Santuario de Epidauro
Fue durante siglos el centro curativo al que acudían enfermos de todos los rincones del mundo helénico y romano. Hoy es un sitio arqueológico que conjuga mitología y arte, y constituye un Patrimonio de la Humanidad.

El dios Asclepios
La mitología griega cuenta que Asclepios era hijo de Coronis -mujer mortal- y el dios Apolo. Estando embarazada, ella le fue infiel, por lo que Artemisa la mató. Sin embargo, el mismo Apolo rescató al niño del vientre materno. Otra versión sostiene que Coronis dio a luz en Epidauro, abandonó al niño en un monte y éste fue amamantado por una cabra.

Las dos historias coinciden en afirmar que el centauro Quirón fue su maestro y lo introdujo en el arte de la sanación de heridas y enfermedades. Asclepios ejerció como médico, se casó con Epione y tuvo seis hijos: Macaón, Polidario, Higía, Yaso, Panacea, Egle y Aceso. Se lo asocia con la serpiente, que según la mitología fue la que le brindó conocimientos secretos a cambio de algunos servicios. También se cuenta que él mató al ofidio golpeándolo con su bastón, y que estando muerta otra serpiente se acercó y colocó una hoja de hierba en el animal inerte que lo devolvió la vida. Asclepios, al ver esto, utilizaría en el futuro ese vegetal para resucitar a los muertos.
Que volviera a la vida a los difuntos enfadó a Hades –dios del inframundo-, quién recurrió a Zeus, que fulminó a Asclepios con un rayo. Éste ascendió a los cielos formando la constelación de Ofiuco. Luego el mismo Zeus lo resucitó y le dio un lugar en el Olimpo.
El escultor Trasimides de Paros lo representó con un báculo en el que hay una serpiente enrollada, actualmente símbolo de la medicina. En la literatura, Asclepios es citado por Homero en “La Ilíada’” y dice que sus hijos Macaón y Poladiro fueron los médicos que asistieron al ejército aqueo en el asedio de Troya.
El culto a este dios se expandió por todo el mundo helénico, pero el santuario más importante fue el de Epidauro, desde donde trascendió a Roma. Los romanos sostenían que durante un brote de peste se envió una embajada a dicha ciudad, que a su regreso fueron seguidos por Asclepios convertido en serpiente, y que se instaló en la isla Tiberina dando fin a la epidemia. Erigieron un templo en su honor y le dieron un nombre latino: Esculapio.
La historia de Epidauro
Esta antigua ciudad-estado se ubicaba en Argólida, península del Peloponeso, a unos 137 km al sudoeste de Atenas. Entre los siglos VII y VI a.C. formó parte de la Liga Anfictiónica y llegó a ser una de las principales ciudades comerciales del Peloponeso. Fundó las colonias de Égina, Kos, Kálimos y Nisiros. En gran parte de su historia su régimen político fue oligárquico, lo que le valió la amistad de Esparta por un lado, y la rivalidad con Argos, por otro.
Participó en la II Guerra Médica con el envío de ocho naves a las batallas de Artemiso y diez a Salamina, y 800 hombres a Platea. Intervino además en la Guerra del Peloponeso contra Atenas, siendo lugar estratégico de la contienda. Luego formó parte de la Liga Aquea y en 225 a.C. fue invadida por Esparta. Años más tarde se firmaría un tratado de paz con Roma -198 a.C.-, y bajo dominio de ésta la ciudad fue perdiendo poco a poco su importancia, conservando solamente el puerto como entrada al templo de Asclepios.

El santuario
La ciudad fue conocida en todo el mundo antiguo por ser la sede del santuario más importante dedicado al dios médico. La adoración de Asclepios comenzó en el siglo VI a.C. y en poco tiempo alcanzó gran popularidad, lo que obligó a la erección de un nuevo santuario, a un km al noroeste del primero, en el lugar en el cual la mitología daba cuenta del nacimiento de Asclepios.
La difícil situación de Grecia durante los siglos IV y III a.C. incrementó el arribo de peregrinos, por lo que se erigieron varios edificios en el lugar: el altar de Apolo, la Gran Stoa, residencia de sacerdotes y el Temenos de las Musas; mientras que en la llanura se levantaron el Abaton, el Tholos, el teatro, albergues, etc.
Sin embargo, fue atacado y arrasado en reiteradas oportunidades, las más agresivas las de los godos en 267 y 396 d.C. El santuario perduró a pesar de la prohibición del culto pagano en el 426 d.C., pero fue destruido por los terremotos de 522 y 551 d.C. y abandonado definitivamente.
Curaciones místicas

