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Si Dios quiere

La frase “si Dios quiere” es utilizada como una expresión aplicada al deseo personal de que algo se cumpla.

Por ejemplo: “el mes que viene, si Dios quiere, viajaré a tal lado”. Si bien es cierto que también la utilizan personas que no responden al Creador, es un síntoma de quienes se someten a la voluntad de Dios. Los primeros lo hacen porque la frase se ha transformado en algo automático y forma parte de las expresiones cotidianas; y los segundos, porque realmente están convencidos de que las cosas ocurrirán realmente si Dios así lo quiere.

CONDUCTA PROPIA DE IMPÍOS

Pero existe una tercera clase de personas, para las cuales no tiene ningún sentido utilizarla, porque sencillamente, no solo no creen en Dios, sino que son de conductas reprochables. A esta categoría de conductas, el texto bíblico las señala como propias de los impíos; son todos aquellos que no tienen más ley que sus propios instintos y se dejan mandar por ellos. Como resultado, poseen conductas violentas y actúan impulsados por la soberbia que los representa.

Para entenderlo mejor, las personas piadosas representan a todo lo bueno que el hombre tiene en su corazón, mientras que el impío se sienta en la vereda de enfrente, desplegando toda su maldad.

FUNDAMENTAL IMPORTANCIADE LA ORACIÓN

Para quienes confían en que Dios apruebe sus anhelos, es de fundamental importancia el rol de la oración. Definimos como oración, a la conversación de los creyentes con Dios. Define el texto bíblico que todo buen creyente debería tener un momento del día, preferentemente al amanecer, en el cual, apartado de todo y de todos, busque la presencia divina por medio de la lectura bíblica y la oración.

La lectura bíblica diaria es de fundamental importancia para conocer cómo piensa el Creador; y la oración, como una muestra de la dependencia a su voluntad para con cada uno de nosotros.

Tal vez alguien podría preguntarse para que sea necesario conocer cómo piensa Dios, y cuál sería su beneficio. La respuesta la tiene el texto bíblico, cuando afirma que Dios no piensa como nosotros y tampoco camina por donde nosotros caminamos.

Y el mismo texto bíblico afirma que, si en nuestras oraciones pedimos conforme a la voluntad de Dios, recibiremos lo que pedimos. Como vemos, si pedimos algo que no se encuentra dentro de la voluntad divina, nunca lo recibiremos. Por supuesto que existen otros requisitos para que una oración sea respondida, y todos ellos solo serán conocidos si existe el entrenamiento diario en la lectura de las Escrituras.


SOLO POR MEDIO DE UN MEDIADOR

Una falta muy común en la oración es la de no utilizar al mediador correcto para pedir en su nombre. Porque Dios no recibe la oración de nadie, debido a que el ser humano no reúne los requisitos necesarios para dirigirse a Él.

Por ese motivo, estableció que Jesús sea el único mediador por medio del cual las oraciones puedan llegar al cielo. No es cierto que todos los caminos conduzcan a Dios, porque hay caminos que parecen correctos, pero su fin es camino de muerte. Las Escrituras señalan que “existe un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo”.

Aún así, por falta de conocimiento, se utilizan distintos y supuestos mediadores que realmente no existen para Dios. De manera tal que ninguna oración que no sea hecha en el nombre de Jesús prosperará.

Por otro lado, solo la oración de los justos será respondida. La categoría de justos no se obtiene por mérito propio, sino por reconocer el plan de salvación divino que consiste en aceptar a Jesús como Señor y Salvador. Esta categoría la puede obtener cualquiera porque es totalmente gratuita, el único requisito es aceptarla por medio de la fe. La fe es definida bíblicamente como la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Dicho de otro modo, es creer sin ver.


SUS OÍDOS ESTÁN ATENTOS A NUESTRO CLAMOR

Este tipo de información celestial es para cualquiera que quiera obtenerla, pero solo se la consigue leyendo y estudiando la Biblia; no existe, ni existirá ningún otro instrumento que la reemplace, porque su texto fue inspirado por el Espíritu divino, eso significa que, a pesar de haber sido escrita por hombres, estos fueron inspirados para hacerlo.

Concluimos señalando que, para que funcione la frase “si Dios quiere”, primero es necesario conocer y poner en práctica los requisitos antes enumerados. Pero tenemos una ventaja, ya que Dios afirma que “sus oídos están atentos a nuestro clamor”, lo que significa que está esperando nuestras oraciones para ayudarnos, no importa cuán grande fuera nuestra dificultad.

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