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CARTA DE LECTORES

El desconocido primer golpe de Estado de nuestra historia

Señor director de NORTE:
Hoy en día, el artículo 22 de nuestra Constitución nos ilustra acerca del delito de sedición, que es el que cometieron las fuerzas armadas el 24 de marzo de 1976, bendecidas la noche anterior en vigilia de armas por representantes del episcopado. Estos sediciosos son los verdaderos subversivos, no los jóvenes que se levantaron en defensa de la Constitución. 
Los golpes de Estado han respondido siempre a los intereses de una potencia extranjera, que no puede imponerse por el Poder Legislativo.
De la larga serie de golpes de Estado que jalonan nuestra historia, reparemos hoy en el primero que no fue, como muchos creen, el de 1930. Ni tampoco el de San Martín contra el Triunvirato en 1812. De hecho, tuvo lugar el 25 de mayo de 1810. Veamos: tres días antes el Cabildo abierto había aceptado la renuncia de Cisneros y encargado a los capitulares el nombramiento de una Junta de la Ciudad de Buenos Aires que, para llegar a ser nacional, debería incorporar posteriormente a los diputados de las Provincias del Río de la Plata. 
En consecuencia, el Cabildo designa a la Junta el jueves 24 con Cisneros como presidente, con los vocales criollos Saavedra, Castelli y los españoles Solá e Inchaurregui. Cisneros, en su corto virreinato, había conquistado la confianza de las provincias por haberse comportado como un verdadero estadista preocupado por el bien común ante los manejos piratas de los mercaderes británicos que finalmente habían conseguido penetrar en el control comercial del Río de la Plata, lo que no habían podido conseguir cuatro años antes con las armas.

Ante los manejos de tales mercaderes que no respetaban los reglamentos establecidos por el Virreinato, Cisneros decidió expulsarlos del Río de la Plata. La reacción no se hizo esperar: tramaron un golpe con sus socios, los comerciantes porteños de la jabonería de Vieytes y el apoyo militar del Regimiento de la Legión Infernal de French y Berutti, además de dos barcos de guerra británicos anclados en el puerto. 
La Junta jura el día 24 a las 6 de la tarde ante las autoridades civiles, militares, eclesiásticas y el pueblo. Por la noche, un espectáculo de fuegos artificiales precedió al descanso. Pero en el cuartel de Patricios se levantó un ruido ensordecedor de armas con soldados en pie de guerra, animados por French y Berutti, pidiendo la renuncia de Cisneros y luego la de toda la Junta, lo que resultaba imposible, de hecho, porque sólo podía destituirlos un nuevo cabildo abierto. Los subversivos amenazaron con sacar los cañones a la calle. 
Ante esta presión, los capitulares aceptaron la renuncia que presentó Cisneros también motivado por la desaparición de la Junta de Sevilla que lo había nombrado. Aparece así una Junta presidida por Saavedra, cuyo nombramiento sigue siendo un misterio, lo que fue dicho por el mismo Belgrano: “Y apareció una Junta de la que yo era vocal, sin saber cómo ni por dónde…” 
Se habló de que todo se había cocinado en la sede de los mercaderes británicos a poca distancia del Cabildo; de ahí el nombramiento de Moreno como secretario sin pertenecer a la Junta, ni ser vocal, como abogado de los mercaderes británicos.
Esta nueva Junta prestó juramento el viernes 25 ya entrada la noche en medio de una tormenta sin mucha gente bajo paraguas ingleses. Es significativo leer el acta del Cabildo de esa noche, en la que se excusan los capitulares porque no habían podido acompañar a la Junta desde el Cabildo a la Real Fortaleza -casa de gobierno – “como lo había ejecutado la tarde de la instalación de la primera Junta, a causa de la lluvia que sobrevino” (textual del acta de Instalación de la Junta).
Así, la del viernes 25 es en realidad la segunda Junta, la golpista, producto de los intereses comerciales británicos. Durante el siglo XX América Latina repitió decenas de veces esta escena pero en manos de los Estados Unidos, único país que no padece golpes de Estado precisamente porque no cuenta con una embajada norteamericana en su territorio.
En nombre de la verdadera historia, estos hechos deben ser conocidos y divulgados.

SANTIAGO FRANK

Resistencia