Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Se realizó otra bicicletada “bajo las estrellas”

Salieron desde la plaza 9 de julio y recorrieron todos los relojes históricos de la ciudad. Al final del viaje el presidente de la Fundación Resistencianos, el historiador Roli Pérez Beveraggi, dio una charla alusiva.

El programa “Subite a la Bici” es una iniciativa de la Dirección de Turismo Social de la Municipalidad de Resistencia. Tiene como objetivo la promoción del uso de la bicicleta como medio de movilidad urbana. 

Como parte de las estrategias se realizan periódicamente salidas guiadas por puntos de interés turístico y cultural de la Capital de las Esculturas. “Visitamos parques urbanos, lagunas, plazas, sitios históricos y de relevancia que aportan conocimiento sobre la identidad de la Ciudad de Resistencia”, explicó Sebastián Glibota, uno de los organizadores. 

“Cuando los recorridos se hacen en horarios nocturnos lo denominamos “Subite a la bici bajo las estrellas”, donde aprovechando el marco que brinda la noche resistenciana recorremos zonas gastronómicas e históricas. Por ejemplo; en la última salida conocimos los relojes públicos. Sabemos que estos aparatos, en el siglo pasado, cumplían una función muy importante ya que la gente precisaba saber el horario y los relojes particulares de pulsera o cadena no eran de uso masivo. De ahí surgió la necesidad de que los transeúntes cuenten con esa información a través de los relojes públicos”, indicó Glibota. 

En un principio sólo había este tipo de relojes en las estaciones de ferrocarril. Luego, una comisión de ciudadanos en conjunto con el Municipio, gestionaron la instalación de más relojes públicos que se ubicaron en lugares estratégicos. El primero fue colocado en el año 1934, en la intersección de las avenidas 25 de mayo y Hernandarias. 

Buscando recuperar la identidad de la ciudad, la Fundación Resistencianos a través de la Ley de Mecenazgo, presentó un proyecto cultural que permitió volver a colocar los relojes públicos en sus sitios originales, completamente funcionales. Se trata de respetar la fisonomía que tenían los relojes originales, ya que la gran mayoría desapareció en la década del 50´. Así es que, los que hoy pueden verse son una copia de los de antaño.

“La idea es revivir la experiencia para que los ciudadanos y los visitantes aprecien lo que significaba tener esos elegantes relojes en la vía púbica”, indica Glibota. En el 2015 se pudo volver a reinstalar el primero, y desde entonces se mantiene una exitosa campaña que está vistiendo a la ciudad con la elegancia de esos artefactos, algunos emplazados en sus ubicaciones originales y otros en sitios de interés turístico urbano. 

La Fundación Resistencianos costea la instalación y mantenimiento de los mismos. Este proceso tiene un alto costo debido a que son muy pocos los especialistas en el país, dadas las limitaciones de circulación por la pandemia no fue posible contar con ese servicio durante todo el 2020. 

Más de Subite a la Bici+ Ver todas
Te puede interesar