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Una fecha para retomar la agenda de derechos

Día Nacional de la Accesibilidad y todo lo que aún falta cambiar

Además de las trabas institucionales o estatales, la mirada actual abarca al conjunto de la sociedad. 

Del único enfoque del Estado garante para pasar a una perspectiva más amplia, de las personas y su acceso a derechos, es uno de los cambios que transitan las poblaciones en el Día Nacional de la Accesibilidad, que se conmemora hoy.

Amalia Dolinsky, de la fundación Cabildo Abierto Discap-Chaco en NORTE.  

“Siempre se menciona la rampa y pareciera que con colocarla ya está. Hoy hablamos de considerar como un derecho humano la accesibilidad. Sea para una persona con discapacidad, para la movilidad de una persona alta en todos los espacios o para comprar indumentaria con variedad de talles”, define Amalia Dolinsky, de la Fundación Cabildo Abierto Discap Chaco.  Ella es abogada y hace tiempo que desde su espacio junto a un equipo impulsa proyectos legislativos en el tema.

La fecha

Cada 15 de marzo se conmemora la sanción de una ley de los ‘80 (la 22.431), que creó un sistema de protección integral para las personas con discapacidad y que en los ‘90 fue modificada (24.314) con una denominación que enfatizaba la accesibilidad de quienes tienen movilidad reducida.

Es una normativa que “prevé un circuito completo para alguien que sale de su casa, deambula en el espacio público, llega a destino (escuela, trabajo, etcétera) y regresa a su domicilio con autonomía y seguridad”, describe.

Los cambios 

Dolinsky repasa brevemente el sentido de la ley al señalar que se fijaron pautas básicas con un sentido físico arquitectónico sobre el acceso a edificios de uso público y a otros espacios, con rampas, ascensores, estacionamiento especial; incluso en entornos verdes como paseos, parques y el transporte de pasajeros.

En la transición se contemplaban etapas. Un edificio era ‘visitable’ a partir de que, por ejemplo, en lugar de tener solo escalones en un ingreso incorporaba además una rampa aunque con faltante en la accesibilidad de otros ambientes o sin adaptaciones en baños, etcétera.

Una etapa ideal era la de ‘accesibilidad universal’, que permitía por ejemplo una persona en silla ruedas alojarse en un hotel con autonomía. Es decir moviéndose si ayuda desde el estacionamiento, pasando por el ingreso, ascensor hasta llegar a la habitación con mobiliario que le permita circular de la cama al baño.  

No se cumple 

Aun si se toma un sentido restringido, por ejemplo en el transporte urbano, interurbano e interprovincial de pasajeros, “son muy pocos los colectivos accesibles; la ley estableció un plazo de tres años para cumplirse en 1994 y todavía no se cumple”, señala.

Con los edificios pasa otro tanto. “Cada vez los hacen más chicos, no todos los ascensores tienen botones para personas con disminución visual, o voz o avisos sonoros.  

En cuanto a la comunicación, el acceso a información sigue siendo muy dificultoso en formatos web y en la presencialidad. “Presentamos una queja al Iprodich; existe una ley y un decreto para que se usen máscaras faciales transparentes”, ejemplifica la representante de Discap Chaco.

“Falta el subtitulado en la televisión, Argentina tiene mucho por hacer todavía”-agrega-“no hay páginas web adaptadas para personas ciegas, faltan accesos a programas y plataformas educativas; quien tiene alguna dificultad para escuchar también se queda afuera de algunos sitios con explicaciones en formato audiovisual.

“Un problema que nos involucra a todos”  

Hoy se vive un nuevo cambio de paradigma. La accesibilidad excede a la obligación del Estado como garante de derechos, se la considera un derecho de la ciudadanía.

De hecho, desde 2020 el signo de accesibilidad para personas con una discapacidad también cambió. Hasta entonces la silla de ruedas delimitaba ese tipo de situación, hoy el actual es más amplio, universal.

“Recordemos que las leyes buscan un entorno accesible y una sociedad inclusiva; éste es un problema que nos involucra a todos. A los adultos mayores, a una embarazada, a alguien que circunstancialmente está enyesada”, enumera Amalia Dolinsky.

Con otra perspectiva además se alienta a la participación. “Es importante que las personas con discapacidad y las oenegés busquemos entornos inclusivos, que tengan en cuenta la dignidad de las personas. Pasa seguido que como nadie respeta las rampas y estaciona en cualquier parte, me peleo con todo el mundo, pongo cartelito por todos lados”, lamenta.

Entre los proyectos que Cabildo presentó y no obtuvo respuestas menciona uno de 2014  para modificar la Carta Orgánica Municipal.  "Desde 2019 tenemos un proyecto que todavía no se trata en la legislatura. Busca desarrollar un plan provincial que incluye varios aspectos: lo arquitectónico, el transporte, acceso a la información y comunicación, y contempla la discapacidad cognitiva, que se va poniendo en la agenda. También hay otro sobre capacitación obligatoria en diseño universal", describe.  

Algunos creen que las rampas son para ellos

“La sociedad o el entorno social en el Chaco no se prepara para tratar a las personas con discapacidad. Demasiada gente no escucha o no atiende”, afirma Rosita Díaz, una mujer que dedicó más de 30 de su vida a los derechos de personas con discapacidad.

“Las motos en veredas son un grave problema para las personas ciegas y solo para ellas sino también para las personas mayores que tampoco tenemos por dónde pasar. Muchos motociclistas creen que las rampas son para ellos, no puede ser eso”, se queja.

La lista de obstáculos y barreras que enumera es extensa: rampas en mal estado o que directamente faltan en lugares estratégicos de la ciudad o un transporte público terrestre que sea accesible, son apenas el comienzo. Desde mobiliario urbano que obstaculiza hasta rejas de locales comerciales o acondicionadores de aire instalados a la altura de la frente, son más ejemplos de lo que falta cambiar.

Lengua de señas y máscaras transparentes

Que los noticieros locales tengan intérpretes en lengua de señas es algo que ni del gobierno ni del sector privado pudimos lograr en el Chaco, señala Rosita Díaz.

“No digo un programa propio, sino en un horario central del mediodía o de la noche. Y que exista accesibilidad comunicacional de LSA y de máscaras faciales y barbijos transparentes en el ámbito de la salud, seguridad y en la atención al público en organismos públicos en general”.

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