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Joe Biden pide prohibir la venta de armas de asalto en EEUU tras la matanza de Boulder

Según los agentes, el asesino entró en el supermercado vestido con un traje de camuflaje y abrió fuego indiscriminadamente y a muy corta distancia de sus víctimas.

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Ahmad Al Aliwi Alissa, el autor de la matanza en la ciudad de Boulder.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo un llamamiento para la prohibición de la venta de las armas de asalto en Estados Unidos después de que el lunes Ahmad Al Aliwi Alissa, de 21 años, asesinara a diez personas en un supermercado de la ciudad de Boulder, en el estado de Colorado.

"Una vez más, una ciudad ha quedado marcada por la violencia de las armas", ha declarado Biden, que ha pedido al Senado que apruebe dos proyectos de ley que han sido aprobados por la Cámara de Representantes para endurecer los controles en la venta de armas de fuego en EEUU, un país en el que resulta mucho más complicado comprar un teléfono móvil que un rifle semiautomático (para el móvil hace falta dar la dirección y la tarjeta de crédito, mientras que para el arma, si se compra de segunda mano a un particular, no es necesario más que informar del domicilio).

Biden también ha vuelto a pedir que se prohíba la venta de armas de fuego semiautomáticas, que son la versión civil de las que usan las Fuerzas Armadas. La comercialización de esos rifles y pistolas estuvo prohibida entre 1994 y 2004. En ese periodo, la delincuencia no disminuyó como consecuencia de la medida, pero sí hay evidencia de que las matanzas decrecieron en número.

Alissa perpetró su matanza con un Ruger AR-556, que es la versión civil del M-4 que es el arma estándar empleada en las Fuerzas Armadas estadounidenses. La diferencia fundamental entre los dos tipos de rifles es que el AR-556 dispara un poco más lento que el M-4. El asesino había comprado el arma el martes de la semana pasada.

Entretanto, se van sabiendo, poco a poco, más detalles de la carnicería perpetrada por Alissa. Según las fuerzas del orden, el asesino entró en el supermercado vestido con un traje de camuflaje y abrió fuego indiscriminadamente y a muy corta distancia de sus víctimas. A un anciano le disparó repetidamente a pesar de que estaba muerto, en una aparente señal de ensañamiento.

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Momento en que Ahmad Al Aliwi Alissa (21) fue detenido por efectivos policiales.

Al primer policía que llegó al lugar del crimen, Eric Talley, de 51 años, lo asesinó de un tiro en la cabeza. Finalmente, Alissa acabó rindiéndose a los agentes. Una vez que éstos lo detuvieron, le quitaron la ropa para comprobar que no tenía armas ni explosivos. Ésa es la razón por la que en los vídeos de la detención aparece vistiendo solo ropa interior. En esos vídeos se le ve sangrando por una pierna, en lo que se trata de una herida de bala.

Tras entregarse, Alissa se negó a contestar a las preguntas de la policía. Cuando los agentes le preguntaron si había más asesinos, se limitó a decir que quería hablar con su madre. Por el momento, ni la policía ni ninguna otra agencia del Estado ha informado acerca de las motivaciones del crimen.

El asesino de diez personas en un centro comercial de la ciudad de Boulder, en Colorado, se llamaba Ahmad Al Aliwi Alissa y tiene 21 años. Se encuentra hospitalizado, recuperándose de una herida que no amenaza su vida. Se espera que reciba el alta en las próximas horas, tras lo que ingresará en prisión inmediatamente. Alissa es residente de la vecina localidad de Arvada, una población que forma parte del área metropolitana de Denver, a unos 40 kilómetros de Boulder.

Poco más se sabe de la matanza. Las diez víctimas de Alissa van de los 20 a los 65 años, y todo parece indicar que, como suele ser habitual en este tipo de actos, fueron escogidas simplemente de manera aleatoria por el asesino. La única excepción es la del agente de policía Eric Talley, de 51 años, que fue la primera persona en acudir al supermercado de la cadena King Sooper cuando empezó el tiroteo. Todo el crimen duró aproximadamente una hora.

Como es habitual en estos casos en Estados Unidos, la politización de la matanza no ha esperado ni al entierro de la víctima. La izquierda acusa al Partido Republicano y al influyente lobby de las armas agrupado, sobre todo, en torno a la Asociación Nacional del Rifle de mantener el descontrol en la tenencia de las armas de fuego que provoca cada año 38.000 muertos, entre asesinatos, suicidios, y accidentes, en Estados Unidos.

Esas cifras, no obstante, son aproximadas porque la presión de los defensores de la tenencia de armas ha prohibido al Estado compilar estadísticas nacionales del problema desde hace 26 años. Aproximadamente el 46% de las armas de fuego en manos de civiles de todo el mundo están en EEUU. Eso significa unos 394 millones de rifles, pistolas, escopetas, y armas semiautomáticas, es decir, 1,19 armas por habitante.

El debate se acrecienta porque ésta es la segunda matanza que se produce en seis días. La otra tuvo lugar en el estado de Georgia, y causó la muerte de 8 personas, 6 de ellas mujeres de raza asiática, que estaban vinculadas a la prostitución, y que, para algunos, podría tener un componente racista, aunque no hay resultados concluyentes de la investigación.

Tanto en Georgia como en Colorado están dos de las congresistas que más defienden la tendencia de armas: Marjorie Taylor-Greene y Susan Boebert, ambas firmes creyentes en la teoría conspiratoria QAnon, que defiende la instauración de un régimen militar dirigido por Donald Trump en EEUU para arrestar a la presunta mafia de pederastas que controla el país y el mundo, y entre la que están Hillary Clinton, Barack Obama, Angela Merkel, y el Papa Francisco. En EEUU está tan generalizado el uso de armas que hasta las llevan los parlamentarios a los debates. Boebert, en concreto, colgó en la red social Twitter un vídeo en el que alardea de que va con su pistola Glock a las sesiones del Congreso.

Fuente: El Mundo. 

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