Dionisio, construido éste último en el siglo IV a.C., donde se ven aun el escenario y algunas filas de gradas. Continuando por la izquierda se aprecia el santuario dedicado al dios Asclepios, al que acudían enfermos para sanar sus males, y luego el Odeón de Herodes Atticus, erigido en el 161 d.C., hoy reconstruido y utilizado para distintas representaciones artísticas. En este punto es conveniente realizar el ascenso a la roca, para rodearla luego al bajar de la misma.      

La colina está protegida por murallas, con acceso por la puerta de Beule, desde donde se accede a los Propileos, entrada monumental de la época clásica de ingreso al santuario principal. A la derecha se encuentra el templo de Atenea Nike y a la izquierda el Pedestal de Agripa sobre el cual estuvo emplazada una estatua de bronce erigida en su honor. 

Ya en el santuario, el visitante encuentra el Partenón, monumento más importante del complejo. Pero entre éste y el ingreso, se observan los vestigios de dos edificios del siglo V a.C.: un santuario dedicado a Artemisa Brauronia, y la Calcoteca, donde se guardaban los tributos de bronce. Luego del Partenón y al final de la colina nos encontramos con los restos de un pequeño templo circular dedicado al emperador Augusto y Roma. Continuando el circuito –y ya volviendo-, se ubican elementos que pertenecieron al santuario de Zeus Polieo. 

Al costado del Partenón, en el recorrido de regreso, se observa el Erecteión, templo erigido en honor a Atenea Polias, Erecteo y Poseidón, que se destaca por el pórtico que contiene las columnas de las Cariátides.  

Bajando la colina por la puerta de Baule se continúa el circuito rodeándola por el lado norte, fuera de las murallas, donde hay restos de lo que fuera el santuario de Afrodita y Eros, fuente Clepsidra, santuario de Aglaurio, etc. De este mismo lado hay ingreso para personas impedidas físicamente, con un ascensor que eleva la silla de ruedas hasta la cima de la meseta y dispone de un camino diseñado para su recorrido y visita de los monumentos.    

Principales monumentos 

Sin dudas el Partenón es el edificio más importante y emblemático de la Acrópolis. Fue erigido entre 447 y 438 a.C. en honor a Atenea Partheno por iniciativa de Pericles, y sobre los restos de otros templos construidos anteriormente. Fue diseñado por Iktinos, y la decoración escultórica fue obra de Fidias. Consta de ocho columnas en sus lados estrechos y 17 en los largos, y poseía un techo de tejas de mármol a dos aguas. Los frontones estaban decorados con esculturas que representaban la vida de la diosa, y contenía 92 metopas sobre la columnata exterior: placas de mármol esculpidas en relieve que representan temáticas mitológicas. 

El friso rodeaba la parte superior del templo –la cella-, tenía 160 metros de largo y representaban la precesión de los Panateneos, la fiesta más importante en honor a Atenea. Se componía de 114 bloques, de 1,22 metros de alto y 60 cm de ancho. El 48% del friso se encuentra en el Museo de la Acrópolis, el 37,5% fue saqueado y se exhibe en el Museo Británico, y el restante 14% se presenta en otros museos.  

El Erecteion, de estilo jónico, fue construido entre 421 y 406 a.C.: así lo nombra el geógrafo Pausanias, sosteniendo que allí se adoraba al mítico rey Erecteo, pero también a Atenea Polias y Poseidón, y contenía altares para el culto de Hefesto y Voutos. Fue obra del arquitecto Menesicles que respetó la forma del terreno, y consta de tres pórticos, siendo el más famoso el de las Cariátides. Según la leyenda, el nombre proviene de la ciudad de Karys, que apoyó a los persas durante las Guerras Médicas, siendo luego sus mujeres apresadas y esclavizadas por los atenienses que esculpieron las esculturas para que soporten el peso del techo del templo, simbolizando como un mensaje de advertencia a sus enemigos.

Las que se exhiben en la Acrópolis son copias: cinco de estas esculturas originales se encuentran en el Museo de la Acrópolis y una en el Museo Británico. 

Los propileos –la entrada monumental- fueron construidos y destruidos en distintas épocas, siendo los que hoy pueden verse de la época de Pericles -437 a.C.- Se dividen en tres partes, siendo la central la principal de ellas. Posee seis columnas dóricas en la fachada y parte posterior, y tiene una superficie de 24 por 18 metros. En el interior se levanta un muro de cinco puertas que lo divide en dos sectores. El techo estaba sostenido por vigas de mármol de siete metros de longitud. A un costado se levantaba la pinacoteca –la más antigua del mundo-, que exponía obras de grandes artistas griegos. 

Museo de la Acrópolis

En la misma Acrópolis, y a metros del Partenón, se construyeron museos para albergar lo hallado en las excavaciones. Sin embargo, no alcanzaron para exponer correctamente, por lo que se planificó la construcción de uno de mayor tamaño y más moderno. La idea partió del primer ministro Konstantinos Karamanlis en 1976. Se realizaron concursos internacionales de diseño, se iniciaron las obras a principios del siglo XXI y fue inaugurado el 20 de junio de 2009.

Se ubica a 300 metros al sureste del Partenón. Su superficie total es de 25.000 m2, de los cuáles 14.000 son espacios expositivos. La construcción del edificio –que costó unos 130 millones de euros- debió adaptarse a las ruinas del lugar- lo cual permite al visitante observarlas desde una plataforma elevada otorgando una mejor perspectiva-, a las grandes esculturas expuestas, a los frontones de templos y los relieves del Partenón –sólo estos últimos ocupan unos 3500 m2-, y se integra a través de sus paneles vidriados al entorno con vistas a la Acrópolis. 

Posee tres niveles principales y dos intermedios. La primera sala –planta baja- exhibe los hallazgos de la ladera de la roca; en el primer piso hay objetos de la arcaica Acrópolis, esculturas del templo de Atenea Nike y el Erecteion, y restos de los Propileos; en el siguiente se presentan las esculturas del Partenón. 

La exposición es excelente en todo sentido: espacios amplios, puesta que permite la visualización de conjuntos, cartelería clara, iluminación natural conjugada perfectamente con la artificial, y todo el edificio adaptado para personas con capacidades motoras reducidas. El buen gusto y la profesionalización manifiestos le hacen honor a un sitio emblemático para la historia de la humanidad. 

La Acrópolis de Atenas combina mitología, religión y arte. Fue el centro del mundo durante siglos, y hoy constituye un patrimonio de la humanidad que se preserva como ícono de un pueblo y una cultura que dominó el orbe, y dejó un legado del que supieron nutrirse las civilizaciones que la continuaron.

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