Claves para evitar la propagación del virus
Nuevas investigaciones científicas confirman la importancia de promover la costumbre de ventilar los ambientes y espacios compartidos para evitar la propagación del Covid 19. Reiteran que es una de las medidas más recomendables, junto al lavado de manos, el uso de barbijos y el distanciamiento social para reducir los índices de contagios.
científicos insisten en remarcar que debido a que el Sars-CoV2, virus que produce Covid 19, se transmite principalmente por los llamados aerosoles que emanan las personas, es importante prestar una mayor atención a los lugares en los que cada uno permanece a diario.
Como el nuevo coronavirus se contagia por el aire, al igual que otros patógenos de esa misma familia de virus, desde que comenzó la pandemia muchos investigadores centraron sus esfuerzos en estudiar en forma detallada cómo fue posible que el Sars-CoV2 se propagara con gran velocidad por todo el planeta.
Descubrieron así que las minúsculas partículas que exhala una persona que está enferma quedan suspendidas por más tiempo en ambientes cerrados. En otras palabras, el virus tiene muchas más probabilidades de continuar circulando en los espacios interiores y menos posibilidades al aire libre.
Cámaras con tecnología infrarroja que se utilizan para captar fugas de gas en grandes industrias fueron empleadas en distintos experimentos para observar de qué manera los aerosoles se expanden por el aire cuando las personas respiran, hablan, cantan, estornudan o tosen.
Hay evidencias que confirman que el virus que provocó la pandemia que hoy tiene en vilo al mundo, persiste en el aire adherido a gotas muy pequeñas -menores de 100 micras de diámetro- que quedan suspendidas por más tiempo.
Por eso es importante mantener una ventilación adecuada en habitaciones, oficinas, comercios, vehículos y medios de transporte. Sobre este último, la Sociedad Argentina de Infectología recomendó a las personas que utilizan el transporte público para desplazarse que, en la medida de lo posible, abran las ventanas de los vehículos para permitir que el aire circule, incluso en otoño e invierno.
Debido a que acciones inevitables como respirar o hablar pueden convertirse en una oportunidad de contagio (hay personas asintomáticas que se sienten bien y no saben que tienen el virus) es importante que se tome conciencia que ventilar los espacios y ambientes es esencial. Por eso se recomienda especialmente a gimnasios, peluquerías, bares y todos aquellos comercios que suelen permanecer con puertas y ventanas cerradas, tanto en los días de bajas temperaturas como en los de calor (cuando se utiliza con más frecuencia los acondicionadores de aire) que adopten las medidas necesarias para asegurar una ventilación constante en los ambientes.
No es un capricho que se desaliente la realización de reuniones sociales que impliquen la concentración de muchas personas que comparten ambientes cerrados durante largas horas. Dicho de otro modo, la ventilación constante en los ambientes es fundamental para frenar la cadena de contagios. Los ministerios de Ciencia y Tecnología y de Salud de la Nación publicaron una serie de recomendaciones en la que se explica que abrir puertas y ventanas de manera continua genera un flujo de aire permanente, sin que se acumulen aerosoles, por lo que es mejor que una apertura intermitente (como sería, por ejemplo, abrir 5 minutos cada hora).
Allí también se advierte que, en rigor, el riesgo de transmisión cero no existe. Es decir que las medidas de prevención reducen el riesgo, pero no lo eliminan completamente. Siempre se deben complementar con uso adecuado de barbijo, distanciamiento y adecuada higiene de manos y respiratoria.
En muchos países del mundo, y también en la Argentina, se aconseja también el uso de medidores de dióxido de carbono (CO2) como instrumento de apoyo para evaluar de manera indirecta el grado de estanqueidad del aire interior. Sobre este asunto, lo más recomendable es aumentar la apertura de puertas y ventanas cuando el nivel de CO2 supere las 700 ppm (partes por millón de masa de aire).
Es importante que se comprenda que en los ambientes cerrados aumentan las posibilidades de que una persona enferma contagie a muchas. El simple hecho de abrir puertas y ventanas disminuye la concentración de las partículas en el aire a valores suficientemente bajos y reduce el riesgo de transmisión del virus.
Claro que, como se dijo, la ventilación debe ser complementaria a otras medidas preventivas como el distanciamiento social, el uso adecuado del barbijo, la higiene frecuente de manos, el diagnóstico oportuno, el rastreo y el aislamiento de contactos estrechos.