El santuario de Asclepios en Epidauro constituía un lugar para la recuperación de la salud, igado siempre a lo místico. El mismo dios actuaba en contra de los males de la gente que acudía a él en busca de alivio a sus enfermedades Pero también había sacerdotes que mediaban en el proceso, que vivían en el mismo lugar pero que además viajaban a otras ciudades griegas para ser intercesores de una concesión divina. Este “servicio” no se prestaba por caridad: se cobraba y se recibían ofrendas, y cuanto más se pagaba, más posibilidades tenía el enfermo de ser aceptado en las instalaciones del santuario.
Por otra parte, no se recibían moribundos ni embarazadas, para evitar desgracias que de alguna manera contribuyera a desprestigiar la imagen del dios. Aquellos que eran finalmente aceptados se sometían a ritos que incluían baños, ayunos y abstinencia sexual, y una vez “curados” realizaban donaciones y sacrificios en honor a Asclepios. Luego rogaban por caer en la incubatio, trance onírico en el cual el mismo dios les transmitía el tratamiento en una lengua que luego era interpretada por los sacerdotes. Es factible que durante la incubatio se utilizaran drogas que se extraían de opiáceos cultivados en los jardines del santuario. También es probable que se realizaran intervenciones quirúrgicas, pues hay hallazgos de instrumentos que lo atestiguarían. Podemos encontrar en Epidauro el origen de la medicina, aun cuando ésta se basaba en rituales curativos.
El sitio arqueológico
Comprende el antiguo dedicado a Apolo Maleatas, en el monte Kynortion, y el posterior de Asclepios en la llanura, al que se accedía por una puerta del siglo III a.C. El templo de Asclepios era un períptero dórico con seis columnas adelante y atrás, y once en los laterales, diseñado por el arquitecto Theodotos de Phokaia y construido entre el 380 y 375 a.C. Debajo se descubrió una fosa que presumiblemente se destinaba a guardar los tesoros.
El edificio más grande del santuario era el katagogio –casa de huéspedes para los visitantes y pacientes-, de 76,30 m de lado y dividido en cuatro cuadrantes, cada uno con un patio central alrededor del cual se ubicaban las habitaciones.
La galería de Avatos era una construcción de gran tamaño, alargada, con pórtico de dos plantas, y contenía el pozo sagrado para purificación y curaciones. El Restaurante Ritual era un edificio que poseía un enorme propylon –entrada- y un conservatorio, con un patio interior que mezclaba columnas dóricas y jónicas, construido entre los siglos VI y II a.C; se cree que era un templo de curación. El conservatorio poseía nueve filas de butacas, escenario, pasillos, etc.
Para los juegos deportivos en honor a Asclepio –cada 4 años- se construyó el estadio en una cavidad natural del terreno: tenía una longitud de 181 m por 45 de ancho, más 15 m detrás de la línea de llegada, utilizados para competencias de boxeo, lucha y salto. Tenía un pasaje subterráneo abovedado que conectaba la pista con la arena en la cual se ejercitaban los competidores.
Otro sitio sagrados es el conocido como Edificio E, constituido por un altar y un pequeño templo, donde se continuaban los ritos de adoración y sacrificio. Una construcción emblemática era el Tholos, erigido entre 365 y 335 a.C. por Policleto de Argos. Es la estructura circular más perfecta de la antigua Grecia: constaba de tres espacios circulares concéntricos formados por dos filas de columnas, la exterior de 26 dóricas y la interior de 14 corintias, que sostenían un techo cónico de madera cubierto con tejas de mármol. El piso contenía losas rómbicas blancas y negras, y debajo había un sótano de tres niveles comunicado por pasillos circulares. Se supone que el Tholos albergaba la eterna morada del dios.

Todo el sitio está siendo restaurado desde hace años. Hay planos en distintos puntos que identifican y ubican los edificios, y se explica de qué se trataba con gráficas ilustrativas. Presenta dificultades para personas mayores e impedidas físicamente.
El teatro
Si bien la historia de Epidauro relacionada con Asclepio fue su origen, importancia y atracción en el mundo antiguo, actualmente es el teatro el que suscita el interés de visitantes locales y turistas de todas partes del mundo. Construido en la ladera del monte Kinortio entre el 340 y 330 a.C., es el más perfecto teatro erigido en todo el mundo helénico y tiene capacidad para 14.000 espectadores. El escenario tiene 20 m de diámetro y está rodeado por gradas semicirculares. Se destaca su acústica, que permitía que hasta los espectadores de la última grada escucharan a los actores hablar en voz baja.
El teatro fue restaurado y está en plena actividad: hay festivales escénicos anualmente desde 1954, de gran trascendencia en Europa, con la actuación de importantes compañías teatrales, orquestas, grupos musicales, etc.
El Museo Arqueológico
Construido entre los restos del santuario y el teatro, conserva los objetos hallados en las excavaciones, realizadas fundamentalmente entre 1881 y 1928 y dirigidas por el arqueólogo Panagi Kavvadias. Fue inaugurado en 1909.
El edificio es rectangular, alargado, y tiene dos plantas. Además del hall de ingreso posee solo dos salas de exposición largas y estrechas, que contienen en determinados sectores elementos voluminosos –columnas de los templos, esculturas, etc.- que entorpecen la visión del conjunto y la perspectiva de la distancia. Hay espacios sobrecargados, que insinúan la necesidad de ampliación.
El acervo expuesto ilustra desde la época arcaica hasta la romana, y pueden verse inscripciones, instrumental médico, sobrerelieves, esculturas –destacan las de Afrodita y Asclepio-, secciones de los edificios del santuario, etc. La iluminación artificial es correcta, complementada con la natural que penetra por grandes ventanas. La cartelería es clara, y se presenta en griego e inglés.
El sitio arqueológico atesora un patrimonio cultural tangible –templos, edificios, gimnasio, teatro y museo-, que se sustenta en un patrimonio intangible constituido por mitología, leyendas y creencias que por siglos hicieron de Epidauro y su santuario un lugar de peregrinaje de enfermos, que arribaban desde todos los rincones del Mediterráneo buscando una cura para sus males.










