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DURA REALIDAD DE QUIENES NO TIENEN ADÓNDE IR

El centro de Resistencia, hogar donde sobreviven personas en situación de calle

Entre pobreza y abandono, esconden sus historias de vida. Hogar y traba­jo, el clamor de varios testimonios.

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En la esquina de López y Planes y avenida 9 de Julio del centro capitalino duerme un hombre en situación de calle en la fría mañana del jueves.

El caso de la niña raptada que tuvo repercusión en todo el país, y que recientemente fue hallada con su captor, dejó entre sus aristas la precaria vivienda donde residía M. y su madre.
No hay que ir muy lejos para encontrarse con una realidad similar. En el centro de Resistencia habitan varias personas sin vivienda digna, e hicieron de, por ejemplo, la plaza 25 de Mayo su hogar.

NORTE se acercó hasta ellos para intentar conocer algunas historias y qué les gustaría que sucediera para cambiar su situación actual. Uno de ellos es Ramón Ledesma, de 65 años, o “Gargamel”, el apodo que adoptó por su parecido al villano de Los Pitufos.
Ramón comentó a este matutino que nació en Resistencia pero vivió durante mucho tiempo en Buenos Aires, donde sufrió problemas familiares que incluyeron el abandono.

Sin embargo, intentó reponerse y llegó a estudiar electrónica en la década del ‘70, “cosas que hoy ya no me acuerdo de nada”. Regresó a Resistencia, pero “perdió su vivienda”, prefiriendo no contar detalles de cómo sucedió.
Ramón, de muy buen ánimo al momento de la charla, incluso sostiene que está escribiendo un libro que está pronto a terminar sobre su vida en la calle.

UN EMPLEO Y DÓNDE VIVIR

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Alejandro Fernández pide trabajo y una vivienda digna. Sabe albañilería y pintar.

Asimismo, hay otra persona en la plaza, también llamada Ramón, de 44 años, que vive en la calle desde los 8 años.

“Hice hasta segundo grado en la Escuela 54, y aprendí a leer acá. Viendo carteles, vidrieras. Me gustaría cambiar mi situación. Quisiera un trabajo, yo podría trabajar de cualquier cosa, de sereno, barrendero”, agregó.

Similar a lo que apunta Alejandro Fernández, de 34 años, que le gustaría vivir en su propia casa y conseguir trabajo: “Yo sé de albañilería, plomería, carpintería. Me gano la vida vendiendo cosas a la gente en la calle, pero me gustaría encontrar algo mejor”.

Su situación forma parte de una realidad inocultable, y no tienen número de contacto. Quien quiera ayudarlos, los encontrará en la plaza, sobreviviendo.

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