César Hermosilla Spaak
Nació en Luque, en 1953. Llegó muy joven desde su Paraguay natal a Resistencia. Sus inicios fueron en el diario Norte, donde fue periodista, dibujante y diagramador.

En el diario dibujaba y guionaba una recordada historieta, “Ovo y Babocho”. Su aspecto físico era informal, de jean y zapatillas, pelo largo y abierto a un mundo cambiante, con aire de desparpajo y el humor a flor de piel.
Su espíritu inquieto lo llevó a incursionar con marcado éxito en la radio. Quedaron en la historia programas como “Entre gatos y medianoche” y “En busca del tiempo perdido”, que salieron al aire desde Corrientes y fueron un fenómeno. Su paso por Radio Libertad dejó un sello imborrable.
En televisión creó su programa -y personaje- “Juan Pérez Superstar”, a principios de los´90, con el que dio cuenta de la vida cultural de la región y de sus personajes, y sus aportes a la cultura desde el compromiso ciudadano. Era un músico excelente. Supo hacer poesía, escribió y dirigió teatro (Grupo Inestable, “Piolín al Cielo”).
César fue ese visionario totalmente adelantado a su tiempo, y su modo de ser y trabajar era mucho más acorde con esta generación de los primeros años del siglo XXI. Para él, todo este mundo que hoy se ha abierto con Internet, el ciberespacio, los órganos periodísticos virtuales, hubiera sido de un goce inmenso y un elemento aprovechado al máximo por su incansable espíritu de iniciativa.

Organizó en Resistencia una “Muestra Nacional del Humor y la Historieta”. Su enorme capacidad organizativa permitió que por entonces llegaran a esta capital los grandes referentes de la historieta y el humor gráfico del país: “Vinieron los grandes, como Andrés Cascioli, Roberto Fontanarrosa, Horacio Altuna, Carlos Trillo (guionista del Loco Chávez), pero también excelentes dibujantes de Córdoba y otros puntos del país”.
Fue a partir de ese contacto que Cascioli (el genial fundador y director de la revista Humor) lo convocó nada menos que como secretario de redacción de una revista por venir: SúperHumor. Allí se abrió la etapa en Buenos Aires, nuevo escenario donde no dejó de hacer radio y producir humor.
Recién llegado a Buenos Aires, César, con Blanqui y Patricio a cuestas, se quedó unos meses en el departamento que Fito Paez compartía en La Boca con el “Zappo” Aguilera, en Pedro de Mendoza al 1850. Luego se trasladó al departamento de Villa Crespo por donde pasaban todos los músicos: Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Rubén Goldin, Adrián Abonizio, Miriam Cubelos, Juan Manuel Monfrini, el “Zappo” Aguilera, Fito Páez, etc.

Colaboró también en la recordada revista El Porteño, hasta llegar a dirigir sus propias publicaciones y concretar su viejo sueño: crear una publicación independiente. Así fue como nació y creció la revista “El Ángel”, que tuvo en nuestro medio su correlato: “El Ángel Subterráneo”. Otras revistas fueron “Los 90” y “Al Día”.
Vestía informalmente, de jean y zapatillas, pelo largo, y abierto a un mundo cambiante. César, así como conquistó Resistencia con su humor, simpatía, bondad y su don de gentes, conquisto la Gran Capital, pero su impronta y su destino estaban en el Chaco: este era su lugar en el mundo, aquí estaban su gente, sus amigos, y fundamentalmente su mujer Blanca y su hijo Patricio.
Y regresó… y se fue, a llevar su humor a otros mundos. Aquí quedaron su impronta y su ángel. Fue un 21 de abril de 1993, tras sufrir un accidente camino a Corrientes. El humor y el compromiso social fueron sus eje y su destino.
Bosquín Ortega decía de él en su despedida: "Era un pensador que humorizaba... Prefirió un humor fiscalizante, corrosivo, sutil, esclarecedor, encarnado en una actualidad de múltiples lecturas. Apasionado y temperamental, por eso mismo incapaz de neutralidad en una época en que el ejercicio de un “masomenismo” conductivo acumula industriales legiones, congregadas en vastas corporaciones híbridas y facilistas.... Dibujo, periodismo, publicidad, radio, tv, teatro (como autor), templaron su talento crítico, su humorismo vigilante, su aguda pupila indagadora. Fue un hombre a la intemperie de su inteligencia e imaginación, hecho a golpes de experiencia, equívocos y lucidez... Pasó haciendo un camino. Perdimos a un amigo, heredamos un camino...".
Abrazos al cielo para César y abrazos para Blanqui y Patricio.











