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Fappo y la Justicia en tiempos de pandemia

“Por tanto, puesto que holláis al pobre, y le tomáis tributo de trigo; aunque edifiquéis casas de piedra labrada, no habitaréis en ellas; aunque plantéis viñas deleitosas, no beberéis vino de ellas. Porque yo sé, cuán numerosos son vuestros crímenes, y cuán agravados vuestros pecados, vosotros que sois adversarios al justo, tomáis cohecho, y a los menesterosos los apartáis de (su) derecho ante los tribunales. Por tanto, aquel que es prudente guardará silencio en ese tiempo, porque esa hora es mala”, este escrito (publicado en https://www.hatanakh.com) pertenece al profeta Amós.

Silvestre Fogel
Por: Silvestre Fogel

Miles de años después, lo escrito por un profeta de origen campesino, se asemeja mucho a la realidad de nuestra provincia en tiempos de pandemia.

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Y pese que hoy nadie puede negar que “los inmorales nos han iguala’o”, quedan ciudadanos que aún tienen esperanza en que algún funcionario combata, con la fuerza de las instituciones, las injusticias y la corrupción que tanto daño hacen.

En gran parte esa esperanza está depositada en el Poder Judicial, quien debería actuar frente a los delitos cometidos por funcionarios públicos o contra la administración pública.

Y si bien hay actuaciones, muchas de ellas ejemplares, el final suele dejar un sabor no muy dulce en ciudadanos que esperaban condenas duras frente al cúmulo de acusaciones.

También es cierto que los fallos tampoco agradan a los defensores de los imputados.

Un ejemplo claro es la causa Fappo. La sentencia condenatoria contra Horacio Rey y Gustavo Katavich, leída el 12 de marzo, y las más de 18 probation otorgadas generaron muchas preguntas.

Y para sumar un elemento más el fiscal Lucio Otero, que tuvo a su cargo acusar a los imputados, en las redes sociales se desahogó denunciando “aprietes de hasta nuestra gente”.

Todos esperaban que esas declaraciones generaran una reacción en cadena, pero, por el contrario, a los pocos días, en un comunicado, todo se aclaró y se supo que no hay nada que denunciar por parte del fiscal.

De igual manera el capítulo Fappo no está terminado. Los abogados, que realizaron un gran trabajo técnico y desnudaron muchas falencias del sistema, no están conformes con la sentencia y esperan conocer los fundamentos que se darán a conocer en abril.

De momento la mejor síntesis de esta causa la dio el fiscal Otero: un año de investigación, dos años de recursos, 25 acusados, 2 condenados, 18 con trabajo comunitario, 3 pendientes de juicio y dos absueltos.

¿Pero era lo que esperaba la sociedad chaqueña?. Seguramente hay quien considera que la sentencia no correspondía frente a la cantidad de hechos y elementos que usaron los fiscales para acusar a los imputados.

Esa impresión también tiene que ver con la forma en la que se aplican normas en un país, que, desde la vuelta de la democracia, vio cómo la corrupción se propagó por todas las administraciones. Incluso un dirigente una vez dijo: “Yo robo para la corona”. Él hasta hoy sigue estando en los círculos de poder. La misma suerte corrió quien sostuvo “hay que dejar de robar dos años”.

Al hablar de la corrupción, Alberto Binder, presidente del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), expuso que Argentina “tiene una mala situación porque tiene un problema estructural”.

A la vez planteó que hay tres situaciones de tipo sistémico: “la corrupción está íntimamente ligada al financiamiento de la política, el modo de hacer negocios y los fuertes compromisos que tiene el sistema empresarial con hacer negocios prebendarios con el Estado y los encargados de controlar o perseguir a la corrupción tienen no solo debilidad, sino que juegan este juego mediante modelos extorsivos de negociación con la dirigencia política y luego de traición a esa dirigencia”.

Una profunda reforma económica, financiera, política, social y judicial podría ser el camino para que en el futuro no se vuelvan a producir casos como Fappo, el robo de la leche, las famosas tortas de Pibernus y otros tantos hechos que originaron actuaciones judiciales en el fuero federal y provincial.

Cuando la Justicia actúa y dicta condenas ejemplares (ajustadas a derecho), que se cumplen en cárceles comunes, se genera un efecto disuasorio. Pero en términos de corrupción o delitos contra el Estado no son pocos los que opinan que hay una materia pendiente.

En tal sentido, las causas emblemáticas demostraron que el paso del tiempo fue un gran aliado de los imputados. Con Fappo esto no ocurrió, pero los últimos capítulos de la causa no fueron los mejores.

Ahora también es importante analizar un dato no menor: la ausencia de querellantes que representen a la sociedad, algo que podría ayudar notablemente a quienes deben acusar a funcionarios o exfuncionarios.

Tal vez la aparición de un fuerte reclamo social inspire cambios profundos. Ver a gendarmes o prefectos allanando Casa de Gobierno aparentemente no alcanzó para conmover ni a la sociedad ni al poder político. Se dieron muchos debates, pero pocas modificaciones.

Cuando comenzó Fappo o Lavado I, varios recordaron la frase “robo para la corona”, es decir que se podría tratar de actos cometidos por funcionarios que están convencidos de que la corrupción está justificada dado que la finalidad es contribuir a una caja manejada por el gobernante de turno.

Ahora, ya con una primera sentencia, no está claro si se ampliará el foco de la investigación. En todos los antecedentes que hay, que no son muchos, no se avanzó mucho más.

Es decir, Fappo puede que termine en el mismo callejón. Cuando arrancó parecía una avalancha que se llevaría puesto a todo el mundo. Incluso se denunció la existencia de estructuras paralelas. Pero con el paso del tiempo todo quedó en nada.

Por otra parte, este año, en medio de una pandemia, se sucederán varios juicios por delitos de corrupción, contra el Estado y por lavado de recursos.

En tal sentido, en días más comenzaría el juicio de la causa Lugo y esta semana se espera conocer cuándo arrancará, en el fuero federal, el debate contra el exministro y exrector Omar Judis. Además, en poco tiempo más debe hacerse la audiencia preliminar de Lavado 1.

Asimismo, está agendado otro proceso contra Ismael Fernández, que quedó absuelto en la causa Fappo.

En todos estos procesos las medidas de bioseguridad estarán presentes y, por lo tanto, la prensa no podría seguir de cerca los debates.

(Fuentes consultadas: Arzobispado de Resistencia, Comunidad Judía y Canal ACIJ.