Los Cherokees enojados con Jepp
El Jeep Cherokee lleva en el mercado más de cuatro décadas, gozando de una historia muy rica y a la vez curiosa. Considerado como uno de los primeros SUV, estaba destinado a ser un estandarte del orgullo americano y por eso tomó su nombre de la Nación Cherokee.
Lo que es menos conocido es que esa etnia norteamericana lleva tiempo intentando que dejen de usar su nombre en el coche, algo que parece que no está en los planes del fabricante (al menos a corto plazo).

La cosa tomó vuelo hace diez días cuando Chuck Hoskin Jr., jefe principal de la Cherokee Nation, pidió formalmente a Jeep que dejen de usar su nombre. Decía que estaba seguro de las buenas intenciones de la marca, pero que no les honra estar en el nombre de un automóvil y que cree que es el momento de que las “empresas y equipos deportivos dejen de usar nombres, imágenes y mascotas de los nativos americanos”.

Esta petición viene argumentando conceptos de justicia racial y después de conseguir que los Washington DC de la liga de futbol americano abandonaran el apodo «Redskins».
Hoskin Jr. y el resto de representantes de este pueblo pensaron que la incorporación de Jeep a Stellantis y esa nueva visión más global les daría más posibilidades en su lucha. Pero todo apunta a que la denominación es muy valiosa para dejarla ir así como así. Parece que seguirá el diálogo y el intercambio de opiniones, aunque algunos lo tienen muy claro.
Amanda Cobb-Greetham, profesora en la Universidad de Oklahoma y directora del Native Nations Center decía que “si vas a honrar a alguien, dale un premio. Si le va a dar su nombre a un producto, lo está vendiendo”.










