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Alicia Marina Rossi: “La poesía habita en nosotros y está en todos los espacios”

Esta tarde en el fogón de los arrieros estará leyendo sus poemas. En esta apretada charla hablamos de sus lecturas y sus creaciones literarias.

Paulo Ferreyra
Por: Paulo Ferreyra

Hoy Alicia Marina Rossi será parte de las actividades de apertura del año en El Fogón de los Arrieros. En comunicación telefónica cuenta que el Fogón "representa el arte y la cultura para el Chaco. Me siento muy honrada y muy comprometida con esta invitación que me han hecho para estar en la apertura. Hay muchos poetas extraordinarios en la región. Entonces ser parte me pone un poco nerviosa pero al mismo tiempo me siento muy feliz. En medio de este tiempo de pandemia abrir un espacio - un tiempo - al arte es sumamente importante. E en espacio donde convive el arte nos sentimos vivos", subrayó.

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Alicia Rossi, poeta y narradora, esta tarde lee parte de los poemarios publicados a lo largo de los últimos años.

La jornada artística comenzará a las 19. Habrá música, poesía, pintura y danzas en vivo. Alicia leerá poemas y hará un recorrido por sus libros. A lo largo de su camino literario ha obtenido el primer premio en compilación de poesías del Certamen Literario Provincial Alfredo Veiravé (2004) con su Poemario “Polvo humedecido”.

Publicó los libros de poesía “Sobre la piel del tiempo y cabalgata de luna” (2006), “La flor no basta” (2008) y “Septimana” (2012). En el año 2016 publicó “La noche de mis perros” e hizo su primera presentación escénica en el Fogón de los Arrieros.

Publicó además “El jardín de las secretas lluvias” (Editorial Ananga Ranga) con presentación escénica en el Fogón de los Arrieros. En narrativa publicó las novelas “El desafío de los mortales” y “Puertas en la cabeza”, esta última finalista del V Concurso Internacional De Novela Contacto Latino (Editorial Pukiyari-EEUU).

 

— ¿Cómo estás pensando o armando esta presentación de la tarde? 

— Haré un abanico por los poemarios publicados. Estoy pensando en compartir dos poemas de cada libro. No voy a ocupar mucho tiempo. Me interesa que la gente sienta las distintas voces poéticas, las formas en que las distintas temáticas se muestran en los poemas. 

No todo poema es poesía. La poesía habita en todos nosotros y está fuera de nosotros, en todo los espacios. El poeta solo intenta espejarla. Deseo transmitir la voz del poema. Así la gente puede sentir el ritmo, la música, después cada uno le pone lo suyo. Es importante oír la emoción de la voz, la palabra es sonido, cada vez que decimos una palabra en nuestro oído suena. Cuando se lee - aun cuando leas en silencio - está sonando esa palabra que tiene melodía, como la partitura de la música.

 

— ¿Los poema cargan con mucha música en su composición? 

— Sin necesidad de rima los poemas tienen su propio ritmo, es muy importante que se lo sienta. De mis últimos poemarios, El jardín de las secretas lluvias y La noche de mis perros hice puestas escénicas en El Fogón de los Arrieros. Quería que el poema hablara por sí mismo. 

En las presentaciones de libros de poesía me gusta hable el libro, que se arriesgue a decirse.  La poesía no puede ser explicada, se siente, como caricia o como látigo, debe conmovernos. Si no llegara la poesía con su luz, cómo abrir la oscuridad? La poesía nos ayuda a descubrir los misterios de la vida, a comprender la condición humana, hoy más necesaria que nunca. 

 

— Has realizado presentaciones en escuelas o bibliotecas, ¿dónde te sentís más cómo leyendo tus poemas? 

— Me siento más cómoda a partir de sexto grado y con alumnos de escuela secundaria. Mis poemas son un poco fuertes y lo importante es que puedan ser percibidos de cuerpo presente. He ido a escuelas y bibliotecas donde me han invitado, siempre, para mi tener el contacto presencial con los chicos es fundamental. El poema está en el cuerpo. Hubo silencios increíbles, los chicos respetan hasta los silencios que tienen los poemas. Me siento embebida por la poesía y ellos se prenden. Eso es maravilloso. Todavía no fui a las escuelas con las novelas publicadas.

 

— Venías publicando varios libros de poesía y luego comenzaste a incursionar en las novelas. ¿Decidiste escribir o vienen a vos estos textos? 

— Me sucede algo particular con la escritura, cuando algo me conmueve, me sacude, sale de mí en distintos formatos. De acuerdo al suceso puede surgir un poema o una novela. Mi primera novela que fue El Desafío de los mortales está basada en la filosofía de Eduardo Fracchia, la filosofía de la resistencia, nuestro gran filósofo y poeta. Sus pensamientos me incitaron a decir de manera indetenible. Intenté a través de una novela de ficción llevar esa filosofía de la resistencia a la muerte, no a la muerte física o biológica, sino a la muerte de los sueños, de la esperanza, de los proyectos. Tratar de no morir en vida. 

Ver morir los sueños y mantenerse de pie parece valiente.Verdaderamente valiente es ver los sueños de pie mientras morimos.

En la novela más reciente, Puertas en la cabeza, está la lucha de la mujer por su espacio, por su lugar en la familia, en la sociedad. Esa voz salió a contar a representar la mujer en esta permanente tarea por ser quien quiere ser. 

 

— Hay autores o autoras que siempre te convocan, ¿cómo sos como lectora? 

— Con la lectura me pasa lo mismos que con la escritura, soy muy diversa. En un momento me convoca un ensayo, en otro momento una novela, después paso a la poesía. Leo a poetas argentinos y luego paso las fronteras leo a Ida Vitale. Tengo muchos libros a mi costado que me acompañan, en ocasiones tengo siete libros abiertos de varios géneros literarios. 

Hay una necesidad de lectura de acuerdo a lo que esté por escribir. Tengo una novela terminada que está esperando para ser publicada. Esta novela trata de la esclavitud en el Virreinato del Río de la Plata y de los afrodescendiente actuales en la Argentina. La historia ficcionada con base en la historia real me llevó mucho tiempo de investigación porque no soy historiadora. Fueron cinco años de trabajo muy duro. Es una novela de ficción pero detrás hay mucha información. 

Debe reconocer que hay autores que me  persiguen como Pessoa, Bukosky, Gelman. Recientemente leí a Aleksievich, autora de La guerra no tiene rostro de mujer a Ida Vitale, Filloy, Cabezón Cámera, Diana Bellessi, Luisa Valenzuela, Selva Casal, Octavio Paz. La libertad del desorden en la lectura me hace libre para escribir.