La explotación de los recursos naturales en el territorio indio
La actividad forestal se inició con la extracción del árbol de quebracho, preparado como rollizo en bruto para ser procesado en el extranjero, donde se le extraía el tanino. Posteriormente se montaron fábricas tanineras en el país y el proceso para se desarrolló aquí mismo, exportándose el tanino en polvo a todo el mundo.

Para ese cometido, tanto franceses, como alemanes e ingleses organizaron la logística interna con el tendido del ferrocarril y la construcción de puertos abiertos a la navegación sobre ríos de gran calado.
El proceso taninero se desarrolló como consecuencia del curtido de pieles crudas de animales, que hasta ese momento se descomponían, se endurecían antes de secarse, lo que hacía imposible aprovecharlas. Se necesitó idear un procedimiento para mantenerlas flexibles, resistentes y darles uso en diversas indumentarias. Se utilizaron diversas operaciones para ese fin, desde untarlas con grasa y aceites animales, hasta el aceite de ciertas plantas y el ahumado.
El curtido es la artesanía más antigua que se conoce, a partir del uso del cuero animal para protegerse de las inclemencias del tiempo. La primera noticia que se tiene de la curtiembre es de Egipto, donde se hacía para fabricar sandalias, baldes y fajas de momias.
Los judíos aprendieron de los egipcios, y la Biblia menciona en los “Hechos” al curtidor Simón. Los romanos aprendieron de éstos últimos y difundieron la enseñanza por el resto de Europa y Asia. Siempre fue una artesanía familiar, pero a partir de la segunda mitad del siglo XIV se perfiló como industria.
A fines del siglo XIX se empezó a utilizar el curtido con el tanino de las hojas de algunos árboles, de la corteza de la encina, una planta procedente de Polonia y Austria, y también de la corteza del castaño de Francia y del hemlock, una variedad de la encina de EEUU.
El descubrimiento del tanino del quebracho cambió la historia del curtido, iniciándose un proceso industrial depredador en el Chaco. Con el tiempo no sólo se extrajo el quebracho, también el urunday, el guayacán y otros árboles del bosque nativo, todos para extraer tanino.
Para despertar el interés de inversores se llevaron muestras a las exposiciones mundiales y se pusieron en evidencia las propiedades tánicas de todo el árbol de quebracho. El mayor fabricante de extractos de madera, Ernest Dubose o Duboise, tomó una muestra de la planta e hizo un análisis químico en Le Havre, Francia. Allí se confirmó la real existencia de tanino en toda madera de quebracho. Dubose lo patento a su nombre y conservó la propiedad por 15 años.

El uso del cuero curtido fue diverso, pero durante las guerras tuvo un desarrollo exponencial, al usarse el cuero para protegerse de la intemperie, en la vestimenta militar, en las armaduras de los soldados, en las sillas de montar, y demás utilidades para la caballería.
Actualmente, el tanino del quebracho chaqueño se utiliza en el encamisado de pozos petroleros: un barnizado de tanino en las paredes del ducto impide que se desmoronen. La madera se sigue utilizando como durmiente de ferrocarril y se anuncia el respaldo gubernamental para la continuidad del desmonte.
El proceso para extraer el tanino de la madera de quebracho se realiza con “astillas” del rollizo, colocadas en recipientes con abundante agua. De allí que necesariamente las industrias deben tenerla en grandes cantidades, generalmente en represas conectadas a sus fábricas.
El agua con astillas se calienta hasta una temperatura de 100°C, para pasar al ciclo de enfriamiento y precipitar las impurezas, que dejan el tanino líquido. Para facilitar su transporte se lo hace polvo, mediante un proceso de secado por atomización.
Ese tanino que ha surtido a las guerras de las potencias para dividir el mundo sique teniendo fines comerciales hasta nuestros días: se utiliza en curtiembres (otra industria contaminante), empresas de alimentos y bebidas, vinos por ejemplo, industrias farmacéuticas y cosméticas, en la producción de alimentos para animales, en la producción de cartón corrugado, pinturas, tintas y, lo más gravé, en empresas mineras. Quedamos los chaqueños solo con la resaca de fiestas populares desde hace más de un siglo, mientras se esquilman nuestros recursos naturales.
El final del proceso deja el aserrín del quebracho, que se utiliza para quema y para producir energía en centrales de la mal llamada “biomasa” o también pallets para estufas. Ese imponente árbol de nuestro monte, ya destrozado, alimenta el desarrollo tecnológico que arrancó con la revolución industrial, que tanto mal ha hecho al planeta y lo sigue haciendo, con un cambio climático devastador. Habrá además que controlar las aguas de sus efluentes. Igualmente, defienden esa industria cuando una pandemia devora el mundo por la pérdida de biodiversidad, de la que es parte el quebracho.
Volviendo a nuestra historia, todo el proceso y logística del tanino estuvieron financiados por el Banco Murrieta, fundado por Cristóbal de Murrieta y Mello, español que vino al Perú alrededor de 1805, donde prosperó como como financista de España en las colonias americanas.
Expulsado del Perú hacia 1821, con todo su capital se estableció en Londres, donde se asoció con otro español, Ventura Aguirre Solarte, pasando a denominarse Cristóbal Murrieta & Co. Ltd, continuando como financista del gobierno español.
Otro de los fenómenos que ocurre entre los años 1850/1950 es la inmigración francesa. Sus capitales fueron títulos públicos, transportes, compañías de tierras, bancos, servicios públicos, etc. La empresa ferroviaria en el Chaco, después de una serie de sesiones, fue Compagnie Française des Chemins de Fer de la province de Santa Fe.
Convergía en el puerto del Rosario, de mayor relevancia en el ámbito regional. Llegó a La Sabana en 1896, a Charadai en 1905 y a Resistencia en 1907, es la Estación Museo, calle Pellegrini al 700 (Ferrocarril Francés o Santa Fe).
Los franceses se dedicaran a su vez al comercio, la industria y las finanzas, como los hermanos Federico y Carlos Portalis, en Tucumán con la caña de azúcar y en el Chaco con el quebracho. Los rollos para prensar la caña de azúcar se hacían de quebracho colorado, y eso los llevó a la industria azucarera y en nuestro medio se dedicaron a la exportación de rollizos.
Más tarde tendrían su propia fábrica de tanino. Se asociaron para comercializar la madera y sus productos. En la escena de la esquilmación del quebracho son parte también los hermanos alemanes Carlos y Guillermo Harteneck.
Por otro lado, la provincia de Santa Fe comenzó el proyecto colonizador. La clave sería el ferrocarril para las nuevas colonias (San Cristóbal, una de ellas) creadas y orientadas al mercado internacional de productos agropecuarios.
Las vías férreas sacarían lo producido hasta los puertos de Rosario y Buenos Aires, y desde allí, los barcos con granos, cueros y carnes argentinas partirían a los mercados europeos. Necesitarán un banco y un ferrocarril para ese cometido: será el empréstito en libras esterlinas de Cristóbal Murrieta & Co. Ltd.
*Abogado, especialista en evaluaciones ambientales, escritor e historiador del Chaco y sus ancestros.










