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Tras la agresión del piquetero, Chapo respondió: “Prefiero mi dignidad a ser rehén de los violentos”

En sus redes oficiales, el ministro Juan Manuel Chapo hizo su formal descargo ante la penosa y agresiva situación vivida ayer en su propia oficina en manos de un dirigente piquetero.

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, varios dirigentes ingresaron a Casa de Gobierno, pero solamente el dirigente vinculado con la denominada Cooperativa de Vendedores Ambulantes, Gustavo Monzón, entró a la sala de reunión de la oficina de Chapo en el cuarto piso. Fue allí donde dicho referente atacó al ministro Juan Manuel Chapo, arrojándole una silla de su propia sala de reuniones.

Según las fuentes prácticamente el ministro y el dirigente ni llegaron a intercambiar palabras cuando este último tomó una silla y se la arrojó violentamente. Chapo atinó a levantar sus brazos para protegerse, la silla rebotó con fuerza contra su cuerpo y cayó hacia un costado.

Se armó un gran revuelo, gente que entró y salió, hasta que Monzón fue detenido por la policía.

Luego de efectuar la denuncia, Chapo prefirió sus redes sociales no sólo para agradecer a quienes se preocuparon por su estado de salud, sino también para dejar posición sobre su actitud ante tal hecho de violencia.

 “Agradezco profundamente las innumerables muestras de solidaridad y afecto que me han hecho llegar, me encuentro en perfecto estado de salud y con mucha tranquilidad a pesar de lo  ocurrido, ninguna agresión, por violenta que sea, va a lograr amedrentarme ni apartarme de mis convicciones más profundas, aquellas que abracé con pasión desde la militancia política y el Peronismo”, fueron las palabras del ministro, quien agregó: “Soy plenamente consciente que fijar una postura con aquellos que siempre se sintieron impunes tiene sus consecuencias, tengo la templanza suficiente para hacerlo, lo acepto como parte de la función que hoy me toca desempeñar, prefiero mi dignidad a ser rehén de los violentos, que no lograrán ni asustarme ni amedrentarme, muy por el contrario, sólo fortalecen mis convicciones, que no son otras que las de vivir en un Estado de derecho donde las leyes se cumplan y los derechos de todos sean respetados”.