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Un nene de 13 años se trepaba a un molino para estudiar y ahora consiguió una antena para tener Internet en su casa

Gualterio vive en Entre Ríos y la cuarentena lo agarró sin conexión en la casa, pero aún así logró pasar a segundo año. 

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Gualterio tiene 13 años y vive en Entre Ríos. (Foto: TN y La Gente).

No poder ir a la escuela por la pandemia del coronavirus para Gualterio no fue un impedimento para estudiar. Como tampoco no tener Internet en su casa. Lejos de quedarse quieto, resolvió el problema y durante todo el año se subió a un molino donde tenía señal para recibir y mandar la tarea.

Después de la publicación que uno de sus maestros hizo en Facebook y de la repercusión que tuvo la nota publicada por TN y La Gente, las buenas noticias llegaron para este chico de 13 años que pasó a segundo año en la Escuela Agrotécnica N° 2 Justo José de Urquiza, de Entre Ríos.

Una empresa proveedora de Internet se puso en contacto con la familia y hace unos meses instaló la antena para que Gualterio pueda seguir estudiando. El chico vive a 60 kilómetros de la escuela y al igual que muchos de sus compañeros iban a dormir allí. Llegaban los domingos y se quedaban hasta el viernes. Ahora, con la vuelta de las clases presenciales asisten una semana al establecimiento y la siguiente estudian desde sus casas. Por eso el servicio de Internet es fundamental para el adolescente.

Arturo Barhich, fue su profesor de historia y geografía hasta el año pasado y lo recuerda como un “chico especial y con ganas de superarse”. Pasó de año sin problemas y con muy buenas notas. A pesar de las carencias nunca se atrasó en la entrega de las tareas. Su pasión y sus ganas de estudiar pudieron más que cualquier obstáculo.

Barhich también contó que el Chaqueño Palavecino se conmovió con la historia y pidió hablar con el Gualterio. Charlaron por teléfono y el cantante le regaló una guitarra ya que le encanta la música y es muy buen recitador.

A pesar de que los maestros de Entre Ríos están de paro reclamando aumento de sueldo, siguen luchando por sus alumnos. “Ser docente es una vocación, y seguiremos trabajando para mejorar la educación en este país. El año pasado sólo hice un posteo, y me alegro que la gente se haya interesado y haya sido tan solidaria con esta familia”.

Lo cierto es que Gualterio ya no tiene que subirse a un molino para recibir la tarea como hizo durante todo el 2020. Ahora, sentado frente a la computadora está “conectado” con profesores y alumnos después de un año de sacrificio donde demostró que las ganas de estudiar pueden más que cualquier dificultad.

Fuente: TN. 

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