Conociendo el territorio indio: biodiversidad y tanino
El jesuita Martín Dobrizhoffer dijo que al año 1700, el Chaco se extendía hasta 300 leguas a lo largo y hasta 100 a lo ancho; entre Tucumán, la región de Charcas, Santa Cruz de la Sierra, el Río de la Plata y el Río Paraguay.

Lo encierra una cordillera que se extiende desde Córdoba hasta las minas de plata peruana en Lipes y Potosí, y desde ahí hasta Santa Cruz de la Sierra y el lago Mamoré. Comprendía los actuales territorios de Paraguay, Bolivia, Argentina, Uruguay y Brasil. El padre Martín misionó en nuestra parroquia San Fernando Rey.
En nuestra época se señala que en este lugar se encuentra el Chaco americano, con 1.100.000 km², de los cuales un 50% corresponden a la Argentina, un 35% a Paraguay y a Bolivia el 15%. El Chaco argentino abarca 10 estados provinciales con una superficie de 600.000 km², donde se ubica nuestra provincia del Chaco con 99,633 km².
Una superficie de 1.000.000 de km2 lo divide en Chaco boreal, ubicado al norte del Río Pilcomayo; Chaco central entre los ríos Pilcomayo y el Teuco Bermejo; estando limitado el Chaco austral por el Teuco Bermejo y el Río Salado al Sur. Tanto el austral como el central integran el Chaco argentino, que de acuerdo a la subdivisión política se divide en Chaco formoseño, salteño, santiagueño y santafesino, y en el centro nuestra provincia del Chaco.
El Chaco americano ha sido y es el hábitat de numerosos y diversos pueblos con gran diversidad biológica, la segunda área boscosa más extensa del continente luego de la selva amazónica. El 60% de su distribución se encuentra sobre territorio argentino y el resto se reparte entre Paraguay, Bolivia y una pequeña porción en Brasil. Es un sitio muy importante para la conservación por su diversidad de flora y fauna, así también por su acervo cultural, con más de 25 etnias originarias dentro de la región.
La biodiversidad del Chaco americano se encuentra en estado crítico por la deforestación y la acelerada expansión de la ganadería y la agricultura. Sólo el 9% de la superficie está protegida y esto la convierte en uno de los biomas más amenazados en todo el mundo.
En su biodiversidad se encuentran más de 3.400 especies de plantas; 500 especies de aves; 150 de mamíferos, y más de 200 reptiles y anfibios. Las pandemias nos hacen ver que la deforestación se origina a causa de la perdida de biodiversidad, es cuando las enfermedades zoonóticas pasan fácilmente de los animales a las personas, como pasó con el actual Sars-Cov-2.
Animales emblemáticos como el yaguareté y el tatú carreta en peligro crítico de extinción o extinguidos, con una fauna acorralada, oso hormiguero, tapir, corzuela o guazuncho, pecarí, tapir o anta, loro hablador, carpintero negro, charata, águila coronada, halcón blanco, carancho, yacaré negro, tortuga de tierra, caimán overo, monos, cuatíes, zorros y comadrejas.
La deforestación destruye el quebracho colorado y blanco, el algarrobo, el palo borracho, el guayacán, el guayaibí, el mistol, el palo santo, el urunday, el itín; el cactus, los arbustos, los fachinales, las enredaderas, etc.
La naturaleza preparó este lugar mucho antes, gran parte estuvo cubierto por las aguas del desaparecido Mar Entrerriense, Entrerriano, Paranaense, de Bravard o Transgresión Entrerriense, formado en la mitad norte del Cono Sur de América del Sur durante el Mioceno, escala temporal geológica del período Neógeno.

Ocurrió hace 23 millones de años y terminó hace unos 5 millones de años. Cubrió parte de la actual llanura chaco-pampeana, todo el centro, norte y este de la Argentina, el sur del Uruguay, sectores del sur del Brasil, el oeste del Paraguay y el este de Bolivia.
La abundante bibliografía contemporánea da cuenta de su fragilidad, estamos en alerta amarilla del colapso por lo que se ha hecho y se hace con la vegetación y el fracaso de arremeter contra cuencas hídricas para producir más. He sido alumno del ingeniero Eliseo Popolizio, quien nos advertía que estamos en el valle de un Río Paraná que en algún momento pudo haber soportado una cota de 19 metros por estos lados. Todo fracasará si no se tienen en cuenta las indicaciones científicas multidisciplinarias.
Aquí mismo también está el país de los abipones, entre la provincia de Santa Fe y el Río Bermejo, de Córdoba, Santiago del Estero y Salta hasta los ríos Paraná-Paraguay. Justamente en este lugar se van a desarrollar los enclaves forestales para la explotación del bosque nativo, donde además se construyeron las fábricas de tanino propiedad de empresas británicas. Relataré lo que pasó y pasa con la biodiversidad de este nuestro territorio indio.
La explotación minera del quebracho utilizó la mano de obra barata de indios-criollos sobreexplotados que vivían en campamentos o en pueblos privados montados en predios de concesión de tierra gratuita, donde incluso regía la ley extranjera.
Las fuerzas policiales eran privadas, como los famosos “cardenales” de los ingleses, por su vestimenta de color rojo, de sangrienta autoridad. Aunque designados por el gobierno, el sueldo se los pagaba la empresa.
Todo el proceso en la Argentina se desarrolló con la corrupta acción del gobierno al regalar tierras públicas para la explotación de los montes y procesar el tanino en el Territorio del Chaco. El negociado se formalizó con la connivencia y complicidad de funcionarios con manejos espurios a favor de los ingleses; estos, a su vez, fueron empleados o testaferros de sus beneficiados.

Por estos años se descubrió el tanino en la planta de quebracho colorado chaqueño, un árbol de gran porte que sobrepasaba los 30 metros de altura y exagerado diámetro. Mi papá, que había sido hachero del quebracho, contaba que cuando entraron al monte en el año 1928, en la zona donde es hoy Zaparinqui, había ejemplares de tal diámetro que para rodearlos se necesitaban cuatro personas tomadas de la mano. Se les calculaban una antigüedad de 500/600 años.
Un obrero curtidor residente en el barrio de La Boca observó el color herrumbroso en las aguas que mojaban los puntales y vigas de quebracho del muelle. Comprobó además que el agua tenía sabor a tanino e infirió que el árbol de quebracho era su procedencia. Experimentó en forma casera, poniendo a hervir astillas de quebracho en agua, y el resultado fue concluyente: el quebracho tenía tanino. El proceso industrial es casi igual: se convierte en serrín el rollizo de quebracho y se hace un abundante “te” que luego se pone a decantar, el tanino es la borra.
El tanino del árbol de quebracho y la existencia de la planta en el Chaco se expusieron en diversos escenarios mundiales, despertando el interés de inversores para su explotación e industrialización. Las exposiciones fueron en París (1867), en Buenos Aires (1872), en Barcelona (1888) y en la Feria Mundial de París (1889). (Un vivillo registró el tanino a su nombre en Francia, lo veremos en la próxima nota).
*Abogado especialista en evaluaciones ambientales, escritor, historiador del Chaco y sus ancestros.










